Estudio de caso: agresión dirigida a humanos en un caballo

Escrito por Trudi Dempsey, CHBC

Peer reviewed

Cliente: tutora de caballo de 40 años, con experiencia.

Nombre del caballo: Barón

Raza: Welsh section D

Sexo: macho castrado

Edad: 5

Tiempo con la tutora: 2 años

Altura: 1.5m a la cruz

Otros caballos que tiene el cliente: un macho castrado de 10 años, 1,6m a la cruz, y un pony viejo castrado, 1.3m a la cruz.

Alojamiento: caballerizas, con ayuda ocasional del dueño del establo.

Ejercicio: se monta al menos 4 veces por semana, se hacen paseos y se entrena.

Conducta de presentación: mordidas y patadas cuando se le guía, no escala o se intensifica, pero no mejora.

Medicación: ninguna.

Derivación veterinaria: confirmado, no hay tratamiento en curso.

Alimento: un saco de heno en el establo, pellets de heno con paja, se entrega en un balde pequeño de alimentación cuando los otros reciben los suyos.

Breve historia entregada por la clienta

Compraron a Barón de un criador a los 3 años únicamente para monta por placer y para ir a shows locales.

Pasó las 5 etapas de inspección previas a la compra, castrado antes de dejar al criador, se llevó directamente al entrenador para ser domado para monta. Cuando se le vio con el criador (dos veces en total) Barón era guiado con un cabestro con cadena o bocado chifney. Luego de ser destetado a los 5 meses, fue llevado a un establo individual a la vista de otros caballos adolescentes.

Pusieron a Barón con otro caballo y pony de la clienta (presentados lentamente) hasta que mordió al caballo, lo que requirió sutura. Esto fue aparentemente un ataque sin provocación, pero la dueña solo tenía la historia de un cuidador de la caballeriza ya que ella no estaba presente cuando ocurrió. No había nada (según la clienta) que hubiera llevado o escalado el ataque. Esto ha motivado que Barón actualmente esté en un potrero individual con cerco eléctrico doble entre él y los otros caballos (ambos castrados) durante el régimen de pastoreo de verano estabulado desde las 9 am hasta las 4 pm.

Barón ha mostrado lo que la tutora describe como conductas de potro desde que fue adquirido hace dos años. Mordía todo, desde una rienda hasta un brazo humano. Muerde el brazo del entrenador (ha provocado sangrado) y si se le corrige, intensifica el ataque. La conducta es peor cuando se le guía y se voltea a veces y patea con las patas traseras. Esto no ha escalado o mejorado desde la adquisición.

La corrección con látigo o escoba o al jalar fuerte hacia abajo su cuerda guía no era efectivo en reducir la conducta. Técnicas de doma naturales (usar un látigo largo para mover sus pies y alejarlo y una jáquima con una soga larga movida rápidamente y empujada hacia su cuerpo para hacerlo retroceder y alejarlo de la clienta) o ignorarlo tampoco tuvieron éxito.

Llevar a Barón a su establo era particularmente difícil puesto que su caballeriza era la más lejana, requiriendo que pasara frente a otros caballos para llegar ahí. No era posible entrarlo primero debido al horario de trabajo de la clienta (otros llegaban antes que ella). El establo estaba ubicado de tal manera que le daba una esquina (cercos en dos lados) con solo una reja en común con otro caballo para evitar agresión a través de la reja.

Aunque la clienta había sido mordida en ocasiones, no necesitó atención médica luego de cada mordida. Recientemente se tomaron precauciones cuando se guiaba, lo que involucró usar una chaqueta con mangas largas y un cabestro con cadena nasal de corrección (se aprieta cuando se aplica presión) para guiarlo. La cuerda era atada directamente a la cadena y sujetada muy tensa debajo del mentón de Barón.

La clienta lo montaba con el supervisor del patio sujetando la brida, pero una vez en marcha, no mostraba agresividad, estaba calmado y circulaba desde y hacia el ruedo como en las pistas y senderos cercanos.

Los incidentes de mordeduras se habían vuelto tan comunes que la clienta no podría enumerarlos. La conducta de Barón ya no escalaba, pero no disminuía y la clienta estaba preocupada porque no habían desarrollado una relación gratificante desde que ella lo llevó consigo. Se agendó visita de consulta luego de buscar referencias del veterinario de la clienta, que confirmó que no había tratamiento en curso y que no había habido tratamiento más que las vacunas desde que la clienta adquirió a Barón.

La clienta había visto a Barón dormir recostado en su establo.

Condiciones de vida y asesoramiento de la conducta de primera mano

Barón estaba en el establo en mi primera visita, como es su rutina durante el verano, a las 10am acompañado del otro caballo de la clienta y ponis en los establos a la vista. Habían pasado la noche en la caballeriza.

Me dio un tour de las caballerizas y el patio, lo que me dio tiempo de conversar con la clienta. Las caballerizas de todos los caballos eran entornos vacíos, pero particularmente el de Barón. No podía siquiera acercarse al borde para mirar fuera debido a la cinta eléctrica que rodea su caballeriza (debido al potencial de escape y para evitar que tocara a los vecinos). El pasto era corto y seco pero la caballeriza era de buen tamaño.

La clienta explicó el sistema de guiar a Barón y su otro caballo a pastar; esto era esencial, ya que no le gustaba que lo dejaran en las caballerizas sin este caballo o que lo llevaran a pastar antes que él. Había unas curvas cerradas para maniobrar cerca de la salida de los establos, y con dos caballos esto creaba poco espacio donde mantenerlos separados y prevenir que el riesgo de mordida escalara era difícil.

La clienta no había mencionado sino hasta mi visita que Barón también lanzaba mordidas al aire e intentaba morderla cuando entraba al establo. Con el fin de evaluar una línea de referencia para la agresión, le pedí a la clienta que se acercara al establo de Barón mientras yo observaba. Le pedí que escuchara detenidamente mis instrucciones pero que tomara sus precauciones de seguridad regulares. Más o menos a 3 metros de la puerta de Barón, había varios cambios en su cara: orejas hacia atrás, hocico y quijada tensas, las fosas nasales abiertas (ver tabla de comportamiento). Cuando su dueña se acercó lo suficiente para poner su mano sobre el pestillo de la puerta y simular abrirla, Barón volvió su cabeza hacia ella, mostrándole los dientes. En ese momento le pedí a la clienta que se alejara de la puerta de la caballeriza.

La clienta volvió al establo para mostrarme su rutina normal para ponerle su cabestro, sujetándolo lejos de ella con una mano mientras le pone la soga alrededor del cuello con la otra. Una vez la soga estaba puesta Barón dejaba de intentar morderla, pero sus indicadores faciales permanecían igual que lo que había observado anteriormente. Una vez que Barón tenía la jáquima puesta, estaba más tranquilo y sus indicadores faciales menos aparentes.

La clienta ató a Barón con una soga corta mientras lo cepillaba y ensillaba; había muy pocas señales exteriores observables de ansiedad o alguna mordedura durante el aseo o ensillado, incluso al ponerle la cincha o cepillarlo. Barón mostró señales de estar disfrutando cuando se le rascaba en la cruz (dejaba de comer, extendía el labio superior y movía las fosas nasales).

La clienta ponía la brida sobre el cabestro y luego, sosteniendo las riendas cortas, procedía a quitarle el cabestro y sacarlo por debajo de la brida. Se observaron signos de tensión facial y de cuello acompañado de amenazas de mordidas.

Al llevarlo del establo a la arena, la clienta sostenía a Barón con las riendas muy cortas y su mano bajo su barbilla. En el bloque para montar, el dueño del lugar sostuvo las riendas de la misma manera y la clienta se montó. Durante la montura Barón no mostró signos de ansiedad (si lo hubiera habido, yo hubiera detenido el proceso inmediatamente). Barón caminó calmadamente hacia la arena con una rienda larga. Al caminar y trotar estaba calmado y atento a las señales de Lisa, respondiendo rápidamente a las ayudas ligeras de piernas y manos. Al salir de la arena y caminar por los caminos de la granja estaba igualmente tranquilo y receptivo. Lisa desmontó frente a los establos y nuevamente usó la técnica de la rienda corta para llevarlo a la caballeriza y desensillarlo. Una vez que se le sacó la brida, Barón comenzó a morder el aire y se observaron de nuevo los signos de ansiedad y tensión facial registrados anteriormente.

Detonantes potenciales que se consideran para la conducta, actuales e históricos

  • Dolor o enfermedad son posibles causas o al menos factores contribuyentes – descartado por investigaciones veterinarias luego de la consulta inicial.
  • Estrés crónico debido al estilo de vida – incapaz de controlar el entorno y por lo tanto adaptarse. Lleva a un punto menor de activación para agresión y causa potencial para la conducta de Barón hacia su compañero de campo.
  • Falta de estimulación provocada por un entorno vacío – hace difícil que Barón se adapte a su estilo de vida actual, pero puede haber sido el caso desde una temprana edad, por lo que el estrés crónico de larga data puede haber sido el factor contribuyente por varios años.
  • Estrés agudo causado por la presencia humana o proximidad con otro caballo. Protección del espacio personal. La conducta de Barón de morder y amenazar con morder puede haber sido previamente reforzada ya que provocaba el resultado que el humano o caballo se alejara. Este no era siempre el caso ya que la clienta había implementado protocolos para prevenir esta conducta, pero es posible que él estuviera experimentando los cambios psicológicos asociados con su inhabilidad de controlar la proximidad de un caballo o humano. Era evidente en la primera consulta que Barón se sintió provocado cuando la clienta (o yo) estábamos aproximadamente a 3 metros de la puerta de su caballeriza.
  • Miedo del entrenador o del manejo y del equipamiento, una respuesta condicionada del manejo cuando era potrillo y de la inundación durante el entrenamiento – es probable que esto sea un factor contribuyente ya que fue tratado bruscamente desde temprana edad por el criador y la clienta vio de primera mano esta conducta cuando se le guiaba usando un bocado chifney (bocado de control).
  • Miedo y frustración de la inhabilidad de controlar el entorno en la caballeriza – que se le acerquen humanos a 3 metros o menos provocaba la respuesta (ver hojas de información).
  • Vida temprana (destete forzoso y repentino y falta de un grupo social conespecífico después del destete), entorno inadecuado para el desarrollo de habilidades sociales. – muy probablemente sea un factor de contribución.
  • Falta de un grupo social o compañero, inhabilidad de sentirse seguro o comprender las señales sociales – potencialmente guiándolo a atacar a su compañero de campo.
  • Entrenamiento temprano a los 3 años mientras era inmaduro físicamente – desequilibrado físicamente y sin falta de fuerza – con frecuencia se piensa que razas de tipo nativo son fuertes a una edad temprana debido a la conformación mas robusta. Esto es probablemente un factor contribuyente para la conducta de Barón.

Cambios en el estilo de vida y planes de entrenamiento

La agresión dirigida a humanos y caballos no es común, y generalmente, como en este caso, hay presentaciones conflictivas (no presenta el comportamiento cuando lo monta, solo cuando es manejado desde el suelo).

Inmediatamente solicité la revisión de un veterinario para descartar desencadenantes del comportamiento causados por dolor. La clienta estuvo de acuerdo y envié un informe de consulta al veterinario. Barón tuvo una revisión veterinaria completa para investigar cualquier posible problema físico y descartar úlceras gástricas. En la revisión inicial el veterinario no encontró razones físicas para el comportamiento de Barón y sugirió que el plan de modificación conductual continuara.

La silla de Barón había sido reacondicionada por un maestro talabartero local, y como el comportamiento no era evidente cuando lo montaba, parecía poco probable que el mal ajuste de la hebilla fuera un problema.

Durante la primera consulta guié a la clienta hacia un protocolo más seguro para ir al potrero, que involucraba usar una salida diferente desde los establos y una distancia sutilmente mayor hacia el potrero pero evitando los giros apretados para salir por la otra puerta. Esto evitaba que Barón practicara el comportamiento de amenazas de mordidas y mordidas hacia la clienta y su otro caballo.

Las siguientes ideas de enriquecimiento ambiental fueron adoptadas en el establo:

  • Pelota de premios cuando llegara del potrero y luego de las sesiones de entrenamiento.
  • Aumento del número de dispensadores de heno en distintas partes del establo, con distintos tamaños de hoyos y distintas alturas. La clienta consideraría remojar heno en té de frutas.
  • Introducción de una bola para comer heno desde el suelo.
  • Agregar ramales de hortalizas de raíz y exploración segura de setos.
  • Agendar una cita con un nutricionista externo.

Y en el potrero:

  • Dejar áreas seguras del cerco para exploración.
  • Agregar un sitio para rascarse (que previamente no haya estado electrificado).
  • Elección de agua, salada o natural (limpia, fresca, la elección libre de agua natural siempre disponible, la posibilidad de un pequeño cubo con agua salada para agregar variedad y potencialmente aumentar la ingesta de sal, el promedio mínimo de ingesta de sal para un caballo de 500kg son 2 cucharadas de sal [cloruro de sodio] que se debe entregar diariamente, entre sal para lamer y sal [agregada] en pequeñas comidas. Comenzar agregando la mitad de una cucharita de té de sal a un cubo de 14 litros y encontrar las preferencias en cuando a la concentración, nunca sobrepasando el total del requerimiento de sal).

Los caballos eliminan al menos esta cantidad diaria en fluidos.

El requerimiento mínimo puede aumentar de 2 a 3 veces en climas más cálidos.

  • Introducción de objetos nuevos seguros: pelota, bandera/banderín.
  • Sal para lamer.
  • Planes para una plataforma elevada segura para caballos pequeños.
  • Planes para la introducción de un refugio “paraguas” básico.
  • A largo plazo, protocolos de reintroducción en el potrero de un compañero seguro.

Protocolos de modificación conductual

Protocolo 1: acercarse a la puerta del establo

El umbral para que Barón reaccionara a la aproximación de alguien a su puerta era de aproximadamente 3-5metros. La clienta comenzó a caminar lentamente hacia la puerta (sin llevar el equipo con ella) desde unos 8 metros observando a Barón y deteniéndose en el momento en que el reaccionara a su presencia (levantar la cabeza, cambio en la posición de las orejas, movimiento de las patas, movimiento de la cola, etc). La determinación del umbral debía revisarse cada vez antes de comenzar el protocolo. Mientras que Barón volvía a comer o desaparecían todas las señales de ansiedad la clienta se alejaría de la puerta. Esto debía repetirse unas cinco veces durante el día entre nuestra primera y segunda consulta. La clienta estaba dispuesta a las observaciones y cómoda trabajando con la técnica de refuerzo negativo (término llamado CAT, construccional aggression treatment), donde Barón podría resolver las cosas por sí mismo. En las primeras cinco presentaciones hacia su puerta (llevadas a cabo en mi presencia) la clienta logró acercarse hasta a un metro de la puerta sin reacción de Barón.

Protocolo 2: contracondicionamiento para el cabestro

Para diferenciar el protocolo de acercarse a la puerta del establo de este protocolo, la clienta llevaba el cabestro (usando mi cabestro plano durante la consulta y luego reemplazando su usual cabestro de control de cadena por uno nuevo plano para futuro entrenamiento) en su mano y llamándolo mientras se acercaba al establo. La clienta puso el cabestro sobre la puerta mientras ella entraba al establo y procedió a rascarle la cruz, al inicio resguardándose de cualquier amenaza de mordida con su otra mano. Barón rápidamente detuvo las amenazas de mordidas cuando comenzó a rascarle. La clienta se detuvo por un segundo e inmediatamente volvió a comenzar. El espacio entre el rascado fue aumentando gradualmente hasta una cuenta en voz alta de 10 segundos. Al final del protocolo la clienta puso dos mentas en su bolsillo y se alejó.El moldeado del plan para este protocolo es construir que la clienta se capaz de alejarse de Barón y finalmente ir hacia el cabestro, agarrarlo, y volver a rascarle. El protocolo llevará a colocar el cabestro, potencialmente con refuerzo alimenticio si el rascado no es lo suficientemente importante.

Protocolo 3: entrar al establo para llevarlo al potrero y llevarlo a montar

La clienta seguirá utilizando el cabestro de control para sacarlo y ensillarlo. No es lo ideal, pero él no puede quedarse en el potrero 24/7 y necesita ejercicio, por lo que al usar diferente equipamiento la clienta puede diferenciar entre los nuevos protocolos y la asociación ya existente al cabestro de control.

Visitas subsiguientes

Control telefónico después de 6 días

La clienta informó que había colocado varios de los enriquecimientos sugeridos para el potrero y establo. Con el Protocolo 1había hecho gran progreso y ya era capaz de acercarse a la puerta del establo, posar su mano sobre él y Barón no mostraba signos de estrés. Discutimos los siguientes pasos que la llevarían a jugar con el cerrojo de la puerta, abrirla y cerrarla sin entrar, utilizando los mismos principios de observación de reacción del CAT y alejándose una vez que él regresara a comer heno o relajara cualquier signo de estrés.

Con el Protocolo 2 habían avanzado a que la clienta era capaz de ir hacia el cabestro, agarrarlo, y regresar a rascarle con el cabestro en su mano.

Usar el cabestro original para el protocolo 3, pero evitando los puntos críticos al salir del patio había resultado en no más amenazas de mordida y sacar el cabestro en el potrero usando el rascado había sido suficiente.

Sesión de entrenamiento 3 semanas después de la primera consulta

Los cambios que se habían implementado en el potrero fueron:

  • Se había removido la cinta eléctrica de uno de los lados del cerco y se había utilizado como puente una reja apropiada para caballos para cualquier posible espacio de escape. Esto permitía la exploración del cerco.
  • Se había colocado un poste de telégrafo dentro del campo y le habían pegado dos viejas cabezas de escobas. La presencia de pelo evidenciaba su uso.
  • Se habían colocado cubos de agua en diferentes sitios del potrero y a pesar de que Barón aún bebía principalmente agua normal, había presentado interés en el agua salada.
  • Cada 3 o 4 días se colocaba en el potrero una nueva pelota, bandera o similar y Barón mostraba gran interés en investigarlas.
  • Distintas sales para lamer fueron colocadas en distintos lugares.
  • Se entregaba una pelota de premio o se esparcía comida una vez que se retiraba el cabestro al sacarlo al potrero.
  • Algunos de estos cambios también se habían implementado en los potreros de los otros caballos.

Dentro del establo:

  • Luego de probar con las pelotas de premio de su otro caballo, había preferido hacer su propio dispensador de premios con botellas grandes de plástico (menos ruidosas) y Barón tenía una en el establo cada vez que volvía a él.
  • Barón no había comido nada del heno remojado, pero la clienta había agregado varias heneras de aro diferentes y un viejo saco con un hoyo por donde sacar el heno.
  • Se escondían zanahorias en las heneras antes de que lo dejara en el establo.
  • Se agendó una cita con un nutricionista.

Protocolo 1

Durante la prueba de umbral, la cliente podía caminar directo a la puerta del establo sin respuesta de Barón. Durante la primera aproximación la clienta caminó hacia la puerta del establo, hizo sonar el cerrojo y se alejó. Barón no levantó la cabeza ni dejó de comer.

En la segunda aproximación, la clienta repitió los pasos, pero esta vez abrió la puerta y la dejó abierta. Nuevamente, no hubo respuesta de Barón, así que ella cerró la puerta y se alejó.

Discutimos el plan de moldeado para este protocolo y cómo se movería directamente hacia el protocolo 2 (término “cambio”).

Protocolo 2

Fusionando el protocolo 2, con la clienta aún observando la aproximación al establo como en el protocolo 1. Dejando el cabestro en la puerta del establo y acercándose a Barón. Mientras que la clienta se acerca a él, Barón gira su cabeza hacia ella y la clienta espera a que enderece la cabeza antes de acercarse y rascarle. Luego de dos momentos de rascado se aleja del establo con el cabestro.

La compresión de la clienta al observar y reaccionar al comportamiento de Barón fue excelente al igual que el progreso en ambos protocolos.

La clienta informó una guía más calmada con el cabestro de control y la brida pero que estaba preocupada de que a veces parecía que el rascado no era lo suficientemente reforzante para él fuera del área del establo.

Introducimos en el protocolo 2 comida como reforzador, y Barón se mantuvo notablemente tranquilo; no se evidenciaron signos de estrés. La clienta comenzó a dar con la mano mazorcas de heno –que provocaba mayor tiempo de masticación, ya que estaban secas– y le daba tiempo a ella para crear un espacio entre las entregas de heno. Durante esta visita nos movimos de darle comida mientras estaba al lado suyo en la entrada del establo a alejarnos un paso (hacia atrás o hacia el lado) y volviendo para alimentar. No se agregó ningún marcador (más allá de la clienta sacando la comida de su bolsito) para evitar hacer muy complejo el protocolo para la clienta.

Sesión de entrenamiento 7 semanas después de la primera consulta

La clienta era capaz de colocarle el cabestro a Barón siguiendo la fusión del protocolo 1 y 2. Durante esta visita la clienta llevó a Barón por primera vez con el cabestro plano fuera del establo. El único signo de estrés que mostró fue cuando ella se giró para regresarlo al establo. Discutimos sobre como adelantarnos para evitar estas situaciones que repentinamente los colocaba muy juntos. Introducimos un patrón de caminar/detenerse/comer para ayudar a esto.

Luego de un receso la clienta regresó al establo con el equipamiento, y utilizando el protocolo 2 con comida, le colocó la jáquima. Como en esta sesión él ya había dejado el establo con el cabestro plano, acordamos retirarle el cabestro en esta ocasión sin llevarlo fuera pero que la clienta podría intentarlo en una próxima sesión. La clienta informó que al día siguiente Barón dejó el establo usando la brida y silla sin signos observables de estrés utilizando el patrón de detenerse y comer luego de algunos pasos.

Sesiones de entrenamiento vía online

Debido a la reinstalación de las restricciones del COVID, las últimas sesiones fueron por teléfono y Zoom.

La clienta continuó trabajando con la fusión del protocolo 1 y 2 utilizando el cabestro plano o la brida.

Cuando se llevaba a montar ya no se usaba el cabestro de control.

Luego de varias semanas practicando el llevar fuera del establo con el cabestro plano, la clienta comenzó a utilizar el cabestro plano para salir al potrero, las primeras veces con la ayuda de alguien para llevar a su otro caballo, y luego llevándolos a los dos ella misma. Que la clienta manejara a ambos caballos juntos fue mucho para Barón (su comportamiento social con el otro caballo de la clienta aún no está resuelto, y la clienta fue incapaz de mantenerlos completamente separados durante la ida al potrero), y desencadenó amenazas de mordida. Como la clienta encontró difícil concentrarse en observarle para evitar estos desencadenantes, aceptó pagarle al dueño del campo para que le ayudase a sacar los caballos.

Comprensiblemente, la clienta aún es reacia a sacar a Barón junto a otro caballo, pero le ha preguntado al dueño del campo si se pudiera hacer un poste amigable para caballos y un segmento de riel entre Barón y su otro caballo para que puedan tocarse las narices de forma segura a través de la reja.

Resultado

La clienta sigue escribiendo actualizaciones, e informa que los incidentes de mordidas de Barón se han reducido a cero. Él continúa de vez en cuando lanzando mordidas al aire si es que la clienta lo gira inesperadamente o si se encuentra muy cerca al otro caballo cuando van al potrero, pero estos incidentes son como mucho una vez a la semana.

Barón se está ensillando calmadamente en su establo y saliendo (continúan dándole forma y agregando duración, realizando unas 10 paradas en el patrón camina/detente/come, para reforzar el camino al bloque de monta). La clienta ya no necesita ayuda en el bloque de monta.

Aunque aún existe la necesidad de mejorar algunas áreas de su manejo, Barón casi no exhibe conductas inducidas por el estrés en proximidad de humanos y otros caballos. El último objetivo de sacarlo junto a un compañero congénere aún no se logra.

Con la adición a las mejoras de su manejo y ambiente debería continuar progresando. La clienta está consciente de una posible recaída debido a estrés psicológico y continúa observando y siendo cuidadosa durante todo el manejo. Continúa haciendo mejoras en el ambiente. El resultado de este caso dependió en la excelente habilidad de observación y atención de la clienta a los detalles en los protocolos.

Apéndice: recolección de datos

Es una recolección de datos binarios en vivo en una consulta. ¿Fue o no fue visto el comportamiento?

 


Trudi Dempsey es consultora de comportamiento equino certificada por la IAABC, y entrenadora y especialista en comportamiento animal acreditada por la ABTC, especializándose en entrenamiento con clicker y en la monta sin bocado. Se puede contactar a Trudi en www.equine.training.com

(Traducido por Wen Bautista, IAABC Español)

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