Por Melissa Taylor, Lori Seelhoff, and Jennifer Pallanich

La primera vacunación de Julio en el Refugio Animal Amigos de por Vida en Houston, Texas, fue agotadora para todos los involucrados. 

El perro de 27 kg. se había escapado repetidamente de las sujeciones tradicionales y finalmente fue envuelto en una manta y sujeto a la fuerza antes de que se pudiera administrar la vacuna. Julio y los entrenadores quedaron jadeando y agotados. Sentados en el suelo, recuperándose del esfuerzo, los encargados de bienestar y comportamiento estaban motivados por encontrar una mejor manera. Un año después, las vacunaciones de Julio fueron facilísimas, luego de que se hizo un régimen de entrenamiento de cuidados veterinarios diseñado e implementado por ambos departamentos. Las mejoras del comportamiento de Julio frente a las agujas eran solo el comienzo en el refugio; había nacido el carácter cooperativo, los procedimientos médicos y de comportamiento en FFL.

Es común en el mundo de los refugios una división entre el equipo médico y de comportamiento. Las personas de ambos departamentos usualmente reciben un entrenamiento muy diferente. Por ejemplo, los asistentes y técnicos veterinarios generalmente se entrenan en el método de “sujétalo fuerte y acaba pronto”, porque el departamento médico se enfoca en la eficiencia de pasar los animales por la clínica, mientras que el departamento de comportamiento enfatiza la participación y la capacidad de elección del animal. Los departamentos de medicina se centran en el tratamiento de enfermedades y su prevención, una preocupación más inmediata; por otra parte, los departamentos de comportamiento se centran en la comodidad del animal y en la salud emocional, un objetivo a más largo plazo. Estas prioridades separadas generalmente generan el funcionamiento independiente de cada departamento, perjudicando a los animales bajo sus cuidados. 

Nosotros en FFL, un refugio progresivo con estilo propio, no éramos la excepción. Nuestros departamentos de bienestar y comportamiento también operaban en una forma relativamente desarticulada, hasta que lo que comenzó como un pequeño proyecto interdepartamental para satisfacer las necesidades de medicina preventiva de un perro se convirtió en un enfoque colaborativo generalizado para el cuidado de los animales. Desde entonces hemos desarrollado colectivamente un programa comprensivo de cuidado cooperativo. Ahora trabajamos juntos los casos médicos y conductuales, y enfatizamos los métodos libres de fuerza para realizar exámenes y tratamientos médicos. Incluso hemos extendido nuestra coacción a los servicios que ofrecemos al público, cuyos animales están a nuestro cuidado solo por unos minutos. 

Este artículo comenta sobre los beneficios y la accesibilidad de la relación sinérgica entre el equipo médico y de comportamiento en los refugios, para refugios grandes y pequeños, organizaciones privadas y municipales por igual. Una iniciativa de este tipo puede parecer un esfuerzo considerable para los abrumados administradores de refugios. Sin duda lo fue para nosotros en FFL años atrás, pero ahora la cooperación médica-conductual toca la historia de cada animal que pasa por nuestros programas del refugio. Generalmente encontramos que es eficiente en recursos, lo que sugiere que es posible en refugios más tradicionales sin personal de comportamiento remunerado. 

Programa de cuidado cooperativo

Julio fue adoptado desde FFL como un cachorro de 4 meses de edad sin problemas conductuales evidentes, pero fue devuelto 6 meses más tarde por molestias a sus mordidas y saltos. Salió a la luz que sus cuidadores de ese momento lo habían llevado a un lugar en donde se utilizó collar electrónico para entrenarlo. Se instruyó a los cuidadores que le aplicaran un shock cada vez que Julio no respondía inmediatamente a la señal verbal. Luego de ser devuelto al refugio, Julio se encontraba en un constante estado de excitación, saltando y agarrando a sus manipuladores con sus espolones, rompiendo la ropa, y dejándoles arañazos sangrantes en la piel, especialmente cada vez que se le hablaba o cuando alguien se sentaba en una silla en la habitación con él. Nunca fue agresivo, pero sí se giraba y apretaba muñecas cuando se le tocaba de cualquier forma. Descubrimos rápidamente durante su examen de ingreso que era más difícil de manejar cuando se contenía, porque entraba en pánico, revolcándose, arañando y retorciéndose para escapar.

Después de los momentos decisivos que siguieron a la agotadora sesión de vacunación de Julio, los encargados de bienestar y comportamiento de FFL desarrollaron un plan para entrenarlo a que colocara su cadera derecha pegada a un costado de un canil. Esto permitiría al encargado de bienestar, ubicado dentro del canil, administrar la inyección subcutánea en la parte superior del muslo. Julio no fue contenido en ningún momento durante el procedimiento, y la experiencia fue todo un éxito. 

Figura 1. Encargado de bienestar Erin Stewart, LVT, administra la primera vacuna exitosa utilizando el método de cuidado cooperativo. 

Alentados por el resultado del proyecto de entrenar en cuidados cooperativos a Julio, ambos equipos comenzaron a buscar otras maneras de aplicar este enfoque a los procesos médicos. Inspirados por la presentación de Daryl Hoffman en la Conferencia de Comportamiento Animal de la IAABC de 2019 sobre cuidado cooperativo en exóticos, contactaron al curador de grandes mamíferos en el Zoológico de Houston y agendaron una visita. Durante la visita, Hoffman describió varios ejercicios de entrenamiento usados para hacer que los animales se colocaran en una posición para cuidados rutinarios y los demostró con elefantes. Lo más importante, describió como los cuidados cooperativos estaba sistematizado en todo el zoológico, inspirando a los encargados de bienestar y comportamiento a hacer lo mismo en FFL. 

El primer paso para establecer el programa de cuidado cooperativo en el refugio era crear una serie de protocolos, paso a paso, para los cuidados veterinarios de los animales en el refugio, dirigido al entrenamiento cooperativo para extracción de sangre, revisión de orejas y corte de uñas. Los ejercicios estándares de entrenamiento en FFL ahora incluyen:

  • Apoyarse en: un proceso refinado para hacer que un perro haga target con su muslo en el puño de un guía para una inyección en la parte superior del muslo. 
  • Apoyar mentón: apoyar el mentón en las piernas del guía para inyecciones subcutáneas en el hombro o región cervical, como también para examen y mantenimiento de los oídos. 
  • Juego del balde: protocolo de Chirag Patel (2015) que les da a los animales la elección y control sobre el procedimiento de cuidados veterinarios en el que si miran al balde de golosinas el examen empieza, y continua hasta que el animal mira lejos del balde para tomar un descanso. En FFL, este concepto se utiliza extensamente para el corte de uñas y extracción de sangre de la vena cefálica. 
  • Silla lateral: sentado junto al guía, con el mentón descansando en la mano del guía para extracción de sangre de la yugular. 
Figura 2. Progreso del entrenamiento de apoya en, de Lulu, un perro de FFL. Para ver todo el protocolo, pincha aquí

El equipo de comportamiento incorpora el cuidado cooperativo en el entrenamiento diario y rutinas de enriquecimiento de todos los perros que viven en el refugio, desde una vez a la semana para mantenimiento hasta varias veces a la semana cuando se están adquiriendo nuevas habilidades. Mientras que dedicar tiempo al entrenamiento y mantenimiento de comportamientos de cuidados cooperativos es una inversión en la seguridad y bienestar del animal ahora y en el futuro, hemos podido proporcionarlo sin invertir cientos de horas o dólares en cada animal.

Figura 3. La extracción de sangre más reciente de Julio utilizando el protocolo del juego del balde de Chirag Patel.

El siguiente paso es construir un sistema sólido de comunicación: las sesiones de entrenamiento se registran en el software de administración de datos del refugio y se llevan a cabo reuniones quincenales para monitorear el progreso y mantener informados a los miembros del equipo cuando se establecen nuevas metas. El personal veterinario notifica al de comportamiento cuando los animales deben vacunarse o realizarles extracción de sangre y de manera oportuna solicita ayuda de entrenamiento con procedimientos médicos no rutinarios, de modo que haya tiempo suficiente para adquirir las habilidades adecuadas.

Independientemente de los comportamientos entrenados que se empleen en el refugio, el objetivo final es que el animal sea adoptado y que los cuidadores continúen utilizando estas habilidades para garantizar la relativa facilidad de las visitas al veterinario y el cuidado de rutina. Con este fin, el equipo de comportamiento ofrece sesiones de entrenamiento de cuidado cooperativo fuera del refugio para animales adoptados cada vez que es necesario. De hecho, los contratos de adopción de animales como Julio, que puede ser particularmente difícil de examinar y tratar, requieren que el adoptante acepte a participar en consultas post-adopción orientadas a la transición de su nueva mascota a la atención veterinaria mientras está bajo su custodia.

Desarrollar un programa comprensivo de cuidado cooperativo puede parecer intimidante, incluso para organizaciones humanitarias con personal remunerado especialista en comportamiento. Sin embargo, la colaboración natural entre comportamiento y bienestar que comenzó con Julio y la iniciativa de cuidado cooperativo se expandieron a otras áreas de los servicios de refugio animal, por lo que proponen un punto de partida para organizaciones que pueden no estar preparadas para iniciar un nuevo programa con gran inversión de recursos.

Un enfoque interdepartamental para casos de refugio

Con el entrenamiento rutinario para exámenes médicos y procedimientos en curso, se continuó abriendo vías de comunicación entre los equipos de bienestar y comportamiento. El aumento de confianza y cooperación dio lugar a un enfoque conjunto de los casos del refugio. Los siguientes ejemplos muestran como la colaboración entre los equipos de comportamiento y bienestar con sus respectivos casos resultó en una resolución más eficiente. 

Chance

Chance se unió al programa de FFL cuando era un cachorro joven y desnutrido. Cuando recién llegó al refugio, su malnutrición era tan severa que no era capaz de mantener el peso en sus patas delanteras. Con la ayuda de nuestro departamento de bienestar, se recuperó rápidamente, recuperando fuerza y movilidad, y recibió un certificado de buena salud. 

Desafortunadamente, poco tiempo después Chance comenzó a mostrar síntomas conductuales: protegía la comida y agua de su cuidadora, intentando morderla cada vez que ella rellenaba el plato de agua. Frecuentemente la mordía lo suficientemente fuerte como para causar dolor y ruptura de piel, aunque ella no era capaz de identificar ningún posible desencadenante. Los intentos de aumentar su ejercicio físico se encontraron con la negativa a caminar más de 400 metros. También comenzó a pelear con los perros residentes de su cuidadora, aferrándose a la cara del otro perro sin soltarse, debiendo ser arrancado.

Aproximadamente a los 6 meses de edad, Chance vino a vivir a tiempo completo al refugio, donde se realizó modificación de conducta y comenzó a mejorar, pero nunca parecía estar completamente relajado o cómodo. El personal de comportamiento notó que mostraba rigidez de sus piernas luego de paseos por la manzana. Además, nunca correteaba espontáneamente cuando se le daba tiempo sin correa, como se esperaría de un adolescente típico. Siguiendo la jerarquía humanitaria, el equipo conductual le pidió al equipo médico que revisaran si existía algún problema de salud subyacente, a pesar de que ya habían revisado su salud. El examen veterinario reveló que había una disminución en el rango de movimiento de su cadera, posiblemente debido a displasia de cadera o artritis. 

Chance comenzó con un suplemento articular llamado Cosequin (glucosamina/condroitina). Tan solo 2 semanas después de haber comenzado con el suplemento, era capaz de tolerar más actividad física, pero seguía cojeando, por lo que se le administró una dosis diaria de grapiprant, un antiinflamatorio no esteroideo que para aliviar el dolor de la osteoartritis. Las radiografías revelaron fragmentación del proceso coronoides medial con posible esclerosis subtroclear, así como posible incongruencia articular en la cadera izquierda, lo que indicaba una enfermedad degenerativa de la articulación que debería tratarse a largo plazo. Ahora, Chance se beneficia de un régimen de enriquecimiento físico diario modificado. Corre y juega sin ningún tipo de estímulo, disfruta de caminatas más largas con regularidad, muestra reducción de la mordida, y por primera vez está jugando bien con otros perros. 

En el pasado, la solicitud de hacer una reevaluación médica a un animal que su salud física ya había sido revisada, habría sido recibido con reticencia; los problemas de Chance habrían sido ignorados como algo puramente conductual, y su forma de andar se consideraría una consecuencia normal de su historial de deficiencia nutricional. La confianza que el equipo médico tenía en las observaciones del personal de comportamiento con respecto a Chance los dejó más dispuestos a reevaluarlo, lo que llevó a un diagnóstico definitivo y un plan de tratamiento.

Figura 4. La evolución de Chance de un cachorro malnutrido a un perro saludable y juguetón. El equipo médico y conductual trabajando juntos para desarrollar un plan de tratamiento exitoso. 

Maverick

Maverick era un gato de 8 años de edad, que fue transferido al programa de adopción de FFL desde un refugio municipal local. Amigable y tranquilo, fue trasladado rápidamente a un hogar temporal, donde sus cuidadores notaron que parecía inusualmente ordenado, incluso para un gato. Al principio admiraron su meticulosidad, hasta que se dieron cuenta de que se estaba lamiendo su propio pelaje hasta sacárselo. Lo que comenzó como un pelaje sano se convirtió en enrojecimiento y costras, y luego en parches de calvicie del tamaño de una moneda de diez centavos en el transcurso de tres meses. Durante este tiempo, se le prescribió corticoides orales y luego inyectables para ayudarlo con alguna alergia o inflamación subyacente, pero nada parecía detener su acicalado. De hecho, su comportamiento había comenzado a empeorar, y estaba orinando fuera de su arenero y escondiéndose en las esquinas. Finalmente, un veterinario le prescribió fluoxetina, pero también contactó al encargado del departamento de comportamiento. 

Después de que no se pudo determinar una fuente médica obvia para su exceso de acicalamiento, el gerente de comportamiento primero recomendó registrar cualquier sesión de acicalamiento para rastrear una tasa de referencia del comportamiento y antecedentes potenciales.También estaba claro que había déficits de enriquecimiento en la rutina diaria de Maverick, por lo que el administrador de comportamiento les dio a los cuidadores las pautas de alimentación de la Asociación Estadounidense de Profesionales Felinos (2018), enfatizando múltiples comidas pequeñas al día y el uso diario de comederos de rompecabezas. También se les enseñó a los cuidadores lo básico del entrenamiento de gatos de marcar y recompensar. 

Una vez que se implementó el enriquecimiento, el acicalamiento de Maverick disminuyó de una vez al día a cero incidentes en cuatro meses, sin siquiera haber comenzado con la fluoxetina. En ese momento, sus cuidadores temporales decidieron adoptarlo. 

Adoptar un enfoque de equipo para los casos de refugio no requirió tiempo ni ingenio adicional. Fue simplemente un aumento en la confianza y el respeto mutuo lo que generó un aumento de la eficiencia, mejorando los servicios que ofrecemos a los animales bajo nuestro cuidado.

Manejo cuidadoso

Cuando el personal médico del refugio adopta un enfoque libre de estrés para el refugio, puede incorporar elementos de cuidado cooperativo en sus interacciones con los animales del refugio sin instrucción especializada o la ayuda formal del equipo de comportamiento. En FFL, nuestro personal de bienestar ha comenzado a aplicar técnicas de manipulación no invasivas como algo natural, extraídas de la filosofía de dar a los animales opciones y libertad de acción en sus interacciones con los humanos. Por ejemplo, han cambiado la forma en que usan las golosinas en los exámenes básicos de mantenimiento y la forma en que administran los medicamentos a los animales en el programa.

A menos que un gato sea temeroso, rebelde o salvaje, el equipo médico puede realizar un examen completo de la nariz a la cola colocando estratégicamente un tubo de golosina que se pueda lamer para guiar al gato a varias posiciones para un examen visual con poco o ningún entrenamiento. Por ejemplo, a la mayoría de los gatos relajados se los puede guiar a una báscula para obtener el peso. Y, cuando la abertura del tubo de la golosina se coloca sobre la cabeza del gato, es posible hacer un simple examen oral mientras el gato inclina la cabeza hacia atrás y abre la boca.

Figura 5: A pesar de tener entrenamiento médico en lugar de entrenamiento conductual, Laura Thomasson, coordinadora de bienestar, puede realizar un examen de bienestar de nariz a cola en el gato Jett de FFL sin ningún tipo de fuerza o contención.

Cuando se trata de tratamientos médicos, el equipo de bienestar evita dentro de lo posible la administración forzada a través de la garganta del animal. En lugar de eso, el equipo busca alimentos favoritos y trabaja usando esos como mecanismos de entrega de la medicación. 

Por ejemplo, el equipo médico necesitaba administrar Baytril a una rata, D’Artagnan, debido a un absceso roto. La rata estaba cómoda alrededor de los humanos, pero no toleraba la sujeción de la manera necesaria para administrar de forma tradicional la medicación. Dado que a D’Artagnan le encantaba la comida para bebés con carne, el equipo de bienestar hizo un “parfait” de medicamento colocando capas de Baytril con comida para bebés en una jeringa de una manera similar al método Kitty Parfait de Ingrid Johnson (2013). Cuando el miembro del equipo de bienestar que administra el parfait se acerca a la jaula de la rata, D’Artagnan se mueve al frente de la jaula hacia la jeringa. Mientras que la medicación en la jeringa puede no ser apetitosa para él, lo ingiere infaliblemente, sabiendo que luego viene carne. Con el enfoque de parfait implementado, no ha habido problemas para medicar a D’Artagnan.

Figura 6. D’Artagnan colocándose al frente de la jaula para tomar su medicación. 

La colaboración entre el departamento de conducta y médico ha sido el catalizador para esos cambios relativamente pequeños en los procedimientos rutinarios del departamento médico. Aunque estos cambios son simples y relativamente fáciles de implementar, han disminuido en gran medida el nivel de estrés experimentado por nuestros animales en manos del personal del refugio. 

Colaboración en el campo

El efecto dominó de la relación de colaboración entre los dos departamentos no termina con los animales bajo custodia del refugio, sino que también se extiende a los miembros del público. En marzo de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 comenzó en serio en los Estados Unidos, FFL comenzó a ofrecer a la comunidad consultas veterinarias gratuitas en la calle cada dos semanas. Durante estas consultas, FFL ofrece exámenes y pruebas, vacunas de rutina, preventivos contra el gusano del corazón y pulgas, y alimentos sin costo. Durante una clínica promedio, FFL administra aproximadamente 200 vacunas y realiza cerca de 80 pruebas de dirofilariasis y 20 pruebas combinadas de FeLV/FIV en aproximadamente 100 perros y gatos en total. Algunos de estos animales nunca han recibido atención veterinaria ni han sido socializados adecuadamente, y aproximadamente la mitad de ellos muestran comportamientos relacionados con el miedo hacia personas y entornos nuevos.

Las visitas al veterinario pueden ser intimidantes para los animales bajo las mejores circunstancias, y la pandemia empeora las cosas; el distanciamiento social fuerza a los animales a recibir cuidado médico mientras sus tutores están en el auto. El encargado de nuestra clínica, un ADT de la IAABC, sabía que esta realidad hacía que fuera aún más importante encontrar formas de minimizar el estrés de los animales durante su visita.

Durante las primeras etapas de la clínica, el jefe de la clínica de FFL consultó con el veterinario y técnicos veterinarios establecer las mejores técnicas de bajo estrés para el manejo y sujeción. Estas recomendaciones fueron combinadas con nuestras mejores prácticas de comportamiento utilizando el refuerzo positivo y estableciendo las preferencias individuales de los animales, incluida la elección del premio, ya sea que les guste el afecto, la preferencia del manejador, equipo específico y diferentes técnicas de manipulación o sujeción.

Los animales son tratados en un gran almacén abierto donado a FFL para las consultas. Al diseñar la configuración de la clínica, el líder de la clínica y el veterinario consideraron dónde y cómo organizar las áreas de tratamiento, lo que permite un tratamiento médico eficiente y minimiza los posibles factores de estrés para los animales al:

  • Limitar la distancia que el animal debe recorrer desde el auto de su cuidador. 
  • Mantener una proporción baja de encargado y paciente (un encargado: un animal). 
  • Proveer un espacio adecuado para que el paciente no se sienta amenazado. 
  • Colocar barreras visuales para separar animales de distintas familias. 
  • Asegurarse que haya el mínimo ruido posible. 
  • Utilizar manipulación y sujeción mínima. 

Los encargados de los animales y los técnicos veterinarios trabajan mano a mano para adherirse a los principios menos intrusivos y mínimamente aversivos (LIMA) y garantizar que cada animal se maneje caso por caso y de la manera que menos estresen a los animales. A veces es tan simple como sostener ligeramente al animal y repartir premios (trozos de salchicha, pollo cortado, queso exprimido o mantequilla de maní) durante un examen, extracción de sangre o corte de uñas. Otras veces, el nuevo entorno, combinado con completos extraños y lo invasivo de un examen veterinario, es más difícil para el perro, y los equipos de encargados/técnicos analizan la mejor manera de manejar a cada animal según los comportamientos exhibidos.

Con estos casos más desafiantes, el líder de la clínica FFL y el veterinario revisan juntos el comportamiento del animal y establecen la mejor manera de actuar para proporcionar de manera segura los cuidados que el animal necesita. A veces, puede que decidamos seguir un camino alternativo para proveer la experiencia menos estresante en general, que incluye llevar al animal más cerca del auto con el dueño, llevar al dueño al espacio de tratamiento, dispensar medicamentos antes de la visita y cambiar la cita del animal, o que el animal visite el refugio.

Figura 7. Un encargado entrega queso exprimido a un perro para minimizar su estrés durante la visita a la clínica autoservicio gratis de FFL. 

Al colaborar de forma proactiva y en el momento, los equipos de comportamiento y médico crean las visitas veterinarias lo más agradables posibles para los animales. Un cliente de la clínica incluso envió un correo electrónico para decir que “el cuidado y el respeto que se demostró a los animales y personas fue mucho más allá de lo que había experimentado en el campo de las mascotas o el campo médico. He ido a numerosos médicos a lo largo de mi vida y desearía que muchos de ellos fueran tan solícitos como sus empleados”. Esta colaboración realmente beneficia tanto a los animales como a las personas involucradas.

Conclusión

Las organizaciones humanitarias se preocupan por los mejores intereses de los animales de compañía y hacen todo lo posible por permanecer centradas en los animales frente a un problema de superpoblación generalizado. Los abrumados departamentos de refugios a menudo se enfocan en sus prioridades individuales, lo que resulta en una mentalidad de silo y una cultura organizacional fracturada e ineficiente. Sobre todo, la operación separada de los equipos médico y de comportamiento no mejora el bienestar general de los animales bajo su cuidado.

Desde el primer momento en que nuestros gerentes de bienestar y comportamiento hicieron un esfuerzo consciente para unir a nuestros equipos, hemos visto los siguientes avances en nuestros programas de refugio:

  • Un programa integral de cuidado cooperativo permite que los animales residentes participen voluntariamente en extracciones de sangre, vacunas, corte de uñas y otros procedimientos de rutina. Debido a que los animales sienten que tienen el control de lo que les sucede, las visitas médicas son más seguras y menos estresantes para ellos y sus cuidadores.
  • El entrenamiento cruzado es la norma, con el equipo de comportamiento recibiendo entrenamiento sobre cómo manejar agujas, inyecciones y extracción de sangre, y el equipo médico recibiendo entrenamiento en lectura del lenguaje corporal y manejo de bajo estrés.
  • Los enfoques en conjunto dan como resultado una resolución más eficiente de los casos de comportamiento y médicos del refugio. 
  • Los exámenes médicos, los procedimientos preventivos y los tratamientos se realizan de forma menos invasiva, priorizando la salud emocional del animal.
  • Nuestro asesoramiento posterior a la adopción incluye un énfasis en la capacitación para reducir el estrés durante las prácticas de cuidado rutinarias.
  • Nuestra clínica en la calle llega mucho más allá del refugio, ofreciendo servicios al público teniendo en mente un enfoque LIMA, teniendo impacto en los animales de la comunidad a pesar de tener solo unos minutos con cada uno.

Un enfoque sinérgico para los animales de refugio está al alcance de las organizaciones humanitarias en un amplio rango de niveles de recursos disponibles. Avanzar hacia el ideal de centrase en los animales en la medicina y el comportamiento en los refugios no es un concepto de todo o nada. Una organización humanitaria sin personal de comportamiento remunerado puede, por ejemplo, decidir adoptar uno o dos cambios para que los procedimientos médicos sean menos intrusivos. En FFL, con cada nuevo esfuerzo de colaboración, este enfoque integrado se volvió cada vez más fácil de aplicar a otras áreas de operación del refugio. A veces, puede parecerle a nuestro propio equipo que hemos llegado tan lejos e invertido tanto, pero luego recordamos: todo comenzó con un solo perro.

Referencias

American Association of Feline Practitioners. (2018). How to Feed a Cat: Addressing Behavioral Needs.

Hoffman, D. (2018). Increased Animal Welfare at the Houston Zoo through Training. Presentation: IAABC Animal Behavior Conference, Houston, TX, United States.

Johnson, I. (2013) Medicating Tricks and Tips. Fundamentally Feline, July 22, 2013. Retrieved January 08, 2021.

Patel, C. (2015) The Bucket Game Introduction Part 1. Retrieved January 08, 2021.

Agradecimientos

Agradecimientos a:

  • Laura Thomasson, Suzanne Turner y Alese Zeman por entregar aportes invaluables durante todo el proceso de redacción.
  • Beth Brown, PC. Chang, y Olivia Sison por compartir sus fotos y videos con nosotros.
  • Dulce Garcia, Shuyan Huo, Erin Stewart, Joanna Wachowiak-Finlaison, y Sherry Waddell por aparecer en esas fotos y videos. 

Melissa Taylor es la gerente de comportamiento y entrenamiento en el Refugio Animal Friends For Life en Houston, Texas. Melissa ha registrado más de veinte años en comportamiento animal en refugios, comenzando con una pasantía en el Centro de Comportamiento Animal de ASPCA en la ciudad de Nueva York. Desarrolló un amor duradero por el cuidado cooperativo al entrenar ganado y vida silvestre como Coordinadora del Departamento de Comportamiento y Entrenamiento en Houston SPCA, y aplica los mismos principios a los perros, gatos, exóticos y humanos con los que trabaja ahora en Friends For Life. A lo largo de su carrera, se ha centrado en el desarrollo de programas de educación humanitaria en refugios, particularmente aquellos para voluntarios, con la intención de guiar a nuevos entrenadores de animales de compañía y consultores de comportamiento con prácticas cargadas de evidencia y basadas en el fomento de la confianza, la seguridad y camaradería. Melissa ha iniciado varios programas de voluntariado de comportamiento en refugios y asesora a otras organizaciones humanitarias sobre cómo llevar adelante estas iniciativas por su cuenta.

Lori Seelhoff, DVM. Graduada en el 1992 en la Universidad A&M de Texas y en 1996 de la Facultad de Veterinaria de la A&M de Texas. Ha trabajado en clínicas de animales pequeños desde entonces, primero en Florida Central durante 18 años y ahora en su ciudad natal de Houston, Texas. Sus intereses profesionales incluyen la medicina felina, la medicina de emergencia, la cirugía de tejidos blandos y el voluntariado en bienestar/rescate animal. Fuera de su clínica, participa activamente en el Refugio Animal Friends For Life como miembro de la junta y directora médica.

Jennifer Pallanich, CPDT-KA, es especialista en cuidado animal y voluntaria conductual en el Refugio Animal Friends For Life en Houston, Texas. La mayor parte de su carrera la ha desarrollado como periodista especializada en la cobertura de la industria del petróleo y el gas. Desde entonces, ha cambiado su carrera para centrarse en el comportamiento animal y el refugio, y utiliza sus habilidades de redacción y su conocimiento del comportamiento animal para compartir formas de mejorar la vida de refugio y animales de compañía y su gente.