Estudio de Caso: Barney, agresión dirigida al humano

Escrito por Emily Carl, CCBC CPDT-KA

Peer reviewed

Sujeto: Barney

Edad: 5 años

Especie: felino

Raza: desconocida, mezcla de doméstico de pelo medio

Sexo: macho castrado

Casa: departamento de dos habitaciones con un señor y señora de 35 años de edad (Marshall y Lily), hijo de acogida de 8 años de edad (Ted) y una gata esterilizada de 5 años de edad (Robin). Libre acceso a todo, menos a la habitación del hijo.

Historia

Queja: agresión hacia las visitas y al hijo de 8 años.

Adoptado de y edad en ese momento: refugio animal local, cuando tenía 6 meses (hace 4 años).

Historia médica: sin indicaciones médicas, está al día con sus vacunas. Ambos gatos son revisados por el veterinario anualmente desde que fueron adoptados.

Dieta: comida seca y húmeda Wellness, la mitad de una lata de 150gr dos veces al día y comida seca ad libitum.

Historial conductual

Lily adoptó a Barney y a su hermana Robin cuando tenían 6 meses de edad. Lily no sabía nada del pasado de Barney y Robin, excepto que fueron llevados juntos al refugio animal como callejeros. Lily les permitía tener acceso libre a todo el departamento y nunca vio problemas conductuales entre los gatos.

Desde que Barney llegó a la casa, Marshall y Lily notaron que miraba de cerca a las visitas y les daba manotazos cuando entraban. Ellos ignoraron el comportamiento, ya que, como era cachorro, no hacía daño físico y no tenían visitas muy a menudo. Barney continuó con este comportamiento y comenzó a escalar a medida que las visitas comenzaron a llegar más a menudo (cuando Barney tenía unos 2 años de edad) y ahora estaba atacando a las visitas, acercándose a la entrada inmediatamente cuando llegaban, de vez en cuando oliéndolos y frotándose en sus piernas y luego pegando manotazos y bufando, si es que las visitas se acercaban a tocarle. Cuando no intentaban tocarlo y solo entraban al departamento, Barney les gruñía y perseguía, pegándoles en las piernas y bufando. Barney observaba a las personas y les pegaba manotazos en las piernas si iban de una habitación a otra. Esta reacción hacia las visitas ha sido permanente desde que Barney tenía 2 años.

Hace un mes, Ted estaba jugando en su habitación con sus audífonos puestos y Barney estaba acostado en la cama a su lado, como lo hacía generalmente. Ted se levantó, no se dio cuenta que Barney se había bajado de la cama y le pisó la cola accidentalmente. Barney gritó y saltó al torso de Ted, lo mordió 2 o 3 veces y se bajó. Ted gritó y Barney le pegó manotazos en las piernas hasta que Marshall y Lily entraron y Barney salió de la habitación. Ted tenía algunos moretones y rasguños en sus piernas, pero su camiseta evitó que los dientes de Barney tuvieran contacto con su piel. Marshall y Lily reportaron el incidente a Servicios Sociales, quienes dijeron que mientras no hubiera sangre por la mordida y que no fuera de forma regular, no era necesario ninguna intervención de su parte.

Marshall y Lily ya habían tenido dos niños de acogida, desde que habían adoptado a Barney y Robin, y nunca habían tenido el problema de que Barney los atacara, hasta ahora.

Marshall tiene poca o nula información sobre gatos y solo ha vivido con Barney y Robin. Lily habíaacogido2 o 3 camadas de gatitos en la década pasada (antes de adoptar a Barney y Robin). Desde el incidente, Ted le tiene mucho miedo a Barney y no entra en la misma habitación en la que está él. Barney comenzó a actuar con Ted de forma similar a como actúa cuando vienen visitas, observándolo cuando él miraba si estaba en la habitación, corriendo a la puerta y golpeándole los pies si es que deja la puerta abierta.

Observaciones

Cuando llegué, Lily y Marshall abrieron la puerta para saludarme y, casi inmediatamente, Barney caminó rápidamente hacia mí con la cola vertical, el cuerpo alto y las orejas y bigotes hacia delante. Me olió y comenzó a frotarse en mis piernas. Me incliné hacia delante, para ver con más claridad lo que estaba haciendo, y rápidamente me golpeó dos veces en las piernas, bufó y se fue. Lily y Marshall dijeron que eso era lo que frecuentemente le hacía a las visitas.

Lily y Marshall me ofrecieron un recorrido por su departamento, de aproximadamente 74 metros cuadrados, comenzando con la cocina. Al final del armario había una fuente de agua y un cuenco hasta la mitad con comida seca de gato. La cocina se encuentra en un pasillo largo y estrecho que lleva hacia el baño y las dos habitaciones.

El final del pasillo y la cocina se abren hacia el salón, la habitación más frecuentada del departamento. En la mitad de la habitación hay un gran sofá junto a un rascador de gato de metro y medio, donde se encontraba Robin. Robin nos miró y luego nos ignoró por el resto de la visita. Había dos cajas utilizadas como areneros al final del salón. También había en el suelo 3 juguetes para jugar solo (un ratón y dos pelotas arrugadas) y una varita con una pluma. Pregunté por la frecuencia con la que jugaban los gatos y Lily dijo que Barney ocasionalmente le pegaba a las pelotas y al ratón, pero que Robin no mostraba interés.

Barney se sentó muy erguido, con una postura muy rígida y con los ojos ligeramente abiertos, con las pupilas parcialmente dilatadas. Me miraba mientras me movía por la habitación. Lily dijo que era normal y agregó que si una visita salía de la habitación Barney corría hacía ella, le pegaba en las piernas, bufaba y se iba. Ocasionalmente las perseguía. Le pregunté si perseguía a todas o solo a algunas visitas y Lily me dijo que su amiga se ponía nerviosa y gritaba si Barney se acercaba mucho, lo que estimulaba a Barney. Barney atacaba con menos persistencia a las personas más seguras. Lily dice que ya no tienen tantas visitas como antes, pero que les advierte antes de entrar que no toquen ni miren a Barney. Solían espantar a Barney gritando «¡No!» o «¡Para!» cuando lo veían ir hacia las visitas, pero se dieron cuenta que no ayudaba, ya que Barney no mostraba ninguna reacción y, algunas veces, incluso aumentaba la frecuencia de los manotazos o comenzaba a gruñir más. El otro intento de detener o controlar su comportamiento era encerrarlo en una habitación cuando tenían visitas.

El recorrido continuó hacia las habitaciones. La habitación principal tenía un arenero grande y rectangular ubicado en la pared más alejada y un rascador de 1 metro debajo de la ventana. Marshall encerró a Barney en esta habitación y fuimos hacia la habitación de Ted. Lily me comentó que ahora la habitación de Ted es una zona libre de Barney y Ted dijo que Barney le daba miedo y que ya no quería estar cerca de él.

Dejamos la habitación de Ted y Lily dejó que Barney saliera de su habitación. Terminamos nuestra primera sesión sentados en el salón discutiendo el plan. Ted abrió un poco su puerta y se asomó al salón unas 4 o 5 veces. Cuando esto ocurrió, Barney levantó la cabeza y miró hacia la puerta. Las primeras dos veces, Ted jadeó o soltó un gemido agudo y rápidamente cerró la puerta. Las últimas veces, Barney corrió hacia la puerta e intentó meter la pata por la apertura y Ted escaló a un grito y rápidamente cerró nuevamente la puerta. Le pregunté a Lily si eso ocurría con frecuencia entre Ted y Barney y ella dijo que ocurría una o dos veces al día.

Evaluación

Lily y Marshall creían que Barney era impredecible y bipolar. Sin embargo, Barney desplegaba varias tendencias predecibles en su comportamiento.

Cada vez que Marshall y Lily se acercaban juntos a la puerta sin ponerse primero los zapatos o agarraban las llaves para irse, era porque una visita llegaría. Este era un predictor de visitas y alertaba a Barney a correr hacia la puerta.

Barney primero frotaría su cara en las piernas de las visitas, marcando con feromonas y creando un olor de propiedad en el minuto en que entraban en la habitación. Que las visitas se acercaran al espacio de Barney era un desencadenante. La preparación de Barney para lanzarse y manotear a las visitas cuando se movían de habitación en habitación mostraba conciencia espacial y sensibilidad a la invasión de espacios comunes. Esto sugería que Barney tenía inseguridad espacial que sobrecompensaba y que trataba de afirmar su propiedad activamente cuando, o antes de que, su espacio fuera invadido.

Una vez que las visitas entraban en la casa, los ataques de Barney ocurrían primero en el pasillo estrecho. Los gatos inseguros, especialmente aquellos confinados en pequeños espacios, desarrollan agitación y una actitud defensiva sobre el pequeño territorio que tienen. Esta actitud defensiva se puede presentar a través de ataques ofensivos o defensivos. [1] Cuando a un gato se le da un sentido más amplio de territorio y confianza, la necesidad de defender el espacio disminuye. Barney también mostraba comportamientos territoriales en el pasillo mediante arañazos ocasionales en la esquina de la pared del pasillo, cerca de donde Barney se paraba para ver a las visitas.

Lily comentó que Ted y Barney antes tenían una buena relación. Una vez que Ted accidentalmente pisó la cola de Barney, arremetió a la defensiva en lo que podría ser una combinación de agresión inducida por el dolor, donde el dolor agudo o crónico puede desencadenar una reacción agresiva y agresión defensiva, en donde el gato presentará agresión como respuesta a una amenaza real o percibida.1

Las reacciones de víctima y la frecuencia de visitas muestran otra tendencia. Ted que mira desde la puerta y gime o chilla y la tensión o gritos de las visitas desencadenan que Barney los aceche y los trate como presas. Mientras que el incidente inicial aislado con Ted no comenzó con un elemento de presa (como evidencian los detalles del incidente y la falta de comportamiento agresivo observado con otros niños de acogida). Creo que la relación de Barney con las visitas y con Ted se ha vuelto similar. Mientras más visitas vengan a la casa o que Ted mire desde la puerta, más comportamientos de excitación muestra Barney (acechar, rigidez corporal, saltar, pupilas dilatadas, etc). Las visitas nerviosas probablemente tengan una frecuencia cardiaca alta. Los gatos pueden sentir cuando la respiración humana se hace más superficial y aumenta la frecuencia cardiaca y los sonidos agudos pueden aumentar la excitación en un gato, que ya está tenso como Barney, y generan que perciba la fuente como una amenaza.2

Mientras que esto parece ser un problema de inseguridad territorial, llevando a Barney a una falta de confianza, siempre se deben considerar posibles causas médicas. Le recomendé a Marshall y Lily que consultaran con su veterinario si el dolor crónico podría ser un factor o si el veterinario tenía otras ideas sobre una causa médica para esta conducta.

Prognosis

Indicaciones negativas:

  • Barney era demasiado agresivo hacia las visitas cuando llegaban y se movían entre las habitaciones.
  • Barney fue demasiado agresivo hacia el hijo de acogida en un incidente aislado donde el niño fue afectado físicamente y traumatizado psicológicamente. Desde entonces, Barney ha mostrado indicaciones de una posible agresión directa hacia el niño cuando éste mira por la puerta de su habitación, grita y cierra la puerta.
  • La respuesta emocional de miedo de las visitas y del niño de acogida aumenta la reacción de agresividad de Barney.

Indicaciones positivas:

  • El comportamiento de Barney aparece de forma aislada hacia las visitas, especialmente en el pasillo y en la entrada. La única excepción era el niño de acogida que comenzó a presentar respuestas de miedo similares a las visitas nerviosas.
  • Marshall y Lily eran capaces de llevar con seguridad a Barney y mantenerlo en una habitación cerrada.
  • Marshall y Lily comentaron que tenían planeado cambiarse a una casa más grande en unos meses, lo que eliminaría el factor de espacios estrechos y permitiría una mejor separación espacial, como se necesitaba.

Recomendaciones de intervención

Consulta #1

Seguridad:

  • En este caso, la seguridad debiese ser considerada la primera prioridad, especialmente desde que está en riesgo el bienestar del niño en acogida. Recomendé que Marshall y Lily continuaran manteniendo a Barney separado o a una distancia de seguridad de los desencadenantes.
  • Recomendé que Marshall y Lily mantuvieran informado con toda transparencia a Servicios Sociales sobre el bienestar físico y emocional de Ted en relación a Barney.
  • Para prevenir que Ted se asomara por la puerta para mirar, mientras se mantuviera la separación, sugerí una puerta mosquitera. Marshall y Lily mencionaron que antes del ataque de Barney hacia Ted, la puerta de Ted se mantenía siempre abierta, así que esto no comprometería la privacidad y generaría confianza manteniendo la seguridad.

Veterinario:

  • Recomendé una consulta con un veterinario para determinar si había dolor crónico u otros factores médicos que pudieran contribuir en su comportamiento.

Modificación ambiental:

  • Incorporar espacio vertical en el pasillo y cerca de la entrada e incentivar a Barney a usarlos para expandir su espacio.
  • Ofrecer enriquecimiento alimenticio para la comida seca en vez de tenerla libremente. Los ejercicios cognitivos pueden reenfocar el cerebro, liberan serotonina para mejorar la salud mental general y disminuyen la ansiedad, lo que reduce los posibles comportamientos agresivos. 3

Modificación conductual:

La agresión de Barney parecía ser dominancia para Lily y Marshall, así que les expliqué cómo la agresión podía provenir de la inseguridad. La sensación de Barney de poseer un espacio limitado y la frecuencia de ver invadido su espacio inmediato desencadenaba una respuesta de protección agresiva.

Debido a que Barney demostraba un alto nivel de energía y aumentaba la tendencia de tratar a las visitas y a Ted como presas cuando exhibían comportamientos parecidos a presas, decidimos que la mejor forma de trabajarlo era guiando a las visitas y a Ted a través de reacciones de calma y darle a Barney una salida apropiada para su energía acumulada e instintos predatorios.

Les expliqué el ciclo natural del gato de cazar-atrapar-matar-comer-acicalarse-dormir y le solicité a Lily que incorporara juegos diarios con Barney, especialmente antes de las comidas. Dado que ya tenían en la casa un juguete de varita que Barney amaba, les mostré cómo moverla esporádicamente de manera que imitara los movimientos reales de un pájaro, de manera de atraer y comprometer a Barney. Según Pam Johnson-Benett: «Los momentos de juego frecuentes y exitosos ayudan a construir confianza».4 Por lo que esto ayudaría a drenar la energía reprimida de Barney y, lo más importante, darle un sentimiento de confianza dado el aumento de serotonina durante el juego.

Recomendé enriquecimiento al menos una vez al día. Esto sería una salida mental para la energía de Barney, lo que  actúa como un aumento de dopamina, ayudando a crear confianza y a reducir factores complicados como el estrés, ansiedad e inseguridad. Les recomendé que le ofrecieran enriquecimiento alimenticio como puzles de comida, especialmente cuando hay visitas en casa. También les recomendé el entrenamiento con clicker, como una forma de enriquecimiento cognitivo.

Como un comienzo al entrenamiento con clicker, introduje el concepto de un marcador de recompensa, utilizando un clicker de cualquier tienda, y practicar por algunos minutos en establecer este marcador de recompensa con Barney. Hicimos varias repeticiones de un click e inmediatamente seguido de un premio. Luego de unas 7 repeticiones, le pedí a Lily que hiciera click y que esperara a ver si Barney la miraba de forma expectante. Una vez que Barney lo hizo, Lily lo recompensó. Barney comprendió el marcador de recompensa rápidamente y estuvo comprometido durante todo el ejercicio.

Dado que la mayor preocupación de Marshall y Lily era el bienestar físico y emocional de su hijo en acogida, tomamos como prioridad el incluir a Ted en el proceso. Por ejemplo, les sugerí que él ayudara a elegir las perchas para gatos, para incorporar espacio vertical para Barney y que ayudara a hacer los puzles de comida para Barney. Finalmente, los incentivé a que Ted participara del entrenamiento con clicker, siempre y cuando él estuviera cómodo. Mientras que Ted alimentara ocasionalmente a Barney, se entiende que «el acto de alimentar al gato puede mejorar el establecimiento de la relación, pero no es suficiente para mantenerla. Otras interacciones (acariciar, jugar, vocalizar, etc.) son necesarias en la relación».5 Para dar una sensación de seguridad mientras se permiten estas otras interacciones, agregué que podían colocar puertas para bebés en la entrada de su habitación para que le pudiera tirar premios a Barney mientras mantenían distancia.

Incentivé a Marshall y Lily a mirar un webinar gratuito sobre el lenguaje corporal felino “Cómo hablar gato” de la Fundación Maddie, como una actividad familiar y una forma de permitirle a Ted entender las señales de aviso que da Barney con su lenguaje corporal. Esto también sería información útil para Marshall y Lily para ayudar a guiar a las visitas.

Consulta #2

Antes de esta consulta, Lily confirmó que el veterinario de Barney informó que estaba bien de salud. Regresé a la semana siguiente y observé que Marshall y Lily habían agregado perchas en el pasillo y que habían reemplazado la puerta de Ted con una puerta mosquitera. Barney me golpeó las piernas una vez –mientras caminaba hacia el salón– de una forma mucho más sutil que la semana anterior; esta vez, Barney no bufó ni golpeó fuerte, su cuerpo estaba más relajado y no se acercó ni se marchó tan rápido como había hecho la semana pasada. Tampoco me atacó cuando me moví de habitación en habitación, aunque se sentó en su percha y continuó observando.

Pregunté cómo se desarrollaba la relación entre Ted y Barney y me respondieron que Ted aún no se sentía cómodo entrenando con clicker a Barney en esta etapa, pero que sí miraba a través de su puerta mosquitera y encontraba que el ejercicio era muy entretenido. También notaron que se detuvieron completamente las arremetidas de Barney hacia la habitación de Ted, desde que instalaron la puerta mosquitera. Inicialmente, Ted aún jadeaba cuando veía a Barney, haciendo que Barney se acercara a la puerta y prestara más atención a lo que Ted estaba haciendo. Las vocalizaciones de Ted se detuvieron luego del primer día y estaban en un punto en el que se ignoraban mutuamente mientras estaban a la vista uno del otro.

Modificación conductual:

Analizamos con Marshall y Lily cómo el hecho de ir hacia la puerta era un predictor de gente entrando a la casa. Les sugerí que invitaran a un amigo a la casa y que Lily atrajera a Barney con un juguete en la habitación con la puerta abierta mientras Marshall saludaba al invitado. Esto comprometería a Barney en una experiencia positiva al mismo tiempo de la llegada de la visita y esto le ayudaría a eliminar la presencia conjunta de ellos en la entrada como predictor de visitas. También les pedí que golpearan la puerta y que inmediatamente después alimentaran a Barney, para hacer que el tocar la puerta fuera un predictor de comida, en vez de un predictor de un desencadenante estresante.

Comenzamos con entrenamiento de target, utilizamos un palito de target que traje conmigo. Les expliqué que podríamos usar lo que comenzamos con el entrenamiento de clicker para enseñarle a Barney a tocar con su nariz el target. Luego podríamos utilizar el targeting para guiar a Barney por la casa, sin invadir en ningún momento su espacio. Esto crearía una sensación de control sobre los movimientos de Barney, mientras simultáneamente Barney sentiría control sobre su ambiente, aprendiendo una nueva habilidad y eligiendo utilizarla.

Para comenzar este comportamiento de targeting, les demostré manchando un poquito el target con comida húmeda y sosteniéndolo justo delante de la nariz de Barney. Cuando Barney se acercó para tocar con su nariz la pelota para oler y lamer la comida, hice click (que había sido condicionado la semana anterior) y entregué comida como recompensa. Le pedí a Lily y Marshall que practicaran el mismo ejercicio, manteniendo el target a no más de 3 cm de la cara de Barney. Luego de unas cuatro repeticiones, le quitamos la comida del target y recomenzamos a 3 cm de la cara de Barney, haciendo click y recompensando cuando tocaba con su nariz el target. Agregué que, con el tiempo, podían aumentar la distancia entre Barney y el target, pero debían hacerlo de forma gradual. Les expliqué que, si Barney perdía el foco o se desenganchaba, deberían hacer un descanso e intentar nuevamente, pero más cerca de Barney.

Les pedí que continuaran practicando todos los días e incentivaran a Ted para que también participara, si se sentía cómodo. Les comenté que podían alargar el target para darle distancia a Ted, para que pudiera agarrar el palo del target desde una apertura de la puerta o a través de las barras de una puerta para bebé para mayor seguridad.

Consulta #3

Los volví a visitar 3 semanas después. Mientras que Ted aún seguía inseguro con respecto a Barney, estaba activamente emocionado por el targeting. Ted y Barney pasaban varios minutos cada día practicando targeting, a través de una reja para bebés.

Marshall y Lily pidieron a un amigo que viniera a la casa y practicaron el nuevo ritual de saludo que conversamos. Comentaron que funcionó perfectamente para eliminar los ataques en la entrada. Me fijé que durante mi entrada a la casa, Barney no se acercó a la puerta y fui capaz de moverme por la casa sin ser acechada o golpeada por él. Marshall y Lily solo tuvieron 2 o 3 instancias, justo después de mi última visita, en las que Barney golpeó los pies de las visitas. No ha mostrado fijación visual en la última semana.

Marshall y Lily lograron que Barney hiciera target a unos 180 cm. A veces necesitaban comenzar más cerca de Barney si había visitas. Marshall y Lily vieron que el targeting ayudaba a todos a tener tranquilidad y reubicar a Barney, cuando las visitas se movían de habitación en habitación.

Conclusión

Estuve en contacto con Marshall y Lily en los siguientes meses. Después de unos 3 meses, se mudaron a una casa más grande. Durante este tiempo, les ayudé en cómo hacer la transición lo más libre de estrés posible, tanto para Barney como para Robin. Esto incluyó mover los muebles de los gatos en ubicaciones similares, despacio y gradualmente introdujimos a ambos gatos a la casa (comenzando con una habitación tipo «campamento base»), y manteniendo las mismas rutinas de alimentación y ejercicio.

Alrededor de un mes después de la mudanza, Marshall y Lily vieron una «diferencia entre el día y la noche» en Barney. Barney tenía mucho espacio en su casa de dos pisos, dos habitaciones. Rara vez pasaba en la misma habitación que las visitas cuando venían. Lily creía que Ted también sentía alivio en la nueva casa, debido a que ya no tenía esos malos recuerdos asociados a su habitación. Si bien Ted no se siente muy cómodo con estar con Barney en una habitación cerrada, ahora se sienta frecuentemente en el salón con sus padres de acogida, mientras Barney está ahí. También continuó involucrándose en el entrenamiento de target y comenzó a realizar juegos interactivos con Barney utilizando la varita. Lily y Marshall sentían que Barney ya no era un riesgo para la seguridad dentro de su hogar.

Referencias

  1. Frank, D, and Dehasse, J. (2003) Differential diagnosis and management of human-directed aggression in cats. Veterinary Clinics: Small Animal Practice 33:2, 269-286.
  2. Chapman, B. L., and Voith, V. L. (1990). Cat aggression redirected to people: 14 cases (1981-1987). Journal of the American Veterinary Medical Association 196:6, 947-950.
  3. Zebunke, M, Puppe, B., and  Langbein. J. (2013) Effects of cognitive enrichment on behavioural and physiological reactions of pigs. Physiology & behavior 118, 70-79.
  4. Johnson-Bennett, P. (2011) Think Like a Cat: How to Raise a Well-adjusted Cat–not a Sour Puss. Penguin Group USA.
  5. Turner, D. C., Bateson, P.P.G., eds.(2000) The domestic cat: the biology of its behaviour. Cambridge University Press.

 

Emily Carl (CPDT-KA, CCBC) es dueña de Great and Small Animal Behavior and Training. Luego de años trabajando en refugios y realizando clases grupales, ahora ofrece entrenamiento canino privado y consultas de comportamiento felino, así como organiza eventos para recaudar fondos para corte de uñas de gatos y entrenamiento para voluntarios y familias de acogida para los refugios locales. 

(Traducido por Pamina Horlacher, IAABC Español)

 

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