Por Shlomit Flaisher-Grinberg, Megan M. Stanton

Paisley pasó más de un año en el refugio. Con su físico grande y fuerte –raza designada Pit Bull– y conductas de monta excesivas, no tuvimos solicitudes de adopción para ella. Kovu llegó al refugio con sarna severa. Aunque fue capaz de sanar físicamente, permanecía destrozado anímicamente. Estaba tan asustado y era tan sensible a los ruidos que dejó de comer y casi muere de inanición. A Cleo lo encadenaron a la reja del refugio en medio de la noche. Estaba muy desnutrido, tenía heridas abiertas en sus orejas y patas, su postura era rígida y sus movimientos dolorosos. Con una edad estimada de 7 años, no estaba entrenado para ir al baño, quizás nunca tuvo la oportunidad de aprender cómo vivir en un ambiente puertas adentro.

Paisley, Kovu y Cleo están dentro de los 3-4 millones de perros que cada año ingresan a centros de cuidado y control animal en los Estados Unidos. Una vez en el refugio, estos perros se recuperan, socializan, y esperan su adopción. Sin embargo, muchos perros de refugio muestran problemas fisiológicos y conductuales que pueden afectar e incluso prevenir una adopción exitosa. Conductas mal adaptativas como hiperactividad, ladridos excesivos, agresión, escapismo, eliminación dentro de la casa, destructividad y desobediencia son comúnmente vistas en los animales de refugio. Por otra parte, estas conductas pueden ser agravadas por el ambiente del refugio, que puede incluir niveles altos de ruido, espacios reducidos y bajos niveles de contacto humano y socialización.

Los trabajadores y voluntarios en los refugios están dedicados a mejorar el bienestar de los animales bajo su cuidado. Sin embargo, el personal del refugio está usualmente sujeto a limitaciones económicas, establecimientos desactualizados y presiones de tiempo, lo que reduce su capacidad de desarrollar rehabilitación conductual y entrenamiento de perros necesitados. Muchos refugios han desarrollado programas de hogares temporales para atender las necesidades especiales de perros muy jóvenes, mamás y sus camadas, perros que se están recuperando de operaciones, los que muestran un estrés significativo en el refugio o aquellos que tienen un historial de negligencia o abuso. Estos programas permiten que reciban el cuidado especial que requieren para el crecimiento y recuperación en un ambiente hogareño y algunos programas de hogares temporales tienen la misión de buscar potenciales adoptantes, pero no son ideales para cada refugio o cada perro. ¿Cómo podemos generar nuevas vías para apoyar el trabajo de los trabajadores y voluntarios de refugios, mejorando el bienestar y los resultados de adopción de perros de refugio y crear nuevas alianzas entre los refugios y sus comunidades locales?

Una de estas vías puede incluir la incorporación de perros de refugio en el aula académica. Una oportunidad particularmente buena podría ser en los cursos de Psicología del Aprendizaje, que son ofrecidos por muchas instituciones académicas como parte del plan de estudios de psicología de pregrado. Ya que este tipo de curso tiene como objetivo familiarizar a los estudiantes con los conceptos teóricos que rigen el análisis y la modificación conductual –como la habituación, sensibilización, y condicionamiento clásico y operante– es fácil ver su aplicación en el entrenamiento canino. En colaboraciones refugio-académicas que permiten a sus estudiantes alojar temporalmente a perros de refugio y aplicar en el entrenamiento y rehabilitación conductual del animal lo que han aprendido en clases de psicología, tiene el potencial de impactar las vidas de personas y perros por igual.

Esta idea ha sido puesta en práctica en la Universidad de San Francisco (SFU), ubicada en Pennsylvania central. Deseando crear una experiencia de aprendizaje auténtica, académicamente rigurosa e interactiva donde los estudiantes puedan crecer intelectual, espiritual, moral y socialmente, SFU provee a sus facultativos de oportunidades para desarrollar metodologías instruccionales innovadoras. El curso “Aprendizaje y Conducta Canina” representa este concepto. Enseñado desde el semestre de primavera en 2015, este curso ha unido a refugios animales locales (Humane Society de Pennsylvania [CPHS, en inglés] y Humane Society del Condado de Huntington [HCHS, en inglés]), entrenadores caninos certificados, miembros de la facultad, estudiantes, trabajadores y la administración, todos unidos por su amor por los perros y su deseo de mejorar su bienestar. El presente artículo describirá el programa, su implementación, efectos benéficos, posibles limitaciones e indicaciones futuras.

El semestre comienza con una visita al refugio. Durante la visita, los estudiantes tienen la oportunidad de interactuar con los perros que fueron seleccionados como candidatos para el curso. Estos perros muestran una serie de problemas fisiológicos y conductuales que impiden su adopción, pero son capaces de tolerar el estrés inducido por el cambio en su entorno a un ambiente de campus universitario y toleran bien a otros perros. Luego de completar un entrenamiento básico sobre cuidado animal (que cubre nutrición canina, ejercicio, reducción y prevención de estrés) los estudiantes seleccionan a sus perros temporales. Este es, fundamentalmente, el momento en que los perros seleccionan a sus estudiantes temporales. Es un momento único, cuando un perro aprensivo de un refugio decide confiar en un estudiante y acurrucarse en su regazo, o cuando un perro reservado y tímido juega alegremente con su estudiante escogido (ver foto 1).

Foto 1. Estudiantes de SFU conocen e interactúan con perros del refugio en CPHS.

Los perros seleccionados son entonces trasladados al campus para vivir con sus estudiantes temporales por el resto del semestre. Durante las primeras semanas luego de llegar al campus, los estudiantes se preocupan de habituar a los perros a sus nuevos hogares, salones de clases y al ambiente universitario. Aunque todos quieren conocerlos, se debe tomar precauciones para que no se sientan agobiados. Durante el semestre, los estudiantes siguen un régimen riguroso de entrenamiento (ver foto 2), enfocándose en eliminar algunas de las conductas desadaptativas y reemplazarlas con otras más aceptables (ver tareas de entrenamiento específico en Tabla 1). Es importante que, mientras entrenan y socializan a los perros, los estudiantes se transforman en sus “embajadores de adopción”, trabajando activamente para identificar potenciales familias adoptantes para sus perros. Mientras que la adopción en sí la gestiona el personal del refugio, la pasión demostrada por los estudiantes mientras buscan futuras familias para sus amados perros temporales, asisten y mejoran el proceso.

Foto 2. Estudiantes entrenan a perros de refugio como parte de su curso “Aprendizaje y Conducta Canina.”
ConceptoTeóricoTareas de Entrenamiento Práctico
Habituación(1) Reacción tranquila al salón de clases, ambiente de casa, estudiantes y otros perros en el salón, ruta desde la habitación a clases, ruido y conmoción alrededor del entorno de casa.
(2) Reacción calmada cuando los estudiantes están entrando o saliendo del dormitorio.
(3) Reacción calmada a la ausencia del estudiante del entorno del dormitorio y dejarlo en su canil durante diferentes ocasiones durante el día.
Condicionamiento Clásico y Operante(1) Obediencia: “Sentado”, “Echado,” “Quieto,” “Ven”, “Arriba”, “Abajo”, “Déjalo/Suelta”, caminar con correa suelta.
(2) Agility: completar un circuito de agility hecho de túneles, aros, y palos de slalom, enlazados en una cadena de conductas secuenciales.
(3) Trucos: “Dar la pata/chocar los 5 (High-Five)”, “Hablar,” “A tu lugar,” “Rodar/hacerse el muerto”, etc.
(4) Extinción de conductas como saltar, gemir, orinar en la casa, tirar de la correa, etc. 
(5) Reacción calmada y cooperativa al entrenamiento de eliminación o de canil. 
(6) Reacción calmada al entorno médico: caminar calmado junto a muletas, sillas de ruedas y otros tipos de equipos médicos. Sentarse de forma quieta junto a la cama de un paciente en un ambiente similar al de un hospital. Tolerancia de ruidos asociados con un ambiente médico.
Generalización y Discriminación(1) Sentarse junto al estudiante durante una clase de 50 minutos en una sala de clases normal.
(2) Interacción calmada con individuos desconocidos de variados géneros, edades, etc.
Desensibilización
de la reacción al miedo
(1) Reacciones calmadas a situaciones o estímulos que solían asustar o estresar al perro (ej., tocar las patas del perro, individuos altos y desconocidos, ruidos fuertes).
Tabla 1. Conceptos Teóricos y tareas de entrenamiento práctico aprendidos durante el semestre. Adaptado de Flaisher-Grinberg, S. (2020)

Cabe destacar que de los 13 perros que fueron entrenados hasta ahora por los estudiantes en el curso Aprendizaje y Conducta Caninos (ver foto 7), todos fueron adoptados (100%), uno fue devuelto y luego adoptado nuevamente (7%), y la comunicación con las familias adoptantes ha dado altas tasas de satisfacción con quejas pequeñas o sin quejas en cuanto a la conducta de los perros. En cuanto al test adaptado-AKC-CGC, ninguno de los perros pasó el test cuando fueron evaluados al comienzo del semestre, pero 12 perros pasaron el test cuando se les evaluó al final del semestre (92,3%).

Foto 7. 12 de los perros entrenados hasta ahora por el curso “Aprendizaje y Conducta Caninos”.

Es importante mencionar que cuando es realizado dentro de una institución académica, un curso como el descrito en este artículo debe ser planeado con mucha preparación y cuidado. Se deben establecer por adelantado estrictas regulaciones, especificando áreas restringidas (donde los perros no pueden estar), planes de operación estándar (políticas para seguir en caso de que un perro se enferme o haya escapado), y temas de responsabilidad (ej., acuerdos de voluntarios y dueños temporales, firmados por los estudiantes). Es más, los protocolos de IACUC (Institutional Animal Care and Use [Uso y Cuidado de Animales Institucionales]), deben ser revisados y aprobados, los recursos monetarios deben garantizarse (para la comida del perro, sus golosinas, cuentas de veterinario, etc.), y todo el personal relevante y las oficinas del campus deben permanecer bien informadas.

Cualquier persona que trabaje con animales sabe que implican algunos retos impredecibles. Mientras que las regulaciones pueden ser creadas, puestas en marcha, o escritas, aunque ¡los perros no leen los memos! Hemos tenido un perro que se comió un contenedor completo de mantequilla de maní (incluyendo el contenedor), solo para desarrollar una alergia generalizada, un perro que excavó a través de una puerta solo para reunirse con sus estudiantes, y otro que se escapó de su hogar temporal, desencadenó una búsqueda por todo el campus y mantuvo a docenas de estudiantes despiertos por muchas horas (¡todos estos perros están bien!). Tuvimos un perro, Cleo, cuyos sistemas corporales colapsaron completamente al final del semestre, debido a años de maltrato y abandono. Con el consejo del veterinario del refugio, Cleo fue eutanasiado, rompiendo el corazón de sus estudiantes temporales y todos quienes conocieron a este dulce, viejo sabueso. Nuestro único consuelo fue pensar que antes de su muerte prematura y luego de años de sufrimiento de maltrato y negligencia, había recibido todo el amor, atención y cuidados que se merecía. Aun extrañamos su alma gentil. Para sobreponerse a estos eventos impredecibles, una fuerte alianza debe formarse entre instructores, entrenadores caninos profesionales y estudiantes. Atesoramos nuestras alianzas y tenemos la esperanza de que continúen y prosperen en el futuro.

A cinco años de iniciado el proyecto, muchas nuevas direcciones parecen presentarse, y aún nos esperan futuras aventuras. Primero, una casa temática del campus, llamada PAWS House, será establecida a finales del 2020. Este ambiente para vivir/aprender permitirá a muchos estudiantes el entrenar y atender de forma temporal a múltiples perros del refugio durante todo el año académico mientras que promueven la excelencia académica, una experiencia residencial significativa y participación de la comunidad. También puede servir como centro educacional local para nuestro campus y la comunidad aledaña, permitiéndole a sus residentes compartir el conocimiento sobre entrenamiento canino y trabajar para eliminar el maltrato, crueldad y abuso animal. Segundo, la posibilidad de socializar, entrenar y mejorar los resultados de adopción de gatos de refugio es otra idea viable. Ya que los gatos pueden demostrar una serie de déficits conductuales, son entrenables y los hay en abundancia en algunos refugios, la aplicación de los materiales del curso a los gatos, está al alcance de la mano. Finalmente, el proyecto ha recibido atención de otras universidades, programas académicos e instructores universitarios. Es nuestra esperanza que el paradigma descrito sea adoptado por más instituciones mientras se expanden los beneficios a otras localidades, refugios y animales de refugios.

Para ver más escenas de nuestros salones de clases y de nuestra graduación anual de cachorros, favor visita:

https://wjactv.com/news/local/puppy-graduation-at-saint-francis-univ

https://www.francis.edu/News/2016/05/Graduation-goes-to-the-dogs/

http://stage.francis.edu/News/2017/04/Scenes-from-Puppy-Graduation-2017/

https://www.francis.edu/News/2018/12/Psychology-Holds-Puppy-Graduation/

https://www.facebook.com/SaintFrancisUniversity/videos/418217625385243/

Sigue estos enlaces para más información sobre el Curso Canine Learning and Behavior course, el programa Psychology Program en Saint Francis University, y Saint Francis University.

Recursos adicionales

Flaisher-Grinberg S. (2020). Old dogs can learn new tricks: Using the academic classroom to improve the adoption outcomes of 10 shelter dogs. Journal of Applied Animal Welfare Science 24:1, 1-15. 

Flaisher-Grinberg S. (2020). For the love of dogs! Creating an academia-community partnership to target a mutual goal. Impact: The Journal of the Center for Interdisciplinary Teaching & Learning, Boston University 9:1, 8-15.