Por Jane Ehrlich

Las alegrías de mantener a nuestros gatos en interiores con mucho enriquecimiento ambiental, buena comida, cuidando su salud y enormes cantidades de amor y respeto están bien documentadas: además de tener un compañero más feliz y saludable, esos hijos peludos están viviendo más. Mucho más tiempo. Ahora es más común tener gatos en interiores que viven hasta los 20 años. 

Sin embargo, como con los humanos, nuestras mascotas también tienen enfermedades que pueden presentarse con el envejecimiento, incluyendo condiciones neurológicas. Una de esas enfermedades es el síndrome de disfunción cognitiva (SDC), que se caracteriza por ciertos cambios en el comportamiento que pueden ser molestos de ver. A pesar de que el SDC es bien conocido en perros, algunos veterinarios dicen que los gatos no tienen este síndrome, sino que es la edad por sí misma. 

El debate: ¿existe el SDC en gatos?

El Dr. Ross Babcock, un veterinario de Phoenix, durante más de 48 años ha dicho: “no lo veo en la consulta”. Los gatos envejecen. Su comportamiento cambia, pero es casi como si el comportamiento fuese resultado de no tener la capacidad de respaldar las cosas. Existen síndromes claros en perros, pero no los vemos en gatos”. 

Muchos veterinarios y especialistas en comportamiento con experiencia están completamente en desacuerdo. “Pocos veterinarios reconocen la disfunción cognitiva debido a donde está el dinero”. Según Beth Edelman, especialista en comportamiento felino por más de 15 años y ex columnista sobre gatos para el New York Post dice que “ellos lo reconocen en perros,” ella continúa, “porque gran cantidad de las investigaciones de salud están impulsadas por el mundo de las razas puras y los aficionados del perro representan una mayor proporción del mundo, que los aficionados de los gatos. Buenos estudios muestran una alteración en el comportamiento de los gatos viejos que difiere del envejecimiento normal. Vagar sin rumbo, vocalización nocturna y desvelarse, irritabilidad, agresión, desorientación, no son normales con el envejecimiento. La diferencia es la degeneración neurológica, que no tiene nada que ver con la vejez”.

Indudablemente sabemos más sobre el SDC en perros que el SCD en gatos. En un artículo del Psychology Today, la Dra. Alexandra Horowitz, investigadora de cognición canina, escribió: “en la última década, ha florecido el estudio de la cognición canina: actualmente hay muchos grupos de investigadores, en los Estados Unidos y especialmente en el extranjero, comprometidos a las pruebas de comportamiento de perros de compañía… Pero las investigaciones sobre la cognición felina se han quedado atrás”.

¿Por qué puede ser esto? La Dra. Horowitz tiene la siguiente explicación:

“Sentimos que ya sabemos lo que los gatos hacen. Los gatos están en un 30% de los hogares americanos; no se sienten exóticos. No hay escasez de libros de comportamiento del gato; cada dueño de gato cree que él mismo es un experto en el comportamiento de la especie (y probablemente sea un experto razonable al menos en describir el comportamiento de su propio gato). Y entre las cosas que ‘sabemos’ sobre los gatos hay otro golpe contra su probabilidad de ser estudiados, y es que los gatos son vistos como ‘independientes’ y que no responden a los dueños. El ímpetu del campo de la cognición canina se basa en gran medida en los éxitos de los perros en tareas “cognitivas sociales”; se basan en que responden e interactúan de manera confiable con los humanos. Algunas características psicológicas de los gatos son desventajas a la hora de ser utilizados como sujetos de investigación conductual: las características faciales son menos flexibles y menos expresivas que los perros con sus hocicos sobresalientes, gran boca, y usualmente orejas enormes y móviles”.

El Dr. Babcock tiene una respuesta más sencilla: “no hay dinero en los gatos. Los perros son genéticamente más cercanos al hombre que los gatos”.

Este debate plantea las preguntas: ¿cuál es la diferencia entre el envejecimiento y el SDC real en gatos? ¿Los investigadores y veterinarios que están tomando en cuenta seriamente el SDC felino han encontrado maneras de manejar la condición? ¿Están siendo los gatos manejados de igual manera que los perros con disfunción cognitiva?

Diferentes tipos de disfunción cognitiva en gatos

Para responder estas preguntas, primero necesitamos entender la diferencia entre el síndrome de disfunción cognitiva y otras condiciones neuro-degenerativas en gatos, como la demencia. Es fácil confundirse. 

La demencia es una pérdida progresiva de la cognición o facultades mentales debido a daño en el tejido cerebral. Está asociado con la edad, pero gatos jóvenes pueden tenerla debido a otras causas, tales como un trauma de la cabeza. Sabemos que la herencia juega un rol, pero no entendemos completamente las causas. En humanos, la enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia. 

El SDC es un tipo de desorden de la salud mental, involucrando pérdida y degeneración de las células nerviosas en el cerebro, resultando en cambios conductuales. Aquí también, la edad es un gran factor de riesgo, pero no es el único. Los gatos jóvenes de 8 años (48, en términos humanos) pueden mostrar síntomas. 

Si, como dice el Dr. Danielle Gunn-Moore del Colegio Real de Estudios de Veterinaria de la Universidad de Edimburgo, “el 20% de los gatos mascota de edad entre 11 y 14 años desarrollan a lo menos un problema conductual relacionado con la vejez y esto aumenta a más de un 50% en los gatos mayores de 15 años”, ¿entonces cómo se puede saber si Finchley simplemente se está poniendo viejo o tiene SDC?

“No es fácil”, admite el Dr. Marc Schmidt, veterinario en San Tan Valley, Arizona. “Nos aseguramos de su diagnóstico por exclusión, que no sea médico, que el comportamiento del gato esté fuera de lugar, como el mirar al vacío o verse confundido”. ¿No son esos síntomas de la vejez? “Sí. En personas está más definido y se tiene una manera más refinada de juzgar, pero en gatos no hemos llegado muy lejos. No podemos hacer pruebas a nuestros pacientes de la forma en que los doctores se las hacen a las personas”.

Esa es la línea de fondo: hasta ahora, nadie puede saber a ciencia cierta qué es lo que está mal con su gato. El Dr. Scott Plummer, del Centro de Neurología Veterinaria en Arizona, es preciso: “el envejecimiento y la disfunción cognitiva felina son imposibles de diferenciar en estos momentos”.

Las causas del SDC no son completamente entendidas pero se están explorando varias posibles razones. Por ejemplo, se ha implicado el ambiente. “la contaminación del aire y ruidos excesivos podrían predisponer a la disfunción cognitiva con el tiempo”, dice Julie Cory, profesora de enfermería veterinaria del Colegio de Bienestar Animal en Huntington, Inglaterra. “Una neuro-inflamación asociada (con estas cosas) puede llevar a un daño oxidativo y desarrollar placas de amiloide (la acumulación de un tipo de proteína encontrada en el cerebro con SDC)”.

El Dr. Alexander de Lahunta, profesor emérito de anatomía del Colegio de Medicina Veterinaria de Cornell, explica que un comportamiento anormal que se ve como SDC puede tener muchas causas. Inflamación del tejido, hipertiroidismo, enfermedad renal, tumores, trauma, o condiciones metabólicas pueden ser los responsables. “Si falla la resonancia magnética (MRI) y el análisis de fluido cerebroespinal en revelar un problema físico del cerebro, entonces el problema es probablemente algo que puede ser mejor tratado por un especialista en comportamiento”.

“Diagnóstico por exclusión”, mientras tanto, es todo lo que tenemos para proseguir; lo que queda puede ser SDC o puede ser simplemente envejecimiento. 

¿Cómo podemos identificar los síntomas?

Existen, sin embargo, síntomas a los que pueden estar atentos los tutores de las mascotas y especialistas en conducta. También hay un contexto: un síntoma o dos puede que no sea SDC sino que sea envejecimiento; más de dos debiesen ser evaluados. Por ejemplo:

  • Caminar sin rumbo: Finchley puede deambular de forma que no lo hacía antes, con un andar menos decidido. Puede pasear por lugares que antes evitaba. Lo puede encontrar mirando, pero no es su mirada usual sino algo de “¿no ves esa pequeña mancha?”.
  • Cambios en la memoria. Se le olvida donde se encuentra su arenero o plato de comida, y su respuesta habitual –a su nombre, a un firme, pero silencioso “no” o “¡a comer!– no es la misma, o simplemente ya no hay respuesta. Usted conoce su curva de aprendizaje; pero ahora no pareciera haber una. 
  • Llorar, con un tono lastimero o ansioso. 
  • Se ha vuelto cascarrabias, incluso agresivo, y no es debido a incomodidad física. 
  • Sus hábitos de sueño y vigilia son diferentes; su ciclo ha cambiado. 
  • Actividades que usualmente captaban su atención, tal como la hora de juego, ya no son tan interesantes. 
  • Problemas de apetito. No le preocupa la comida, ni siquiera sus premios favoritos. Hay menos gusto cuando come. 
  • Puede volverse demandante, sobre todo por las noches. Por el contrario, puede actuar como si no conociera a alguien que conoce muy bien. 
  • Ya no se acicala de manera cuidadosa, su pelaje, ojos u orejas, como lo solía hacer. 

Existe otro síntoma, que es más difícil de definir. Lo he visto en mi Grace, de 16 años. Ella está de algún modo menos enfocada, como si estuviera en otro lado. Nunca ha sido una gata lenta, pero ahora mira hacia otro lado antes de lo que solía hacerlo. Me rompe el corazón. 

No existe cura para el SDC. Ni para humanos, ni para otros animales. Pero existen cosas que podemos hacer para ralentizar el progreso y darles una vida más cómoda a nuestros gatos con esta condición. 

¿Qué pueden hacer los especialistas en conducta y los tutores de gatos?

Ya sean los síntomas que pudieran ver los tutores de mascotas causados por el envejecimiento, demencia, o SDC, los cambios en el estilo de vida pueden darle a Finchley una vida más fácil. Los especialistas en conducta también pueden ayudar a los tutores a hacer diferencias significativas en la calidad de vida de sus gatos, con algunas sugerencias:  

  1. Mantenga el ambiente acogedor.

Haga que los areneros sean lo más accesibles posible. Esto puede significar poner más areneros, y comprar algunos más grandes, con bordes más bajos. Deben ser colocados en lugares donde él pase más tiempo. Si es que se le olvida ir, llévelo periódicamente al arenero. Las luces nocturnas son una buena manera de iluminarlos. 

Cualquier cambio en el hogar debe ser lento; el cambio por sí mismo ya es difícil de aceptar en un gato que está cómodo, pero con SDC es aún más difícil. Intente evitar hacer grandes cambios –como mover los muebles– que pudieran ser muy confusos. 

  • Mantenga a Finchley alerta y activo.

Si es que hay cambios en su ciclo de sueño, sugiero mantenerle despierto tanto como sea razonable durante el día, para que duerma durante la noche. Una rutina calmada y regular ayuda a reforzar su sentido de lugar y disminuye ese sentimiento de “estar perdido”. 

Incentive actividades que entreguen mucha estimulación mental y física. Y más ejercicio; juguetes interactivos como Da Bird, Neko Flies o Cat Dancer; cepillarle; puzzle de comida; juguetes y cajas de “actividad”; incluso enseñarle a Finchley algunos trucos. Los gatos con una mente activa tienen más conexiones neuronales, que significa una mayor función cerebral.

  • Maneje los problemas de conducta con compasión.

¡No lo castigue! No le grite o use aversivos. Eso no debería pasar en ningún momento, por supuesto, pero recuérdeles a todos –incluido a usted mismo– que Finchley no puede hacer nada al respecto. El tiempo que pasen juntos debe ser amable y gratificante. Esto fortalece el vínculo y mejora enormemente su calidad de vida. Él lo merece. 

  • Considere un cambio de dieta, agregar suplementos, o medicación prescrita. 

Los veterinarios generalmente sugieren un cambio de dieta: aumento de los ácidos grasos esenciales, mantener los carbohidratos bajos, y agregar vitamina E. Investigaciones en humanos y perros han demostrado que las dietas enriquecidas en antioxidantes, también reducen la producción de amiloides, y mejoran la función cognitiva. Se asume que estos beneficios también son para los gatos. 

Sin embargo, se ha demostrado que el aumento de vitaminas, potasio y magnesio no ayuda. Ni tampoco el Gingko biloba o SAM-e. No existe evidencia científica que indique que estos suplementos funcionen activamente. 

¿Qué sucede con la medicación? Los siguientes medicamentos son los que se utilizan generalmente:

Selegilina (I-deprenyl) a veces se utiliza en gente con Parkinson y Alzheimer, ya que aumenta la concentración de dopamina, necesaria para procesos cognitivos. Con perros, el éxito ha sido difícil de monitorear, y los resultados son mixtos. 

Minociclina es un antibiótico antiinflamatorio que disminuye la degeneración neuronal, también se recomienda generalmente para SDC en gatos. 

Además, un veterinario puede prescribir medicamentos ansiolíticos, como la fluoxetina (Prozac), para suavizar alguno de los signos más alarmantes de la disfunción cognitiva, pero nuevamente, hay poca evidencia de que vaya a ser efectiva. “Yo no he tenido buenos resultados con este medicamento, y no lo he utilizado en gatos,” dice el neurólogo Plummer. 

Ningún medicamento tiene una licencia específica en Norteamérica para el tratamiento de la disfunción cognitiva felina. Los medicamentos que se han probado en gatos solo han sido autorizados para el uso en perros. 

Por lo cual, un mínimo consejo: utilice suplementos dietarios y aumente el enriquecimiento ambiental. Y tal vez, solo tal vez, podamos ayudar a acorralar a la disfunción cognitiva felina. Un poco. Suena bien. ¿Todo esto ralentiza la progresión del SDC? No tenemos pruebas de que nada de esto lo haga. Después de todo, no hay pruebas diagnósticas. No hay mapeo cerebral. 

Anoche miraba a Grace, generalmente acurrucada encima de mí, deambular por la habitación. Esto es nuevo. Los gatos suelen pasear bien para ver si algo ha cambiado. Pero esto era, de hecho, deambular. Me quedé ahí, con la visión borrosa, las mejillas húmedas, preguntándome si este era el comienzo…

Le debemos a nuestras amadas mascotas el apoyarlas, por el mayor tiempo posible, por todo el tiempo en que nuestros hijos peludos tengan una decente calidad de vida, y sabiendo de alguna forma, que algún día, el amar significará continuar o dejarlos ir. (¿Oh, dónde hay un maldito pañuelo cuando se necesita?)


Jane Ehrlich es especialista en conducta felina con más de 28 años de experiencia trabajando con gatos. Ella vive en Pheonix con tres gatos rescatados, y dirige Cattitude Feline Behavior (CattitudeBehavior.com)

(Traducido por Pamina Horlacher, IAABC Español)