Perros sordos: una comunicación única

Escrito por Carolina Jardim

Peer reviewed

¿Cómo pueden los perros sordos entender a los humanos?

Todos sabemos que el proceso de domesticación de los perros ha hecho que desarrollen una habilidad única para leer nuestros gestos y posturas corporales, hasta el punto de tomar decisiones y desarrollar conductas de acuerdo a lo que esperamos de ellos. Una reciente encuesta comparó las respuestas de los perros a señales simples como sentarse, echarse, quieto, y venir al llamado, y encontraron que responden mejor a gestos que a señales verbales.1 Los perros sordos, a pesar de sufrir un déficit sensorial importante, no tienen dificultad en entender lo que les queremos comunicar. Por el contrario, muchos entrenadores de todo el mundo con experiencia en perros sordos afirman que estos tienen incluso mayor facilidad en leer nuestra postura corporal cuando se compara con perros sin sordera.2 Esto tiene mucho sentido, especialmente para perros que sufren de sordera congénita sensorineural, quienes –se cree ampliamente– tienden a desarrollar los otros sentidos con más agudeza.3-5

También hay muchos autores que dicen, incluso de manera empírica, que los perros sordos establecen un vínculo mucho más fuerte con sus tutores, por lo tanto son más fáciles de entrenar.4-6 Esto también puede ser una consecuencia de esta habilidad intensificada de observar nuestros gestos, postura corporal y, por qué no, nuestro estado emocional.

La comunicación con perros sordos se desarrolla, básicamente, a través de gestos. Los gestos se vuelven señales que funcionan no solo para que el perro realice cualquier comportamiento, sino que también como señal asociada con algún objeto o persona, tales como un auto, pelota, madre, comida. Muchos entrenadores y tutores de perros sordos terminan usando las mismas señales que ya se usan en entrenamiento básico de perros sin problemas de audición, tanto para comportamientos simples y avanzados. Pero también está la posibilidad de utilizar ASL (Lenguaje de Señas Americano, por su sigla en inglés) o incluso gestos inventados.

Es imposible hablar de sordera en perros sin hablar sobre los dálmatas. Es la raza que se ve más afectada por la sordera. En la última encuesta realizada por el destacado especialista en sordera, Dr. George M. Strain, alrededor del 30% de los dálmatas fueron diagnosticados con sordera (entre unilateral y bilateral).7</sup?> Y, desafortunadamente, ese número no pareciera disminuir, ya que los criadores no tienden a eliminar de las cruzas las cepas que generan perros sordos. Otra forma de reducir este número sería cambiando el patrón de pigmentación de la raza, ya que está probado que individuos con más pigmentación (incluyendo los que tienen parches, que no son considerados dentro del estándar) revelan una tasa de sordera significantemente baja.

Los dálmatas y yo

Mi historia personal está marcada por la presencia de dálmatas. Mi primer dálmata, Joaninha, llegó a mi casa en el año en que nací. Ella podía oír (cuentan que le avisaba a mis padres cuando yo lloraba en mi cuna) pero era la madre de un perro sordo (de ojos azules). Este perro se dio en adopción a una familia cercana a nosotros y terminé creciendo con ambos perros. Desafortunadamente, nadie estaba sintonizado con la sordera en perros en esos tiempos, y Jonas era un perro que debía enfrentar muchos desafíos. Atacaba a las personas cuando era sorprendido mientras estaba de espaldas, tenía algunos problemas al tacto, y generalmente estaba bastante nervioso. Era considerado por la familia como “impredecible” y con un “temperamento fuerte”.

Luego de muchos años, cuando de adulta decidí tener mi primer perro, por supuesto mi pareja y yo elegimos un dálmata. Incluso sabiendo el problema de la raza y eligiendo un buen criadero, descubrí dos semanas después de la compra que Magali era profundamente sorda. Como resultado, terminé convirtiéndome en entrenadora profesional de perros, ya que me enamoré de la profesión luego de investigar las mejores maneras de comunicarme con ella. Cuando Magali falleció de pancreatitis con 8 años de edad, yo estaba terminando mi curso de posgrado en comportamiento animal, cuya finalización sería un estudio sobre nuestra comunicación. El trabajo terminó convirtiéndose en solo un análisis de lo que ya habíamos creado, pero no podía ir más allá.

Dos meses después de perder a Magali, Milka apareció en mi vida. Milka es un dálmata macho de 5 años de edad con sordera congénita bilateral. Lo adopté con 56 días de edad de uno de los pocos criadores en Brasil que admite abiertamente que cría perros sordos. Cuando decidí adoptar a Milka, me sentí mejor preparada para lidiar con un perro sordo, sobre todo porque ya había trabajado en entrenamiento canino y específicamente entrenando perros sordos durante 8 años. Sin embargo, no me imaginé que él desarrollaría comportamiento compulsivo (persigue sombras y luces). El problema comenzó cuando tenía unos 6 meses. A pesar de sentirme bastante impotente ante la situación, traté de estudiar más, de profundizar e invertir más en nuestro vínculo y comunicación como la herramienta principal en todo el trabajo de modificación conductual que hice con él.

El cielo es el límite

Basada en algunos estudios que demuestran la capacidad de aprendizaje ilimitada de un perro sordo, en el fuerte vínculo que se establece entre ellos y los humanos, y yo viviendo con perros sordos por casi 40 años, decidí ir más allá de todo lo que sabía en términos de comunicación con perros sordos.

La respuesta de Milka a nuestro entrenamiento diario siempre ha sido por sobre mis expectativas. Él aprendía todo súper rápido y su habilidad de enfocarse y conectar conmigo siempre ha sido sujeto de comentarios entre todos los entrenadores y tutores de perros que siguen mi trabajo. Un entrenador con el que estaba hablando sobre Milka me preguntó si ya había intentando utilizar un marcador verbal con él. Pensé que la idea era osada, pero decidí intentarlo igual. En menos de 4 días de entrenamiento, emparejando el marcador anterior (pulgar hacia arriba) con el nuevo marcador (“sí”), Milka comenzó a anticipar y responder con una clara positiva respuesta emocional condicionada (CER+) con solo el “sí”. A través de todo el proceso, me preocupé de quitar todos los indicadores para asegurarme que el único estímulo discriminativo presentado sería mi expresión facial.

“Sí” como marcador de liberación

 “Sí” como marcador positivo

Desde ahí, se abrió un mundo de posibilidades dentro del alcance de nuestra comunicación. Pensé: si es que hemos logrado esto, ¿por qué no intentar con comportamientos que ya realiza de forma consistente con gestos muy sutiles? Comenzamos con la señal verbal “senta” (que significa “sienta”). Milka ya estaba respondiendo al gesto de sentarse de manera muy sutil. Aprendió a sentarse por luring. Poco a poco, disminuí la intensidad del gesto, para que él respondiera al final con solo un pequeño movimiento de mi mano, incluso a distancia.

“Sienta” con gesto a distancia

Por lo tanto, comencé a emparejar utilizando condicionamiento clásico, haciendo solo el movimiento con mi boca para decir “senta” y haciendo la señal antigua (el gesto). Tomó unas pocas sesiones para que Milka comenzara a anticipar el gesto de sentarse y de hacer el comportamiento justo después de la señal verbal. Consideré que esto era un gran hito en nuestra comunicación, ya que no pensaba que fuéramos a tener éxito. Me sentí extremadamente conmovida, y después de esto, comencé a probar todas las posibilidades de control de estímulo, para asegurarme que el comportamiento estaba ocurriendo solo debido a la lectura del movimiento de mis labios.

  • Prueba 1: le pedí otros comportamientos en la misma sesión, para asegurar que el perro no estuviera respondiendo de forma automática porque ya sabe el comportamiento que se le está pidiendo.
  • Prueba 2: eliminación de todas las indicaciones, tales como movimiento de cabeza, cambiando la dirección en la que miro al mover mis ojos o mi cuerpo, colocar la mano en el bolso de premios, tener premios en mi mano.
  • Prueba 3: generalizar diferentes lugares y personas para realizar el mismo ejercicio.
  • Prueba 4: pedirle al perro en distintas posturas (parado, acostado, en un lugar como en una manta) como otra forma de generalizar el ejercicio.

“Sienta” leyendo los labios (“senta”)

“sienta” leyendo los labios (“senta”) con otra persona, en distinto lugar

“sienta” leyendo los labios (“senta”) a distancia, con otra persona, en un lugar 

Luego comenzamos con el comportamiento “deita” (que significa echarse), que decidí hacerlo con mayor pronunciación de los labios, ya que sería casi imposible diferenciarlo de “senta” si no lo hacía (en portugués, el movimiento de labios para la palabra “senta” y “deita” es muy similar). Así que, comencé el mismo proceso de emparejamiento y, después de que estaba anticipando la respuesta, hice todas las pruebas de control de estímulo. La comprensión y respuesta de Milka eran muy rápidas, y me di cuenta que diferenciar el movimiento de labios fue fundamental para esto.

“echado” con lectura de labios (“deita”), con posición inicial de parado.

 

“echado” con lectura de labios (“deita), con distancia, en otro lugar

El siguiente paso fue bastante desafiante. Quería probar la señal “vem” (que significa “ven”). Esta señal verbal, en mi experiencia como entrenadora de perros de clientes y de otros entrenadores profesionales, es una de las más difíciles de garantizar un buen control de estímulo, debido a que todo puede considerarse estímulo discriminativo (distancia, movimientos corporales, gestos con la cabeza). Terminé siendo extremadamente cuidadosa para asegurar de que él viniera solo debido a mis movimientos de labios.

“ven” con lectura de labios (“vem”)

“ven” con lectura de labios (“vem”), con otra persona

Actualmente estamos creando el “gira”, y emparejándolo con el guiño de un ojo. Antes intenté hacerlo con un movimiento más pronunciado de la cabeza y boca, como si fuera un estornudo, pero en la prueba de control de estímulos, estaba claro de que había mucho ensayo y error. Por el momento, he tenido solo tres anticipaciones de respuesta en distintas sesiones de entrenamiento. Me imagino que el condicionamiento de las dos señales aún no ocurre. ¡Pero estamos en camino!

“gira” pestañeando ambos ojos y el gesto

Gestos inventados: nuestras señales

Otra forma de comunicación que realmente me gusta practicar con Milka, e incluso con otros perros (sordos y no sordos), es crear señales que no son guía y que, emparejadas con la señal anterior (inductiva en el caso de los perros sordos), comienzan a significar algo para el perro, he notado que cuando somos capaces de practicar este nivel de comunicación con perros sordos, la conexión, vínculo, atención, y la propia respuesta del perro se eleva de una manera muy especial. Tal como trabajo comunicación avanzada con mis estudiantes sin problemas auditivos, a través de señales verbales y eliminación de los indicadores, la idea es la misma cuando agregamos gestos que no sirven como guía con los perros sordos.

 

“entre” con un gesto específico

“lugar” y “patas arriba” con gestos específicos

rodear un objeto con un gesto específico

Otro proceso que comencé con algunos de mis clientes fue trabajar en la comunicación a través de la lectura de labios y gestos no inductivos, como otra forma de generalizar y probar la efectividad de la comunicación. Uno de ellos es Bella, una dálmata sorda bilateral, que ya ha aprendido el “sí” como marcador, la señal de “sentada”, y otros gestos no inductivos, tales como rodear un objeto, ir a su transportín, e irse a su lugar. La otra es Rebeca, una border collie que escucha, que ya realiza muchos comportamientos solo con señales verbales, y está aprendiendo a responder a leer los labios.

Bella demostrando entender señales no inductivas y leer labios

Rebeca demostrando entender leer labios (palabra “senta” que significa sentarse)

¿Conciencia de sí mismo? ¿O conciencia de mí?

Este siempre ha sido un tema que me ha interesado dentro de los artículos de estudios científicos. Después de todo, ¿la prueba del espejo realmente prueba que los perros no son conscientes de ellos mismos? El tema, incluso en la comunidad científica, es controversial ya que, a diferencia de los chimpancés y otras especies que han superado la prueba, una marca en una parte del cuerpo para los perros simplemente puede no ser relevante, debido a la falta de conexión de la marca con cualquier necesidad adaptativa para la especie. Debido a la relevancia del tema para mí y porque he observado detenidamente nuestra relación, comencé a darme cuenta que Milka me ve en el espejo. Mira mi reflejo en el reflejo y, sin que yo haga nada, me mira a mí. Esa era la señal que necesitaba para comenzar a probar si nuestra avanzada comunicación podía ocurrir a través del espejo.

Tomé las mismas precauciones para controlar el ambiente para asegurarme que sus respuestas conductuales estaban ocurriendo solo con el movimiento de mis labios, observados a través del espejo. ¡Y está funcionando! Él ya sabe que cuando me paro frente al espejo, él debe mirar a mi reflejo. Así que, comencé a probar el marcador positivo “sí” por su mirada y fue bastante claro que me mira a mí luego de que me ve en el reflejo moviendo mis labios con el “sí”. Comenzamos con los comportamientos de “deita” y “senta”, ¡y la respuesta fue increíble! Solo me mira directamente a mí después de que ve en mi reflejo, haciendo el movimiento de los labios que significa uno de los comportamientos. Debo confesar que el resultado fue bastante sorprendente.

lectura de labios del marcador “sí” a través del espejo

lectura de labios de la palaba “deita” a través del espejo

lectura de los labios de la palabra “senta” a través del espejo

Una nueva perspectiva

Mi objetivo con este artículo es mostrar, por un lado, la inmensa capacidad de aprendizaje de los perros sordos, cuando el entrenamiento es basado en refuerzo positivo y consistencia, claridad, y comunicación limpia. Y, por el otro lado, deseo mostrarles a criadores, veterinarios, tutores y profesionales que trabajan con estos perros la importancia de conocer los detalles específicos y problemas relacionados al déficit sensorial para que podamos mejorar la calidad de vida de los perros sordos, que frecuentemente son abandonados, aislados, o incluso eutanasiados.8

Esto ocurre simplemente debido a que no se sabe cómo tratar con ellos. Muchos guías terminan confiando en mitos ampliamente difundidos sobre lo agresivos, impredecibles, tercos, o irritables que son los perros sordos. Esta falta de habilidades y conocimientos de parte de las personas que tratan con estos perros llevan a fallar en prevenir miedos que terminan resultando en agresión. La gente también falla en crear rutinas apropiadas para las necesidades básicas de los perros sordos y de entender las posibles tendencias sobre problemas de conducta producto de la sordera (tales como ansiedad por separación y desórdenes compulsivos). Esto tiene como resultado un gran número de perros incomprendidos. Y todo puede ser muy diferente, ¡completamente diferente! Espero que nuestra historia sea un ejemplo para recordarles a todos que la relación del humano con perros sordos puede ser una de las cosas más especiales que nos puede ocurrir. Para mí, sin duda lo es.

un resumen de nuestra comunicación

Referencias

  1. D’Aniello, B. et al (2016) .The importance of gestural communication: a study of human–dog communication using incongruent information. Animal Cognition 19:6, :1231-1235.
  2. Klein, P. (2012) What’s Different, And What’s Not, About Training Deaf Dogs. Deaf Dogs Rock.
  3. Hayward, T. (2015) A Deaf Dog Joins the Family. CreateSpace Independent Publishing Platform.
  4. Willms, J. (2011) My Dog is Deaf — But Lives Life to the Full. Dorchester: Hubble & Hattie.
  5. Ross, P. (2012) Training a Deaf Dog: The Ultimate Guide to Living with a Deaf Dog. LuluCom.
  6. Cope Becker, S. (2017) Living With a Deaf Dog: A Book of Advice, Facts and Experiences About Canine Deafness. Vonore, TN: Self-published.
  7. Strain, G. M. (2015) Breed-specific deafness prevalence in dogs (percent). In: Deafness in Dogs and Cats, Louisiana State University School of Veterinary Medicine.
  8. Savel, S. &Sombé, P. (2020) Are dogs with congenital hearing and/or vision impairments so different from sensory normal dogs? A survey of demographics, morphology, health, behaviour, communication, and activities. BioRxiv 2020.03.06.980482.

Carolina Jardim es una psicóloga brasileña con un postgrado en comportamiento animal y ha estado trabajando en entrenamiento de perros desde el 2009. Actualmente coordina a un equipo de entrenadores, ofrece formación para entrenadores profesionales y brinda consultas conductuales para tutores de perros sordos.

(Traducido por Pamina Horlacher, IAABC Español)

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