Perros de servicio: ética y educación

Escrito por Barbara Handelman

La mayoría de los estadounidenses están familiarizados con la presencia de animales de servicio.1 Desde el abanderado perro guía para no videntes hasta el fotografiado pero raro pony de servicio, sus historias son cada vez más visibles. Algunas veces contamos esas historias para elogiar un acto impresionante de valentía o bondad y otras para burlarnos o poner en duda una mascota pública más sospechosa. Cada vez que vemos inesperadamente a alguien en público con un animal, mucha gente pregunta, “¿Cómo es que les permiten tener un animal aquí?”.

Y realmente, ¿a quién no le gustaría llevar a su perro a todas partes? Es más fácil que dejarlo en un hotel cuando te vas de vacaciones o dejarlo atrás cuando vas corriendo a una tienda. Es más barato comprarle a tu perro un chaleco que dice “perro de servicio” que pagar por un paseador o guardería.

Es así de fácil. Cualquiera puede comprar online una identificación de perro de servicio, colocársela a su perro y pasearse por el mundo.2 Por un valor, y en respuesta a algunas preguntas genéricas, incluso la “certificación” para un perro de servicio puede ser comprada online, sin que el perro tenga que ser revisado por una entidad certificadora.3 Sin importar qué accesorios utilicen para adornar a su mascota, una persona que simule tener una discapacidad o presentar a su perro como perro de servicio se está burlando de la ley. También compromete los derechos de los ciudadanos con discapacidades que no solo han entrenado de manera adecuada a sus perros de servicio sino que también confían en ellos para su bienestar y seguridad.

Al mismo tiempo que estos tutores comprometen los derechos de las personas con discapacidades, existe un aumento en la demanda de entrenar perros de servicio. Por ejemplo, existen miles de hombres y mujeres que regresan de la guerra sin piernas y sufriendo de PTSD (trastorno de estrés post-traumático), lesión cerebral traumática (TBI), y muchas otras condiciones debilitadoras. Existe abundante evidencia de que sus vidas pueden mejorar bastante mediante la ayuda y compañía de un animal de servicio entrenado. Desafortunadamente, muchas personas que crían animales y brindan servicios de entrenamiento para estos veteranos no están calificadas para ello.

Sin embargo, realmente resulta difícil culpar a los dueños de mascotas que no tienen en cuenta estos riesgos, porque ignorarlos es muy fácil. No existe una autoridad central o sistema para certificar perros de trabajo. Parte de esta falta de regulación existe por una buena razón. Según la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA), no se le puede pedir a nadie que presente evidencia de una discapacidad para recibir adaptaciones, acceso o servicios. Estas leyes brindan fuerte apoyo a los ciudadanos con discapacidades, especialmente porque muchas discapacidades no son visibles. Al observar a las personas, no se puede saber si cumplen o no los criterios de discapacidad de la ADA, así como no se puede ver un trastorno emocional.

Esta falta de requisitos de certificación y autoridad centralizada ha generado un sistema caótico de nombres y reglas que llegan a ser abusivas. No sorprende, entonces, de que algunas personas se aprovechen.

¿Qué es un perro de servicio?

El equipamiento y evidencia de certificación por sí solos no transforman a un perro mascota en un perro de trabajo. Solo porque está usando un chaleco, un perro no sabrá de repente cómo comportarse apropiadamente en el transporte público, aviones, restaurantes, museos o en otros lugares públicos.

Algunos tutores intentan ir mas allá de solo accesorios para preparar a sus perros a que los acompañen en público. Algunos pueden decidir adquirir para sus perros la certificación de “Buenos Ciudadanos Caninos” (CGC, del inglés canine good citizens). Según el American Kennel Club, su programa CGC “enseña buenos modales a los perros y tenencia responsable a sus tutores”. Para pasar el CGC básico, los perros deben, junto a otros desafíos, tolerar la manipulación de desconocidos y moverse a través de multitudes sin tirar de la correa. Actualmente existen varios niveles de certificación de CGC. Son metas dignas y un logro significativo para los perros y sus tutores. Perros bien socializados con entrenamiento de obediencia básica tienen más posibilidades de vivir sus vidas en hogares amorosos, y es menos probable que se reubiquen o entreguen a refugios. El entrenamiento para CGC es sin duda beneficioso, pero no califica al perro para que acompañe a sus tutores a lugares donde a los perros no se les permite entrar. Los perros de servicio no son mascotas; son animales de trabajo altamente entrenados.

Para los candidatos perros de servicio, pasar la prueba de CGC es un importante punto de referencia desde el cual deben continuar con más aclimatación a nuevos entornos y entrenamiento intensivo de obediencia y tareas. Es decir, el CGC es un excelente objetivo final para una mascota, pero es solo el comienzo para un perro de trabajo.

Durante todo este artículo muestro fotos de perros trabajando. Verás que los perros de servicio representan a una variedad de razas y mestizos, desde un pequeño Papillon hasta un gigante Pastor de Anatolia. Estas fotos ilustran las extraordinarias circunstancias con las que se encuentran los perros de servicio diariamente durante sus vidas, entran en ambientes a los que los perros mascota raramente son expuestos y que normalmente encontrarían inquietantes, aterradores o demasiado estimulantes.

Los perros de servicio, perros de asistencia, perros de soporte emocional (ESDs), y perros de terapia son todos perros de trabajo pero no todos pueden acceder a lugares públicos. Cada uno está cubierto por distintos estatutos y sometido a diferentes estándares de entrenamiento, a pesar del hecho de que a veces parecieran ser similares cuando se mueven por la comunidad con sus guías.

No existe un conjunto estandarizado de requisitos de entrenamiento para perros de servicios, tampoco existe un solo organismo certificador reconocido que legitime su estatus de perros de trabajo.4,5

La etiqueta “perro de servicio” y “perro de asistencia” se utilizan indistintamente para referirse a perros que acompañan a guías que tienen discapacidades cubiertas por la ADA. Un individuo con una discapacidad es definido por la ADA como “una persona que tiene discapacidad física o mental que limita sustancialmente una o más actividades importantes de la vida”.

La ADA no otorga derechos a los perros. Es una ley de derechos civiles que protege a personas que tienen alguna discapacidad como ceguera, dificultades auditivas, movilidad reducida, o aquellos que tienen diabetes, convulsiones, lesiones traumáticas cerebrales, o alguna otra condición de discapacidad física. La ADA también protege y otorga derechos a personas con diagnósticos psiquiátricos como trastorno de estrés post-traumático (PTSD), trastorno del espectro autista, depresión clínica y trastorno de ansiedad generalizada, entre otros.

Al otorgar derechos a ciudadanos con estas condiciones, la ADA reconoce a los perros de servicio como una forma de asistencia necesaria para individuos con condiciones de discapacidad para lograr igual acceso a lugares públicos (lugares donde las mascotas no están permitidas). Según la definición de la ADA: “los perros de servicio son individuos entrenados para trabajar y realizar tareas para personas con discapacidades. Las habilidades del perro deben mitigar algún aspecto de la discapacidad de la persona”.6

Eligiendo y entrenando perros de servicio

¿Cómo se hacen perros de servicio los perros? Convertirse en perro de servicio es un proceso continuo y altamente selectivo. Aproximadamente el 50% de todos los perros criados, socializados, seleccionados y entrenados por tutores o agencias para ser perros de servicio fallan en completar el entrenamiento o deben ser retirados luego de una carrera corta. Las reacciones físicas y mentales a estrés acumulativo suelen ser las razones más frecuentes por las que no llegan a convertirse en perros de asistencia o deben ser retirados prematuramente. La organización Perros de Asistencia Internacional (ADI) ha trazado un estándar mínimo de entrenamiento y comportamiento que se espera de un perro de asistencia.

Moon fue el primer perro de la autora seleccionada y entrenada para ser perro de servicio. Se retiró a la edad de 3 años. Era muy pequeña para asistir en movilidad y temperamentalmente inadecuada para trabajar cerca de niños en multitudes. Barbara y Moon pasaron a tener una entretenida carrera como competidoras de agility y ayudó a criar a su sucesores, Luca y Pan.

Entrenar para un perro de servicio es un trabajo altamente especializado. Los perros deben aprender numerosas habilidades para satisfacer las necesidades específicas de las personas con un amplio rango de discapacidades. El costo promedio de crianza y entrenamiento de un perro de servicio es de unos $20.000 a $30.000 dólares. El proceso demora aproximadamente dos años. Esas preparaciones rigurosas van más allá de los requerimientos de una prueba de CGC.

Elegir un candidato apropiado para el entrenamiento de perro de servicio es el paso más importante al preparar a un perro para su carrera de trabajo. Son esenciales las evaluaciones de temperamento; obviamente ayuda a dejar fuera a candidatos inapropiados pero no ofrece garantía. Además, algunos perros pasarán la evaluación de temperamento para luego demostrar que no son aptos más adelante en el proceso, donde ya se ha invertido dinero y amor en su aparente promesa.7

Las oportunidades de enriquecimiento temprano y socialización cuidadosa en una gran variedad de lugares, con gente de todas las edades y etnias, ruidos, olores y otros estímulos en muchos ambientes ayudan a preparar a los perros para el éxito en su carrera de trabajo.

Riggan Shilstone, instructor desde hace mucho tiempo del club de perros de asistencia de Puget Sound y autor de material relacionado con perros de servicio, escribió:

“No hay duda de que se espera que los perros de servicio funcionen a un alto nivel de fiabilidad en entornos que son muy anormales desde la perspectiva canina. Les pedimos que sean indiferentes a su carga genética y evolutiva, ignorar olores tentadores, no perseguir aves o ardillas, no ladrar ni gruñir a alguien que parece amenazador. Los colocamos en ambientes desconocidos y estresantes para cualquier perro promedio: concurridos centros comerciales, restaurantes bulliciosos o conciertos, instalaciones médicas llenas de olores que deben ser abrumadores para la nariz sensible de los perros. Así y todo, creo que algunos perros pueden vivir una vida feliz y plena siendo un animal de asistencia”.

Shilstone tiene razón; le pedimos mucho a los perros de servicio, pero son inestimables para aquellos a quienes ayudan. Permitirles momentos para ser solo perros, jugar a atrapar, correr y jugar con otros perros, descansar bajo el sol, les permite eliminar el estrés en gran manera.

Indudablemente, los perros de servicio le están haciendo un bien a mucha gente, por lo que no es ninguna sorpresa que tengan alta demanda. La lista de candidatos con la necesidad de un perro de servicio es mucho más extensa que el número de perros adecuados criados con conocimiento y entrenados por profesionales con experiencia. Nuevos programas de entrenamiento y entrenadores de perros privados con poca experiencia en este campo especializado del entrenamiento de perros de servicio se apresuran a entregar perros. Con la mejor de las intenciones, esos nuevos ingresos en este campo pueden decepcionar, e incluso comprometer a los clientes más vulnerables, especialmente veteranos que han llegado hace poco de la guerra. Lamentablemente, otros se suben a bordo para obtener honorarios exorbitantes por perros que son seleccionados sin los conocimientos adecuados y colocados con poca formación básica y prácticamente sin capacitación especializada para satisfacer las necesidades de los destinatarios.

El Departamento de Asuntos para Veteranos estima que aproximadamente el 30% de los veteranos que regresan de Irak y Afganistán han sido diagnosticados con trastorno de estrés post traumático (PTSD).8 Hasta unos 400.000 soldados podrían regresar con síntomas de PTSD. Los compañeros perros tienen un tremendo efecto reductor de estrés en sus compañeros humanos, medido en niveles de cortisol, frecuencia cardiaca y presión arterial. Estos perros pueden literalmente convertirse en el mejor amigo de los militares.

Existen programas de calidad que ofrecen métodos profesionalmente sólidos para reclutar y entrenar perros de servicio para veteranos. Sin embargo, puede ser difícil para alguien que esté buscando un perro de servicio discernir qué programas ofrecen servicios beneficiosos y cuáles son estafadores que buscan capitalizar las necesidades de potenciales clientes vulnerables.

Se están reclutando mascotas para el trabajo de servicio sin una evaluación suficiente de idoneidad y se seleccionan perros de refugios como candidatos con una frecuencia creciente y una evaluación inadecuada. Cuando se eligen perros inapropiados como candidatos para perros de servicio puede ser una receta para dificultades emocionales y financieras extremas. También significa que las personas terminan «arreglándoselas» con perros de temperamento inadecuado: perros con comportamiento temeroso o agresivo y otros problemas de conducta.

Jeanne Hampl, antigua directora ejecutiva del programa Prison Pet Partnership, supervisa el entrenamiento de perros candidatos de servicio por internos de la prisión, colocando a los perros exitosos con solicitantes. Según Hampl, la tasa de éxito de los perros de refugio seleccionados por profesionales para el entrenamiento de perros de servicio es todavía solo entre un 15 y 20%.

Se requiere que los perros de servicio tengan un temperamento imperturbable. Deben tener tanto estabilidad emocional como resistencia física para tolerar estresores diarios con los que se encuentran los perros de ese tipo. Satisfacer las necesidades de sus guías es un trabajo demandante. Se cita a menudo a Hampl, que dice “los perros de servicio no son proyectos de rehabilitación”. Un perro de servicio no debe tener ningún problema conductual como miedo, timidez, reactividad o agresividad.

Las habilidades de los perros de servicio no son estáticas. Los perros de trabajo necesitan entrenamiento continuo y actualización constante en el entrenamiento de habilidades. También deben aprender nuevas habilidades que se adaptan a cambios cuando progresa la condición incapacitante de sus guías o la persona envejece y en consecuencia cambien sus necesidades de asistencia.

Perros de Asistencia Internacional (ADI) ha publicado la Prueba de Acceso Público (PAT). PAT ofrece una descripción general de la línea de base de las habilidades que un perro de servicio general debiese tener. Al igual que las pruebas de temperamento, PAT es una simple ventana hacia las habilidades y compañerismo del perro y el guía en un día específico, en un solo entorno. No puede evaluar cómo esas habilidades podrían aparecer en distintas situaciones, sin la superposición de ansiedad inherente a un entorno de prueba. Por ejemplo, PAT incluye el encontrarse con un “perro neutro”. De hecho, los perros de servicio cuando están trabajando no deben reaccionar al encontrarse con perros que no solo no son neutros, sino que también podrían ladrar y abalanzarse al perro de trabajo en un lugar público. Un equipo puede prepararse para esos encuentros, pero incluir un perro reactivo en la prueba de certificación podría significar predisponer al guía y al perro a un fracaso. Evitar un perro reactivo podría necesitar espacio y rutas alternativas que no están disponibles en el ambiente de prueba.

No es ético esperar que ciertos perros se conviertan en animales de servicio. Dentro de estos perros se incluyen: aquellos con temperamento tímido o miedoso, aquellos que por su exuberancia natural y alta energía no les es fácil cumplir un quieto al lado de un humano sedado, y aquellos que son hipervigilantes o protectores agresivos. Estos perros sufrirán en última instancia en el papel restrictivo de un perro de trabajo.

Fue el caso de un cachorro que estuvo en entrenamiento para convertirse en un perro de servicio psiquiátrico. Lamentablemente, no tuvo una evaluación de temperamento hasta después que comenzó a gruñir e intentar morder a gente. Estaba muy estresado como para convertirse en perro de servicio.

De manera similar, y por lo tanto como era de esperar, la mayoría de las mascotas tampoco están calificadas para este tipo de trabajo. A pesar de esto, como mencioné anteriormente, cada vez más tutores de mascotas están explotando los derechos otorgados a las personas con discapacidades para llevar consigo a sus perros entrenados inadecuadamente mientras compran, comen y viajan.

Impostores

Hay otros casos demasiado comunes en los que los dueños de mascotas sanos se aprovechan de los derechos otorgados a las personas con discapacidades. Lo hacen para que sus vidas sean más fáciles. Convierten a sus perros en impostores y corren el riesgo de hacer un gran daño a los derechos y bienestar de los miembros de su comunidad que tienen discapacidades.

¿Por qué son un problema los perros impostores? Perros pobremente entrenados apareciendo en lugares públicos hacen la vida de las personas con discapacidades más difícil. Colocar identificación de perro de servicio a un perro mascota hace del perro un impostor, no un perro de servicio. Posar como una persona con discapacidad es claramente poco ético y, en 16 estados de U.S, es incluso ilegal. Dicho esto, estas violaciones son fallas éticas que no se pueden detener simplemente al implementar procedimientos de regulación y certificación.

Cuando algunos perros impostores son llevados a lugares donde no están permitidas las mascotas, aumenta la probabilidad de que las personas con discapacidad sean cuestionadas. Humanos impostores y sus mascotas aumentan las sospechas de las empresas, porque es menos probable que un perro mascota se comporte bien en público. A los perros rebeldes, incluso aquellos con guías discapacitados, legalmente se les puede solicitar que abandonen un lugar público. Un perro que genera disturbios tales como ladrar, hacer sus necesidades, amenazar a los trabajadores o clientes, o interrumpir el flujo del negocio puede ser retirado. Comprensiblemente, tales conductas hacen que las personas se vuelvan menos acogedoras y hospitalarias con los clientes con perros.

Gente con discapacidades no visibles, por ejemplo, veteranos y otros con TBI o PTSD, son especialmente vulnerables. Es más probable que se les cuestione sobre sus perros de servicio e incluso puede que se le disparen los síntomas, o empeoren, por el cuestionamiento. Se corre el riesgo de que tal interrogatorio genere atención indebida y provoque vergüenza al discapacitado.

Además, perros mascota mal educados tienden más a reaccionar hacia otros perros, incluyendo aquellos que están trabajando. Mascotas que ladran a perros de servicio, se abalanzan hacia ellos o –peor aún– los atacan, puede hacer que la persona con discapacidad que está acompañada por el perro de servicio caiga, se sienta personalmente amenazada o tenga la necesidad de proteger a su perro de servicio. Ello sin descartar la posibilidad de sufrir lesiones corporales o que el animal de servicio resulte lesionado por un ataque en el cuerpo a cuerpo. Todo esto también puede provocar un trauma al perro de servicio, el cual ya no será apto para trabajar.

Los perros de servicio son perros de trabajo, bajo una experta selección y entrenamiento. Los perros requieren tener un temperamento estable, capaz de soportar situaciones estresantes que encuentran a diario. Reciben entrenamiento altamente especializado para ayudar a sus guías. Algunas veces, incluso deben acompañar a sus guías a eventos extraordinarios que puede que sea imposible simularlos durante entrenamiento.

La enorme afluencia de veteranos heridos que regresan y necesitan perros de servicio ha incrementado enormemente la demanda de perros entrenados. Entrenadores comprometidos con una selección adecuada y entrenamiento correcto no pueden con el ritmo de la demanda. Los mejores programas de entrenamiento incluso puede que no estén aceptando solicitudes para perros en estos momentos. Estos hechos dejan el campo abierto para estafadores: organizaciones no calificadas y entrenadores privados que ofrecen perros a unos precios exorbitantes. Algunos incluso ofrecen entrenar perros mascota no aptos o ayudar al cliente a seleccionar y entrenar perros de refugio. Prometen un perro completamente entrenado en un par de meses, mientras que los estándares profesionales reconocen que toma dos años o más seleccionar, socializar y entrenar un perro capaz de soportar los rigores del trabajo de un perro de servicio. Mientras tanto, tutores de perros que violan intencionalmente las regulaciones a accesos públicos complican aún más las vidas de las personas con discapacidades.


  1. Perros de trabajo existen también en otros países.
  2. Todo el equipo de perro de servicio: chalecos, arneses, etiquetas y parches pueden ser comprados online por cualquiera que tenga el dinero.
  3. Realiza una búsqueda en Google sobre cualquier tema relacionado con perros de servicio; el primer enlace en aparecer inevitablemente será para registro falso de perros de servicio. Por ejemplo, en este sitio, uno puede responder unas preguntas genéricas y, por una tasa, recibes el certificado de registro.
  4. Para mayor aclaración sobre la clasificación de perros de trabajo y las leyes correspondientes, visita la página del Centro Histórico y Legal Animal de la Universidad de Michigan.
  5. Las personas con perros de soporte emocional (ESDs) tienen derechos de acceso para arrendar casa bajo la Ley de Equidad de Vivienda (FHA). También pueden viajar con sus perros en cabina regulado por la Administración Federal de Aviación (FAA). Personas con ESDs no tienen derechos de acceso a otros lugares públicos, como hospitales, restaurantes o transporte público.
  6. Una guía completa con respecto a la aplicación de la ley a perros de servicio se puede encontrar aquí.
  7. Ethology and Behavior Lecture Series: marzo2016.
  8. Mientras buscaba programas de entrenamiento de perros de servicio, descubrí uno que tenía todos los criterios que considero de programas de entrenamiento legítimos. Como era de esperar, en la sección de su página de solicitar un perro, encontré la siguiente nota: TENGA EN CUENTA: actualmente no estamos aceptando solicitudes para destinatarios heridos en guerras debido a la abrumadora demanda de Perros de Servicio At Ease que excede el número de perros que podemos entregar.

 

 

Barbara Handelman M.Ed CDBC es autora de Comportamiento Canino: Un manual ilustrado con fotografías, así como creadora de la serie de DVD Entrena con Clicker tu Propio Perro de Asistencia. Para más información sobre dónde están disponibles, envía un correo electrónico a BarbaraHandelman@mac.com

Los derechos de autor de todas las fotos y videos son de Barbara Handelman. 

Traducido por Pamina Horlacher

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