Por Erin Jones, MS, CDBC

Permítanme comenzar diciendo que no soy una experta en perros callejeros. Sin embargo, actualmente estoy trabajando en mi tesis de doctorado y parte de mi investigación se centra en cómo podríamos darle a los perros de compañía una mejor autonomía. Esto, naturalmente, me llevó a investigar a los perros callejeros y la forma en que gastan su tiempo sin las restricciones que los humanos les puedan imponer. Comencé a leer estudios sobre su ecología, comportamiento e interacciones con las personas y su entorno. Inmediatamente comencé a pensar más en cómo esto, de hecho, es un conocimiento increíblemente importante para mi trabajo profesional, como consultora de comportamiento canino. 

Perros que no están inhibidos por un manejo humano reglamentado; son esencialmente el perro por excelencia para aprender sobre el comportamiento desde una perspectiva canina. Mi pregunta entonces es: ¿qué puede decirnos la vida de los perros que vagan libres, sobre nuestros propios perros de compañía? y ¿cómo puede esto ayudarnos a ayudar a nuestros perros a que vivan la mejor de sus vidas?

Restricciones sociales en perros de compañía: una breve historia

En la sociedad occidental, el número de perros que se mantienen como mascotas ha aumentado exponencialmente a lo largo de los años. Los perros fueron criados expresamente para determinados fines de caza, guardia, deporte y/o compañía. El rápido crecimiento de la popularidad de las mascotas surgió en el siglo XIX. Esto coincidió con la urbanización de la clase media emergente. Este amor cada vez mayor hacia las mascotas ha madurado en un rico consumo industrial de productos de lujo para mascotas y servicios. [1]

Sin embargo, con este crecimiento de la población de mascotas, también crecieron las restricciones y medidas para controlar a los perros tanto en los hogares, como en los espacios públicos. [2] Volviendo a mediados del Siglo XX, a los perros en muchas sociedades occidentales se les permitió andar libremente, teniendo un cierto sentido de una vida privada, mientras que hoy en día están sujetos a estrictas leyes, que previenen la deambulación, con la posibilidad de consecuencias negativas tanto para el perro como para el cuidador. [3] Las razones de estas restricciones son a la vez sociales y económicas. [2] Existen inquietudes acerca de que los perros libremente se aparearán y crearán un riesgo para la salud pública,con cosas como sus heces, o el alimentar interacciones indeseables, al menos en parte, por los medios sensacionalistas, con coberturas de ataques de “perros peligrosos”. [4] Estas son algunas de las razones por las que se ha generado una expectativa social de una tenencia “responsable” del perro, donde se espera que los cuidadores estén en control de sus animales en todo momento. [5]

Tales expectativas ejercen presión sobre los cuidadores, para cumplir con las restricciones y para controlar todo –o la mayor parte– en las interacciones, correas cortas, parques designados para estar sin correa, menos espacios pet friendly, y la necesidad de prevenir los comportamientos no deseados, tales como ladridos, andar sueltos y a su gusto1. También podría significar más restricciones en el hogar, como transportines, alimentación restringida y programada, acceso limitado y controlado a espacios al aire libre y supresión activa del comportamiento no deseado, aunque quizás completamente normal del perro. Entonces, aunque nuestros perros crecen hasta convertirse en adultos, no son nunca independientes. Todavía están restringidos por estas reglas sociales, que rigen en gran medida nuestras acciones y, por lo tanto, las acciones de nuestros perros. Los perros de compañía, siguen dependiendo de nosotros para muchas libertades que los perros vagabundos tienen a su disposición.

Hay varias categorías de perros vagabundos2. Algunos tienen hogar y otros no. A pesar de esto, su capacidad para deambular y comportarse como ellos elijan es exponencialmente mayor que la del perro de compañía promedio. Claramente, se podría argumentar que los perros de compañía la llevan bastante bien, y no estoy en desacuerdo. Reciben atención médica, una dieta altamente deseable y confiable, un lugar cálido y confortable para dormir y, por supuesto, humanos que los aman y los mantienen a salvo. Tenemos mucho que ofrecer a nuestros perros de compañía y muchos de los que leen esto están bastante informados sobre cómo crear una vida fantástica para sus perros, a través del enriquecimiento, la interacción social y el entrenamiento.

Sin embargo, los perros callejeros tienen algo que muchos de nuestros perros de compañía no tienen: libertad. Pueden elegir cuándo comer y dormir, y  socializan cuándo y cómo quieren. Pueden elegir su ubicación y su horario. Por eso es tan importante estudiar a los perros callejeros. Un estudio etnográfico en curso sobre perros callejeros en India, realizado por la investigadora Sindhoor Pangal [6] nos muestra que la forma en que los perros callejeros eligen pasar la mayor parte de su tiempo es descansando y durmiendo. En otras palabras, eligen estar inactivos la mayor parte del día y la noche. Pasan poco tiempo haciendo alguna actividad vigorosa. También descubrió, a través de la observación, que los perros callejeros no estaban estresados de una manera que algunas personas podrían suponer. Hay varios factores potenciales, como el clima o el estado de salud, que podrían influir en la disminución de la actividad. Sin embargo, esto es congruente con la evidencia de que proporcionar más opciones puede ayudar a reducir el estrés en los perros y el control personal puede, posiblemente, ser un reforzador primario inherentemente necesario para prosperar. [7,8] De hecho, hay varios estudios que examinan una variedad de especies, incluidos los humanos, que muestran cómo el control personal puede mejorar el estado de ánimo y la calidad de vida y reducir el estrés. [9, 10,11] Y por el otro lado, podemos ver cómo la falta de control puede causarestrés y comportamientos relacionados al estrés. [12]

Volviendo a centrarnos específicamente en los perros, un estudio preliminar de Corrieri et al. (2018) observando perros vagabundos en Bali encontró una diferencia significativa entre el comportamiento de perros que tenían tutores pero deambulaban libremente y aquellos que se mantuvieron como compañeros dentro de los confines de la casa humana. [13] Encontraron que los perros que deambulaban libremente en Bali fueron calificados como menos activos, menos excitables, menos agresivos hacia los animales, y menos propensos a perseguir animales o seres humanos que los perros de Bali que vivían como compañeros de humanos. Esto solo nos proporciona una correlación, no una causalidad, y uno solo puede asumir que hay varias razones para estas marcadas diferencias. Aunque no es una lista exhaustiva, podrían incluir diferencias en la socialización, un aumento en estimulación mental, problema en la solución de habilidades e interacciones sociales, más control sobre su entorno, y menor dependencia del humano. Sin embargo, según la evidencia antes mencionada, las restricciones impuestas a los perros de compañía por los humanos pueden influir.

Junto con la libertad de deambular que experimentan los perros, hay una continúa estimulación mental, resolución de problemas y una comunicación apropiada de la especie. Muchos perros (no todos, por supuesto) pasan una cantidad significativa de tiempo solos y/o confinados, con solo unas pocas horas para caminar/explorar, socializar, jugar y comer. Y esto no es por elección, sino porque sus cuidadores trabajan y tienen otras obligaciones. A menudo escucho a la gente decir que los perros de algunos países europeos parecen mucho más adaptados que los perros de América del Norte (como una generalización, por supuesto), porque están mucho más integrados en las actividades laborales y de ocio, y son mucho más comunes los establecimientos pet friendly. Esto encajaría bastante bien con el concepto de libertad, elección y enriquecimiento, que es importante para ayudar a los perros a adaptarse socialmente en más situaciones.

Es también importante reconocer que los perros libres enfrentan desafíos, por supuesto, como posiblemente vivir vidas más cortas a causa de enfermedades, parásitos y potenciales peligros ambientales, así como el desarrollo y el cambio de la ecología. [14] Pueden también ser más susceptibles a la experiencia de maltrato o pueden pasar hambre durante una cantidad de tiempo desfavorable. 

Incluso se ha demostrado que los humanos tienen un impacto negativo en la esperanza de vida de los perros callejeros, debido a los atropellamientos con vehículos y asesinatos/crueldad. [15] Estos problemas muy bien podrían afectar tanto la actividad como el comportamiento y, sin duda, se necesita más investigación. En cualquier caso, podemos aprender mucho de los tipos de comportamientos observados en los perros que no están inhibidos en gran medida por humanos.

Autonomía y perro de compañía dependiente

La autonomía es la capacidad de actuar según los propios valores e intereses. Por ello los perros libres son mucho más autónomos, de hecho, que nuestros perros de compañía. ¿Podría esto significar un mejor bienestar? Quizás hasta cierto punto. La regulación y el control humano de los perros de compañía afectan su capacidad para tomar decisiones. Y aunque no todas las elecciones que puede tomar un perro son en su propio interés, es importante considerar cómo podemos aumentar la autonomía y brindar más oportunidades para que nuestros perros tomen sus propias decisiones y mantengan más control sobre sí mismos, cuando esté justificado. Hay un creciente cúmulo de evidencia para apoyar esto y es una parte importante de muchas modificaciones de conducta y programas de entrenamiento, todo desde una atención cooperativa, botones de inicio y los protocolos tales como el Entrenamiento para el Ajuste del Comportamiento BAT 2.0:( BAT 2.0) de Grisha Stewart, por ejemplo.

No entraré en una detallada discusión filosófica aquí sobre la autonomía en animales no humanos; es un tema complejo y hay muchas cosas a considerar. Sin embargo, consideramos totalmente autónomos a los humanos que tienen la potestad de tomar decisiones que se adaptan a sus necesidades y deseos. Para ser verdaderamente autónomo, uno tiene que poder reflexionar y reaccionar en consecuencia a esas reflexiones de una manera particular. [16] Se desconoce si los perros tienen la capacidad de evaluar sus preferencias, a la luz de los valores. Independientemente, esto no es necesariamente una excusa, o una invitación, para que los seres humanos impongan sus preferencias de resultados a otros, simplemente porque podemos. Necesitamos estar abiertos a la posibilidad de autonomía en otros animales, excepto cuando podamos usar nuestra capacidad humana de previsión y reflexión para ayudar a otros.

A veces utilizamos un estándar variable de competencia con los perros que les permite tomar algunas decisiones, pero no otras. Por ejemplo, una persona puede permitir una elección cuando existe un bajo riesgo para la seguridad, pero no permite la elección cuando se trata de algo importante que altere la salud o sea una decisión peligrosa. [17,18] Es una cuestión de que todo sea mejor, en general. Eso hace que nuestra tarea de evaluar riesgos y beneficios sea un análisis continuo. Podemos aumentar fácilmente algo de autonomía prestando más atención a los deseos de nuestro perro, incluso cuando estén en conflicto con los nuestros, y evaluando si nuestra acción es dañina o respetuosa con su decisión. Esto podría reflejarse en las rutas que tomamos en un paseo, permitirle optar por no participar en actividades que son menos agradables, o que causan estrés, y permitir una mayor libertad de elección al jugar, entrenar y administrar su tiempo. Por ejemplo, si mi perro decide que es un buen momento para dormir pero un paseo está en mi agenda, es posible que deba modificar mis propios planes. El prefiere ciertos senderos sobre los demás, así que nos dirigimos allí para nuestro paseo, aunque esté fuera de mi camino.

Comparaciones de comportamiento

No estoy segura si realmente se puedan establecer comparaciones directas de comportamiento entre perros callejeros y perros de compañía, al menos no con nuestros limitados recursos académicos sobre el tema. Hay una gran cantidad de variables confusas y hay muy poca investigación en esta área. Sin embargo, sugeriría que ciertamente existen “problemas” de comportamiento que un perro de compañía promedio puede ser más propenso a experimentar, principalmente en función de su estilo de vida y el impacto de los humanos. Estas son cosas que los perros que vagan libremente pueden no experimentar en absoluto o no de la misma manera, debido a su estilo de vida, medio ambiente, y hasta diferencias en salud. Algunos de estos problemas de conducta en perros de compañía pueden incluir:

– Comportamientos relacionados con la ansiedad por separación

– Angustia por aislamiento

– Problemas de confinamiento         

– Comportamientos relacionados con el aburrimiento

– Aumento del potencial de reactividad (como sugiere Corrieri et al., 2018) basado en la falta de control personal y del medio ambiente, debido a correas, vallas, y otras barreras físicas o restricciones   

– Hiperexcitabilidad con una variedad de causas fundamentales         

–  Disminución de habilidades para resolver  problemas     

– Quizás incluso, un aumento de mordeduras graves a personas u otros perros         

– Mayor miedo a nuevos elementos o situaciones.         

– La falta de control de impulso, que puede o no puede llevar a conflictos internos dentro de casa.

– Menos desarrollo en las habilidades sociales del perro.       

No estoy sugiriendo que los humanos creamos estos problemas (aunque a veces los exacerbamos, incluso sin darnos cuenta). Estoy diciendo, que las diferencias naturales en el estilo de vida y la influencia humana sugieren que puede haber un impacto en el comportamiento.

Aunque los perros que deambulan libremente tienen muchos desafíos, es probable que también tengan algunas ventajas. Teniendo la capacidad de elegir y controlar su propia vida y su propio entorno, algo que no está tan disponible para nuestros perros de compañía –especialmente los de las zonas urbanas– puede reducir algunos de los problemas de comportamiento antes mencionados. No estoy diciendo que es necesariamente malo tener perros que viven un estilo de vida más centrado en el humano, pero que sólo tenemos que ser más considerados, conscientes, y creativos en proveer opciones y oportunidades. 

Podemos influir en las buenas decisiones mediante el refuerzo positivo de los comportamientos deseados, y eso es un buen entrenamiento.

Mejorar el bienestar de los compañeros caninos cambiando el paradigma

La forma en que pensamos sobre nuestros perros es en parte construida socialmente. Es una mezcla de nuestras experiencias y conocimientos existentes y de cómo la sociedad ha enmarcado al “perro”. Para empezar a pensar en cómo podemos hacer que nuestros propios perros, y los perros de nuestros clientes, sean más felices y saludables, también debemos considerar cuánto nos influyen estos factores. Cuando la sociedad cambia su concepto de cómo debe comportarse un perro y cómo eso podría encajar en nuestras prioridades centradas en el ser humano, como un todo, podemos comenzar a cambiar la forma en que pensamos sobre los perros y su papel en la sociedad. Como consultores, entrenadores, cuidadores y amantes de los perros, sabemos que una talla no sirve para todos. Entonces, encajar dentro de la caja y quedarse allí, no es una opción, si queremos considerar el bienestar. Estudiar los perros vagabundos puede empezar a cambiar las perspectivas sociales de perros de compañía en las sociedades y obligarnos a considerar sus deseos y necesidades específicas de perro en lugar de las nuestras.

Algunas cosas que podemos hacer en la vida cotidiana para aumentar las oportunidades de que los perros de compañía tengan un mayor control sobre sus propias vidas, podrían ser:

– En el clima adecuado, dejar la puerta abierta, o instalar una puerta para perros, para que su perro tenga libre acceso al patio / espacio exterior.         

– Ofrecer oportunidades para elegir rutas en los paseos, qué tan rápida o lenta será la caminata, cuándo detenerse, olfatear u observar, y cuándo podría comenzar y terminar esa caminata.         

– Solo establecer contacto físico cuando es solicitado por tu perro o cuando se le preguntó/señaló por el cuidador o manejador.         

– Crear un espacio seguro donde el perro no será molestado en absoluto.         

– Ofrecerle más tiempo sin correa y/o usar una correa más larga y menos inhibidora. Para algunos perros esto puede mejorar con el aumento de áreas rentables privadas para estar suelto y más lugares de senderismo dog friendly.

– Permitir mayores oportunidades para buscar, encontrar y/o enterrar alimentos.         

– Enseñar botones de inicio e incorporar cuidados cooperativos.         

– Alimentación libre, lo que no siempre es viable o incluso una opción racional pero podría ser una consideración para algunos perros.         

– Más opciones y más oportunidades de enriquecimiento y acceso gratuito a ese enriquecimiento.         

– Crear más espacios públicos al aire libre apropiados para perros, además de los parques para perros.         

Conclusión

Aunque los perros de compañía y los perros que deambulan libremente o “callejeros” viven en diferentes nichos ambientales, observar perros que no están inhibidos por la influencia humana puede revelar algunas similitudes o diferencias importantes. A medida que aprendemos y recaudamos más datos antrozoológicos y de comportamiento, podemos encontrar que tenemos mucho que aprender y mucho que ganar. Los estudios de los perros callejeros también pueden decirnos sobre el proceso de la domesticación y evolución, así como la adaptación de los perros a diferentes ambientes, e incluso cómo y por qué los seres humanos pueden afectar el comportamiento del perro. Y esta investigación, a su vez, puede aplicarse para mejorar el bienestar de nuestros perros de compañía, cambiar el paradigma y crear una sociedad más sensible a las especies, un sueño que creo que todos los amantes de los perros comparten.

Agradecimientos

Gracias a Maria Alomajan por su valioso aporte y por revisar mis diversos borradores. Tiene tantos recursos excelentes para ofrecer. Gracias también a Jessica Benoit , mi mentora de toda la vida. Y gracias a mi supervisor de tesis, el Dr. Nik Taylor, por proporcionarme siempre comentarios tan útiles, alentadores y de apoyo, tal como lo hizo con este artículo.

Referencias

[1] Nast, HJ (2006b). Amando . . . lo que sea: Alienación, neoliberalismo y amor por las mascotas en el siglo XXI. ACME: una revista electrónica internacional para geografías críticas, 5 , 300–327.

[2] Fox, R. y Gee, NR (2019). Grandes expectativas: Cambiar la comprensión social, espacial y emocional de la relación entre el animal de compañía y el ser humano. Geografía social y cultural 20 (1), 43-63.  

[3] Srinivasan, K. (2013). La biopolítica del ser y el bienestar animal: control y cuidado del perro en el Reino Unido y la India. Transacciones del Instituto de Geógrafos Británicos, 38 , 106-119.

[4] Harding, S. (2012). Desatado . Política de prensa.

[5] Borthwick, F. (2009). Gobernando mascotas y sus seres humanos. Griffith Law Review, 18 , 185-201.

[6] Pangal, S. (nd) Un estudio sobre la administración de la actividad de los perros libres.

[7] Bloom, I. y Spaulding, K. (2020, 15 de septiembre). El poder de la elección: cómo puede disminuir el estrés en los perros [seminario web]. El perro sofisticado.

[8] Friedman, S. (2020). Por qué los animales necesitan entrenadores que se adhieran al principio menos intrusivo: mejorar el bienestar animal y perfeccionar las habilidades de los entrenadores. Revista IAABC, 17.

[9] Buchanan-Smith, HM y Badihi, I. (2012). La psicología del control: efectos del control sobre la luz suplementaria sobre el bienestar de los titíes. Ciencia aplicada del comportamiento animal 137 (3-4), 166-174   .

[10] Leotti, LA, Iyengar, SS y Ochsner, KN (2010). Nacido para elegir: los orígenes y el valor de la necesidad de control. Tendencias en ciencia cognitiva . 14 (10): 457-463.

[11] Mineka, S. y Hendersen, RW (1985). Control y predictibilidad en la motivación adquirida. Revisión anual de psicología 36 (1), 495-529.  

[12] Clubb, R. y Mason, G. (2003). Efectos del cautiverio en carnívoros de amplio espectro. Nature, 425 (6957), 473-474 .

[13] Corrieri, L., Adda, M., Miklósi, Á. Y Kubinyi, E. (2018). Perros de Bali de compañía y libres: vínculos ambientales con rasgos de personalidad en una población de perros endémica del sudeste asiático. PloS uno 13 (6), e0197354.  

[14] Adda, M. (2020). Perro libre, perro callejero, perro de poblado: el canino por excelencia [curso en línea].

[15] Paul, M., Majumder, SS, Sau, S., Nandi, AK y Bhadra, A. (2016). Los seres humanos influyen en gran medida en la alta mortalidad en la vida temprana de los perros en libertad. Informes científicos , 19641.  

[16] DeGrazia, D. (1996). Tomar a los animales en serio: vida mental y estado moral. Prensa de la Universidad de Cambridge. 

[17] Jones, E. (de próxima publicación). Las expectativas sociales de perros: cuidador expresión de entrenamiento y el consentimiento de los perros de compañía en Aotearoa, Nueva Zelanda. Tesis de doctorado, Universidad de Canterbury.

[18] Sí, JW, 2018. ¿Por qué tener un perro y ladrar a usted mismo? Tomando decisiones para animales no humanos. Revista de Filosofía Aplicada 35 (1), pp.168-185.  

Erin prepara un doctorado en estudios entre humanos y animales en la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda (investigando, sí, la relación entre el perro y el humano). Es CDBC, IAABC-ADT, CPDT-KA, consultora de conducta acreditada por CANZ y creadora/propietaria de Merit Dog Project. También trabaja para la IAABC como directora de Iniciativa Educativa y es editora científica de esta revista, así como miembro del comité de APDTNZ.


  1. 1.    Es importante saber que algunas restricciones se han puesto tanto para seguridad pública como para seguridad de los perros. Está expansión del paisaje urbano puede ser un ambiente desafiante para que animales no humanos merodeen con seguridad, y nuestros conocimientos sobre posibles peligros para la salud de los perros ha aumentado exponencialmente en los últimos 50 años. 

2.  Gran parte de la investigación que he leído se centra en investigaciones basadas en la India. Es probable que exista una variedad de diferencias culturales y categóricas cuando se observan diversas poblaciones de perros que deambulan libremente en diferentes ubicaciones geográficas, tanto culturales como ambientales.

(Traducido por Melissa Figueroa Harless, IAABC Español)