Usar protocolos basados en evidencia con perros de refugio

Escrito por Kimm Hunt

El personal del refugio y los consultores siempre están buscando nuevas herramientas al introducir perros en un nuevo hogar, ayudar a resolver conductas agresivas entre perros dentro de un hogar o en grupos de juego en refugios. He usado un solo protocolo basado en evidencia para estos tres casos. El plan de entrenamiento es un protocolo modificado que investigadores y trabajadores de un refugio en Brasil desarrollaron y que está diseñado para identificar a perros que pueden ser agrupados en una casa.

Historia

A finales del 2000, algunos estados en Brasil aprobaron una ley prohibiendo la eutanasia de perros y gatos saludables en los refugios de animales.1 Los refugios necesitaron repentinamente acomodar a residentes de largo plazo porque no podían eutanasiar para tener más espacio en las jaulas. Esto creó una necesidad de albergar a perros en pares y grupos para maximizar el espacio en el refugio. Agruparlos,  de ser posible, mejora el bienestar de los residentes permanentes y de largo plazo. Esto es algo que la Unión Europea transformó en ley vía mandato de bienestar animal parlamentario, estableciendo que los animales sociales fueran alojados en grupos estables.2

Ya que la población de un refugio cambia diariamente, los perros que viven en pares típicamente necesitan ser reagrupados frecuentemente. Los investigadores y personal de control animal en Brasil desarrollaron un protocolo para probar la idoneidad de pares de perros para que cohabiten. Utiliza enriquecimiento, contracondicionamiento, y desensibilización progresiva para incrementar la probabilidad de que un par en específico pueda cohabitar. El protocolo toma 30 minutos desde la primera introducción hasta la cohabitación.

Formando Grupos de Juego

Siempre estoy buscando protocolos basados en la investigación para poder adaptar y usarlos en mi trabajo con animales. Estuve trabajando en rescate de razas de perros que necesitaban una forma rápida y confiable de formar grupos de juego pequeños que requirieran supervisión mínima; la organización tenía un canil pequeño, alrededor de una docena de perros, dos empleados e increíblemente, un espacio de un acre (cuatro mil metros cuadrados) cercado. Los trabajadores querían permitir a los perros que pasaran un mínimo de 30 minutos al aire libre por la mañana y por la tarde mientras trabajaban en los caniles. La mayor parte del día, solo había un trabajador presente, con solo una o dos horas de coincidencia a media tarde. No tenían los suficientes voluntarios regulares para confiar en estos ayudantes entrenados para manejar grupos de juegos dos veces por día.

Recuerdo haber leído un estudio hace algunos años sobre seleccionar a perros de refugio para cohabitación. Afortunadamente, era de acceso público y pude leer el artículo completo. No es un estudio de investigación experimental a gran escala, doble ciego, controlado con placebo. Los autores no recopilaron información previa al uso del protocolo para determinar su efectividad comparada con los métodos anteriores que usaba el personal del refugio (observaciones conductuales casuales y agrupaciones de ensayo y error). Pero los trabajadores involucrados en la investigación sintieron que el nuevo proceso era más rápido y más confiable que sus métodos anteriores, resultando en menos peleas y cohabitaciones fallidas. Esto fue lo suficientemente bueno para que yo lo intentara.

Protocolo básico para formar grupos de juegos en el refugio e introducciones caninas

Adaptado de Santos et.al.4

Equipamiento necesario:

  • Collares de cabeza (Gentle Leader/Halti o cabestro hecho de correas de cuerda – ver Santos et al. para las instrucciones), collares planos o arneses y correas.
  • 11 marcadores de campo (conos, cajas de cartón con peso dentro o discos, baldes, banderines, etc.)
  • Dos áreas de prueba de aproximadamente 4,5 m2.
  • Dos adiestradores; es ideal tener un ayudante adicional para preparar el campo con los marcadores y grabar.
  • Reforzadores de valor medio.

Fase 1 (5-10 minutos)

Configura un triángulo de aproximadamente 9 x 9 x 13 m (9 x 9 x 12 pasos). Usa un marcador de campo en cada punta del triángulo. Mantén a los perros separados por al menos 9-10 metros cuando el Adiestrador 1 ingresa al triángulo con el Perro 1.

  1. Adiestrador 1 camina al Punto A del triángulo y hace una pausa, permitiendo que el perro huela/marque el cono. Reforzar cualquier comportamiento de calma usando R+ relevante para el Perro 1.
  2. Adiestrador 1 camina al Punto B en el triángulo y hace una pausa, permitiendo que el Perro 1 huela/marque el cono. Refuerza cualquier comportamiento de calma.
  3. Cuando el Adiestrador 1 llegue al Punto B, el Adiestrados 2 lleva al Perro 2 al punto A y le permite oler/marcar el cono. Refuerza cualquier comportamiento de calma.
  4. Mientras el Adiestrador 1 camina al Punto C, el Adiestrador 2 avanza hacia el Punto B. Ambos permiten que sus perros huelan/marquen. Refuerzan cualquier comportamiento de calma.
  5. El Adiestrador 1 entonces se aleja unos 5 metros del triángulo/Punto C para permitir que el Perro 2 se acerque al Punto C, dejando que el perro huela/marque cuando llegue. Refuerza cualquier comportamiento de calma.
  6. Adiestrador 2 vuelve al Punto B y deja que el perro huela/marque. Refuerza cualquier comportamiento de calma.
  7. Cuando el Adiestrador 2 llegue al Punto B, el Adiestrador 1 vuelve al punto C y deja que el perro huela/marque. Refuerza cualquier comportamiento de calma.
  8. Cuando el Adiestrador 2 vuelve al Punto A, el Adiestrador 1 vuelve al Punto B. Permiten a sus perros oler/marcar. Refuerzan cualquier comportamiento de calma.
  9. Los adiestradores 1 y 2 llevan a los perros a la segunda área de testeo, manteniendo a los perros separados por al menos 5 metros de distancia.

Fase 2 (10-15 minutos)

Crea un círculo de aproximadamente 10 metros de diámetro, y ubica marcadores de campo a las 12, 3, 6 y 9 como en un reloj dentro del círculo; marca 4 puntos que estén a 2 metros de distancia.

De Santos, et al, 2013.4

Esta fase tiene cinco pasos. Repetir cada paso tres veces, avanzando solo cuando no haya señales de agresión.

En cada paso, refuerza cualquier comportamiento de calma. Si uno o ambos perros muestran agresión durante tres intentos en un paso, detén el proceso y repítelo al día siguiente, emparejando al agresor con un perro diferente. Si este segundo intento falla, el perro o perros que mostraron agresión en ambas pruebas no debieran ser puestos juntos para cohabitación. Dependiente del nivel de agresión, puede que sean candidatos para incluirlos en grupos de juego con monitoreo constante.

  1. Comenzando en los Puntos A y B (figura 2), avanza con los Perros A y B en el sentido del reloj hasta completar una rotación. Refuerza comportamiento de calma verbalmente, con premios y caricias en cada punto del círculo. Repetir tres veces.
  2. Comenzando en los Puntos A y B, avanza con los perros a los Puntos 1A y 1B (justo dentro del círculo), pide un sentado, refuerza con premios, caricias, verbalmente. Regresa a los Puntos A y B. Repetir tres veces.
  3. Comenzando en los Puntos A y B, camina con los perros a los puntos 2A y 2B (un poco más dentro del círculo), pide un sentado, refuerza con premios, caricias, verbalmente. Regresa a los Puntos A y B. Repetir tres veces.
  4. Avanza con el perro al Punto B alrededor del borde del círculo al Punto A, acercándose al Perro A por detrás. Detente a unos 3 metros detrás del Perro A.
  5. Camina con los perros alrededor del círculo tres veces, con el adiestrador A y Perro A en frente y Adiestrador B y Perro B siguiéndoles de cerca, pero sin contacto físico entre los perros.
  6. Parando en cada uno de los cuatro puntos del círculo, permite que el Perro B (el que le sigue) huela al perro A por 1 segundo. Refuerza comportamiento de calma con premios, caricias, verbalmente. El Perro A (que lidera), avanza inmediatamente después de la olfateada de 1 segundo.
  7. Luego de tres rotaciones, el Perro B de atrás pasa al Perro A y queda al frente. Camina alrededor del círculo nuevamente, deteniéndote en los puntos para que olfateen por 1 segundo, y refuerza comportamiento de calma. Repetir tres veces.
  8. Los adiestradores caminan a los perros juntos, lado a lado, con 2 metros entre ellos, por 2-5 minutos.

Fase 3 (5 minutos)

Esto puede realizarse en un área con reja en el exterior para formar grupos de juego, o en un área cerrada (mínimo de 6 x 6 metros) para formar grupos de caniles.

  1. Con los perros cerca, quita los cabestros y pon la correa/cuerda de arrastre en el collar. Los adiestradores observan (calmados, en silencio, evitando los movimientos bruscos) por cualquier signo de agresión.
  2. Cuando los perros interactúan por 5 minutos sin señales de agresión, son oficialmente un “par seguro”.

Repite el proceso y empareja a todos los perros para el grupo de juegos deseado. Supervisa los grupos de juego al nivel que estimes necesario, basado en el número de perros y de la conducta que observes en el grupo (que va desde supervisión constante con múltiples adiestradores a supervisión ocasional con un adiestrador).

Nuestras metas e implementación

Nuestra meta era formar grupos de dos o tres perros que pudieran ser dejados en el patio con chequeos periódicos por un trabajador. Los trabajadores observan la conducta de los perros a través de las ventanas del refugio, las que permiten una vista completa del patio, o al caminar hacia afuera. Ya que cada parte del canil estaba a 15 segundos de distancia (caminando) de una salida, los chequeos tomaban unos 45 segundos. Los trabajadores tenían el conocimiento suficiente para identificar conductas agonísticas en perros y tenían experiencia en intervención en peleas.

Los trabajadores usaron el protocolo por cerca de un mes para emparejar a perros sin incidentes de pelea. Desde que descartaron emparejar perros que mostraban conductas agresivas en cualquier punto durante el protocolo, lo abreviaron y comenzaron a utilizar una versión acotada, con el mismo éxito. Debido a que algunas veces solo tienen un trabajador y no hay voluntarios presentes, prefieren emparejar a los perros que agruparlos. Algunas veces agrupan a los perros de a tres y utilizan el protocolo abreviado con cada perro en el grupo previo a la selección.

Presentando a perros adultos

También he usado el protocolo con adoptantes que buscan agregar otro perro, incluyendo a perros que pudiéramos considerar que tienen problemas de agresión con otros perros, de leves a moderados. Por ejemplo, una familia quería adoptar a una mestiza de pastor australiana de 1 año que es reactiva con otros perros cuando tiene la correa puesta, y se manifiesta en ladridos y lanzarse a los perros desde una distancia aproximada de 10 metros. Ellos tenían un macho mestizo de crestado rodesiano de 3 años, esterilizado, que tenía problemas leves de reactividad con correa y era “selectivo” al interactuar con otros perros sin correa. Con la correa puesta, él ladraba y gruñía, sin lanzarse, al 50% aproximado de los perros que se le acercaban a unos 4,5 metros. Sin correa, podía saludar a otros perros con algo de interés, luego gruñía y lanzaba mordiscos al aire con perros que intentaban jugar con él usando contacto físico. En algunas ocasiones, disfrutaba juegos cortos de persecución mutua con otros perros.

Presentamos a los perros usando el protocolo, los llevamos a una caminata paralela de unos 30 minutos con un mínimo de 2 metros de separación entre ellos, luego les permitimos que se saludaran con las correas puestas. El rodesiano no mostró signos de reactividad con correa y toleró los breves intentos del pastor australiano de invitaciones a jugar luego de haberlo saludado. La familia adoptó al pastor. Usaron el protocolo diariamente durante cinco días, junto con introducciones lentas dentro del hogar y protocolos adicionales de entrenamiento. Luego de aproximadamente tres semanas, los perros estaban pasando casi todo el día juntos bajo supervisión, sin incidentes.

https://youtu.be/ZoBG9Tnaws0
https://youtu.be/9O-B5y2AW8g
https://youtu.be/tMTbMvd1Gu0

Integrando a perros con problemas de agresión canina

Un cliente tenía como perro temporal a una mestiza de labrador que había parido y destetado a una camada en su casa. La tenían en la habitación de atrás porque atacó al perro de la familia cuando los presentaron en el hogar. Ambos perros sufrieron heridas por punción alrededor de la cabeza y cuello que no requirieron de atención veterinaria. Ella era reactiva con la correa y comenzaba a ladrar, gruñir, abalanzarse y a jalar para acercarse a los perros que veía mientras paseaba a unos 30 metros de distancia. También intentó atacar a uno de sus cachorros, que fue devuelto a la casa del cliente. Ambos perros tenían correa puesta y ella no hizo contacto.

El cliente quería integrarla a su hogar con el perro de la familia. Usamos una versión extendida del protocolo con otros protocolos adicionales de contracondicionamiento y manejo cuidadoso, como se muestra más abajo, durante un periodo de cinco semanas, e integraron a ambos perros en siete semanas.

Protocolo básico para mitigar agresión entre perros dentro del hogar

Día 1: Nosotros (los dueños y yo) completamos dos veces las fases 1 y 2 del protocolo, omitiendo los pasos 2 y 3 de la fase 2. Paseamos a los perros en paralelo con 6 metros de distancia por 10 minutos, luego 4,5 metros por 10 minutos. Separamos a los perros una vez que llegamos a la casa.

Dia 2: Completamos dos veces las fases 1 y 2 del protocolo, omitimos el paso 3 de la fase 2. Paseamos con los perros en paralelo con 6 metros entre ellos por 10 minutos, luego 4,5 metros  durante 10 minutos. Separamos a los perros una vez llegados a casa.

Día 3: Hicimos dos veces las fases 1 y 2 del protocolo, omitiendo el paso 3 de la fase 2. Luego paseamos a los perros en paralelo con 6 metros de distancia por 10 minutos, luego 4,5 metros durante 10 minutos, luego con 3 metros de distancia por 10 minutos. Separamos a los perros una vez llegados a casa.

Día 4: Los tutores llevaron a cabo las fases 1 y 2 del protocolo dos veces. Pasearon a los perros juntos con 6 metros de separación por 10 minutos, luego 4,5 metros durante 10 minutos, luego con 3 metros de distancia por 10 minutos. Separaron a los perros una vez llegados a casa.

Día 5: Los tutores completaron dos veces las fases 1 y 2 del protocolo. Pasearon a los perros juntos con 4,5 metros de distancia por 10 minutos. Luego 3 metros de distancia por 10 minutos, luego a 2 metros de distancia por 10 minutos. Separaron a los perros una vez llegados a casa.

Día 6: Completamos dos veces las fases 1 y 2 del protocolo. Paseamos a los perros juntos con 3 metros de separación por 10 minutos, luego a 2 metros durante 10 minutos, y luego juntos durante 10 minutos. Los perros regresaron a casa y fueron presentados usando una barrera entre ellos (una reja de bebé alta) durante 10 minutos. Reforzamos comportamientos de calma en ambos perros.

Día 7: Completamos una vez las fases 1 y 2 del protocolo. Paseamos a los perros juntos durante 20 minutos con 3 metros de distancia, luego a 2 metros de distancia por 20 minutos, luego juntos durante 20 minutos. Los perros regresaron a casa y fueron presentados usado una barrera entre ellos (una reja de bebé alta) durante 15 minutos. Reforzamos comportamientos de calma en ambos perros.

Día 8: Los tutores llevaron a cabo las fases 1 y 2 del protocolo. Pasearon a los perros juntos con 2 metros de distancia durante 20 minutos, luego juntos durante 20 minutos. Los perros regresaron a casa y fueron presentados usando una barrera entre ellos (una reja de bebé alta) durante 20 minutos. Los dueños reforzaron comportamientos de calma en ambos perros.

Día 9: Los tutores llevaron a cabo las fases 1 y 2 del protocolo. Pasearon a los perros juntos con 2 metros de distancia durante 20 minutos, luego juntos durante 20 minutos. Los perros regresaron a casa y fueron presentados usando una barrera entre ellos (una reja de bebé alta) durante 30 minutos. Los dueños reforzaron comportamientos de calma en ambos perros.

Día 10: Los tutores llevaron a cabo las fases 1 y 2 del protocolo. Pasearon a los perros juntos con 2 metros de distancia durante 20 minutos, luego juntos durante 20 minutos. Los perros regresaron a casa y fueron presentados sin el uso de una barrera, los dos con las correas al piso, durante 10 minutos. Los dueños reforzaron comportamientos de calma en ambos perros.

Día 11: Los tutores llevaron a cabo las fases 1 y 2 del protocolo. Pasearon a los perros juntos durante 30 minutos, luego regresaron a casa y fueron presentados sin una barrera, correas arrastrando, durante 20 minutos. Los dueños reforzaron comportamientos de calma. Los dueños introdujeron un periodo adicional de 10 minutos de contacto protegido (un perro en un canil en la sala de estar, y el otro perro suelto).

Día 12: Los tutores repitieron la versión truncada del protocolo (un viaje alrededor del triángulo, uno alrededor del círculo), pasearon a los perros juntos durante 30 minutos, luego volvieron a casa al salón, con correas arrastrando, durante 30 minutos. Reforzaron los comportamientos de calma. Los dueños hicieron 15 minutos adicionales con contacto protegido usando el canil, con los perros en posiciones opuestas.

Día 13: Los tutores repitieron la versión truncada del protocolo (un viaje alrededor del triángulo, uno alrededor del círculo), pasearon a los perros juntos durante 30 minutos. Luego regresaron a casa durante 30 minutos con contacto en la casa. Los dueños luego hicieron dos sesiones de contacto protegido usando el canil, durante 15 minutos cada uno.

Día 14: Los tutores repitieron la versión truncada del protocolo (un viaje alrededor del triángulo, uno alrededor del círculo), pasearon a los perros juntos durante 30 minutos, luego los presentaron en el salón, las correas arrastrando, durante 45 minutos. Los dueños también hicieron dos sesiones de contacto protegido usando el canil, durante 15 minutos cada uno.

Día 15: Los tutores pasearon a los perros juntos durante 30 minutos, luego los juntaron en el salón durante 1 hora. Los dueños también hicieron múltiples sesiones con contacto protegido usando el canil, 15 minutos cada uno.

Día 16: Los tutores pasearon a los perros juntos durante 30 minutos, luego los juntaron en el salón durante 1 hora dos veces al día. Los dueños también hicieron múltiples sesiones usando el canil, 15 minutos por perro.

Día 17: Los tutores pasearon a los perros juntos en la mañana durante 30 minutos, luego los juntaron en el living durante 1 hora, fueron separados por 3-4 horas, luego reintroducidos por 1 hora, separados por 3-4 horas, luego paseados durante 30 minutos e introducidos durante 1 hora.

Luego del día 17, los tutores continuaron paseando a los perros juntos de forma diaria y gradualmente incrementaron los intervalos de tiempo que estaban juntos y bajaron los tiempos de separación hasta que los perros estaban coexistiendo juntos todo el día. Los dueños hicieron esto en el espacio de dos semanas.

Usamos el protocolo adaptado por más tiempo de lo necesario porque el cliente creía que los perros lo disfrutaban. Basada en mis observaciones, estuve de acuerdo. De acuerdo al cliente, los perros se convirtieron en “mejores amigos” y no tuvieron incidentes de conductas agresivas luego de la intervención.

Conclusión

He descubierto que este protocolo es invaluable para presentar perros con problemas potenciales de agresión canina bajo 3 circunstancias diferentes. Es un plan simple y detallado que involucra poca preparación y equipamiento. Requiere dos áreas grandes en el exterior (de al menos 80 m2 cada uno) aunque he usado la misma área para las fases 1 y 2 cuando no teníamos espacio disponible. Si lo usas en tu trabajo, espero que me contactes y compartas tu experiencia conmigo.

Referencias

[1] Clayton, L.A. (2008) Summary: Sao Paulo State Law n. 12.916, concerning stray dogs and cats. Animallaw.info.

[2] Directive 2010/63/EU of the European Parliament and of the Council (2010).

[3] Center for Shelter Dogs. 2016. Doggie Social Hour: How to run a playgroup at your shelter.

[4] Santos, O, et al. (2013). Grouping protocol in shelters. Journal of Veterinary Behavior, 8(1), 3-8.

Kimm Hunt, CPAT-KA, CSC-D es dueña de  Kimm Hunt Dog Training en Alpharetta, Georgia. Está estudiando para obtener una maestría en comportamiento animal clínico en la Universidad de Edimburgo.

(Traducido por Wen Bautista, IAABC Español)

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