Por Allison Hunter-Frederick

“¡Estoy tan feliz de ver a mi gato favorito!” dijo el señor, mientras entrábamos Rainy y yo a su habitación en la residencia para adultos mayores. Estiró sus manos temblorosas para acariciar a Rainy y mencionó que se había estado sintiendo un poco deprimido y con necesidad de compañía. Después de acariciar a Rainy unas cuantas veces, le pregunté si quería que se la colocara en sus piernas. Al escuchar esto, sonrió ampliamente y asintió. Coloqué a Rainy en sus piernas, donde inmediatamente se acurrucó. Movió sus manos a través de su pelaje y la acarició, luego comenzó a compartir conmigo losrecuerdos de sus mascotas cuando era joven. Yo escuchaba, mientras Rainy ronroneaba, y pasamos los siguientes 15 minutos con el señor, quien era uno de nuestros usuarios regulares en el marco de nuestra visita de terapia felina. 

La terapia animal incrementa el bienestar emocional, mental y físico de la gente de cualquier edad y en cualquier situación. Puede ayudar a personas en centros de retiro, hospicios, colegios y bibliotecas, por nombrar algunas. Al participar en bibliotecas, los niños disfrutan al leer con un animal de terapia sin miedo de que se rían de ellos cuando se equivocan. Al participar en colegios, los alumnos se benefician al tener un animal de terapia antes y después de los exámenes. 

El enfoque de este artículo será la terapia con gatos. El número de gatos de terapia certificados por organizaciones de terapia con mascotas son pocos. Pet Partners tiene un total de 9.985 equipos de terapia con mascotas, pero solo 200 son equipos de gatos, mientras que Love on a Leash tiene un total de 2.809 equipos, de los cuales solo 63 son equipos de gatos. ¿Puede que esto signifique que no es necesario tener gatos de terapia? ¿O que los perros son más adecuados para las terapias con animales? Todo depende de las preferencias de cada uno. No todos son amantes de los perros, como no todos prefieren los gatos. Hay personas que se sentirán cómodas ante la presencia de un gato pero no la de un perro. Incluso hay personas que tienen miedo a los perros. Por lo tanto, existe la necesidad de terapia con varios tipos de animales, no solo con perros. 

¿Cómo entrenar a un gato para terapia? Para responder esta pregunta, me basé en mis dos años de experiencia y en las entrevistas con decenas de miembros de la línea privada del grupo International Cat Assisted Therapy (I-CAT). En este sentido, se destacan cinco componentes recomendados de entrenamiento: entrenamiento de arnés y correa, manipulación, socialización y construcción de confianza. 

Entrenamiento de arnés y correa

He conocido incontables dueños de gatos que están muy emocionados de contarme lo amistosos que son sus gatos, para luego escuchar que rechazan la idea de un gato de terapia debido a la creencia de que sus gatos no tolerarían jamás un arnés y correa, algo requerido en los programas de este tipo. Por esta razón, y porque tres de los cinco componentes clave de entrenar un gato de terapia pueden lograrse mejor fuera de casa, el componente ideal con el cual comenzar el entrenamiento es entrenar el arnés y correa. 

Mientras que puede parecer todo un desafío sacar a un gato a un paseo, se está convirtiendo en algo bastante frecuente. En el 2006, cuando adopté mi primer gato, como muchos otros gatos se tiraba al suelo y se negaba a moverse cuando le colocaba el arnés. Si entonces hubiera sabido lo que sé ahora, lo más probable es que hubiera perseverado. Hubiera sabido que usualmente los gatos rechazan cualquier cosa nueva, y por lo tanto es necesario tener paciencia y persistencia. Le hubiera permitido olfatear el arnés y jugar con él, mientras la reforzaba con premios. Luego le habría colocado el arnés dentro de casa y premiando por tolerarlo. Y posteriormente hubiese puesto la correa y lo habría incentivado con premios para que caminara a mi lado. Solo cuando se sintiera completamente cómodo con el arnés y correa dentro de casa, lo llevaría afuera. E inicialmente lo hubiera llevado no más allá de la entrada. Y cuando estuviera cómodo con eso, lo hubiera llevado a que bajara las escaleras. Y luego, cuando ya hubiéramos explorado el jardín, a caminar un poco. Y así, progresando lento pero seguro. Todo eso lo sé ahora; es por esto que dos de mis gatos disfrutan el salir a pasear. 

Otros guías de terapia felina con los que he hablado también manifiestan lo importante que es el entrenamiento del arnés y correa. Jenny Litz mencionó que tan pronto supo que podría adoptar a Tye, le entregó a su dueña temporal un arnés y le solicitó si podía llevarlo a distintos sitios con el arnés puesto. Sarah Moor dijo que mientras su gato Raúl instintivamente aprendía otras habilidades de los gatos de terapia, las cuales incluían el sentarse o acostarse en una manta, ella necesitó enseñarle a aceptar el arnés. Algo similar le sucedió a Sam Peterson: su gato Dallan no necesitó mucho entrenamiento, sabiendo desde que lo adoptó con 3 semanas que era especial, pero sí necesitó entrenar que aceptara el arnés. 

Raúl, por Sarah Moor

Cuidados básicos 

Mientras el gato se está acostumbrando al arnés y correa, existe otro componente del entrenamiento de gatos de terapia que se puede realizar simultáneamente, porque se puede hacer en casa. Los cuidados básicos se refieren al cuidado y mantenimiento necesarios para tener un animal saludable. Específicamente, esto incluye la limpieza de ojos, orejas, y dientes; corte de uñas; y lavado y cepillado del pelaje. 

La norma de Pet Partners es que un animal de terapia debe tener ojos y dientes limpios, aliento sin olor, y pelaje cepillado. Deben ser bañados 24 horas antes de la visita y mantenerse limpios hasta el momento de realizarla. Para los gatos, es aceptable un baño con una esponja utilizando solo agua, limpiarlos con toallitas húmedas o champú en seco. Las uñas deben tener un largo adecuado para que no estén afiladas ni se enganchen. 

Love on a leash (LOAL) es más tolerante, pero también exigen que el gato esté limpio antes de cada visita, su pelaje debe estar cepillado y las uñas cortas. Lo último es importante porque los gatos utilizan sus garras traseras cuando saltan desde lugares como las piernas de las personas, y LOAL no quiere que los gatos “accidentalmente pinchen las piernas de alguien si deciden saltar”.

Desde el inicio le he enseñado a dos de nuestros gatos a aceptar manipulación básica (el tercero es un antiguo gato feral y estamos trabajando en el proceso de tolerar cuando lo molesto). 

Socialización

El objetivo de un gato de terapia es brindar confort a las personas, y por eso el requisito primordial es que debe ser amigable. Los gatos de terapia también deben sentirse bien al estar fuera de casa, ya que deben ir a visitar nuevos lugares donde se encontrarán con diferentes estímulos. Pueden visitar residencias de adultos mayores, hospicios, colegios, y bibliotecas, por nombrar algunos. Y en estos lugares puede haber ascensores, sillas de rueda, sonidos de cremalleras de estuches de lápices, carritos para los libros, por nombrar algunos estímulos. 

¿Cómo un gato se convierte en amigable con personas y cómodo en un amplio rango de ambientes con un variado espectro de situaciones? Algunos creen que la personalidad del gato es innata. “Los gatos de terapia nacen así, no se hacen”, menciona Dana Lesnick Gray. “Simplemente tienen lo que se necesita o no. Si no lo tienen, no importa cuánto lo entrene, no le cambiará su personalidad innata”.

También existen estudios que dicen que la personalidad del gato debiese ser moldeada a través de una manipulación temprana. Según Science Direct (resumiendo Clinical Implications: Sensitive Period in Small Animal Pediatrics), los gatitos debieran ser manipulados gentilmente “por la mayor cantidad de gente posible por un mínimo de 5 minutos por día” desde la semana 2 a la 14 de vida. Además, Science Direct dice, “los gatitos debiesen ser tomados y tocados en todas las áreas de su cuerpo de forma cuidadosa, cargarlos con frecuencia y de vez en cuando realizar una sujeción gentil, como sería durante una revisión veterinaria”.

Durante este tiempo, Science Direct dice que los gatitos también debieran ser expuestos a la mayor cantidad de estímulos posibles: nuevas vistas, sonidos, olores, y situaciones. Cuando Rainy era una gatita, los sonidos la asustaban, por lo que tenía mis dudas de si era apta como gato de terapia. Pedí consejos a miembros de la I-CAT, y me dieron algunos consejos sobre cómo ayudarla a ganar confianza. Siguiendo sus consejos, mi marido me ayudó a desensibilizar a Rainy a los sonidos. Por ejemplo, él dejaba caer una cuchara desde una pequeña altura para que apenas hiciera ruido cuando tocara el suelo, y entonces yo le daría a Rainy un premio. Los premios le enseñaron a no tener miedo a los sonidos: de hecho, aprendió que a veces los sonidos significaban comida. Gradualmente, mi esposo fue tirando la cuchara de mayor altura hasta que Rainy estuviera cómoda con la cuchara haciendo un ruido fuerte cuando llegaba al suelo. También les pedía a visitantes que aplaudieran e hicieran otros sonidos inesperados en la presencia de Rainy. El entrenamiento de Rainy fue un esfuerzo de grupo. 

Rainy en la residencia adultos mayores
Rainy y yo preparándonos para un evento de lectura

Por supuesto, muchos dueños de gatos no tienen a su gatito hasta que ya han pasado la edad principal de socialización. 

La forma más sencilla de socializar un gato es exponerlo a la mayor cantidad de gente nueva y situaciones como sea posible, y la forma más fácil de hacerlo es sacándolo de casa. Esto se puede realizar una vez que el gato ha sido entrenado en casa para andar con arnés y correa.

La gran mayoría de los dueños de gatos de terapia con los que converso me comentan las formas en que han entrenado a sus gatos para que sean más sociables. Por ejemplo, Cheri Cox aclimató a Chico desde gatito a que fuera acariciado, a sentarse en las piernas e ir a distintos lugares. Cuando Chico cumplió un año de edad, Cox lo llevó a las clases de preparación para terapia donde todos practicaban el andar en ascensores y llevaban a sus mascotas a centros comerciales. Jenny Litz, aclimató a Smokey desde gatito a una vida social llevándolo a fiestas, parques y a casas de amigos. De este modo, ayudó a Smokey a tener un gusto natural por “ir a lugares y conocer gente.”

Chico, por Cheri Cox
Smokey, por Jenny Litz

Otros dueños de gatos de terapia comparten historias similares. Tina Parkhurst llevó a Basil a paseos en auto, a tiendas de mascotas y a mercados agrícolas. Parkhurst dijo que expuso a Basil a “muchas personas y otras cosas”. Darci Timmons llevó a Liza a tiendas de mascotas, playas, senderos, y viajes por la ciudad, todo con el propósito de entrenarla para convertirse en gato de terapia. Simmons dijo que las tiendas de mascotas funcionaron como “una nueva manera de experimentar otros olores, ruidos y vistas mientras estaba en un ambiente un poco más controlado.” Como parte del entrenamiento de Sputnik, Sonya Stowers invitó a varios amigos a su casa, mientras que también llevaba a su gato a tiendas y refugios para que Sputnik se “acostumbrara a ir a lugares, escuchar ruidos, que se le acercaran extraños, y mantener la calma.”

Tempranamente, además de tenerle miedo a los ruidos fuertes, Rainy reaccionaba de forma nerviosa cuando veía gente en silla de ruedas, al ruido del ascensor, y al olor fuerte de algunos productos para el pelo. Debido a que a los lugares a los que íbamos para las visitas de terapia estaban llenos de tantos estímulos raros, tenía que llevarla en brazos de una habitación a la otra porque no quería caminar. 

Desgraciadamente, me tomó un tiempo darme cuenta de la importancia de exponer a potenciales gatos de terapia a una gran variedad de experiencias. Luego de que Rainy y yo habíamos sido un equipo por un año, comencé a reclutar otros equipos. Por meses, les repetía como loro a los candidatos la idea de que un gato de terapia debía ser amistoso, relajado en lugares nuevos y tolerar el arnés. Sin embargo, no me informaba sobre el entrenamiento que el equipo había realizado. Aprendí a hacerlo después de que un equipo abandonó, debido a que una alarma de seguridad asustó dos veces al gato de terapia haciendo que se escondiera debajo de la cama del paciente. 

Le pregunto a los dueños de gatos de terapia que mencionen las características que deben tener los gatos de terapia. Inmediatamente Kimberly Edwards responde que no deben ser reactivos. Ella dijo que había expuesto a su gato Millie a varios sonidos, olores y caricias diferentes, y ahora cuando Millie está con su arnés, no reacciona a casi nada. Edwards explica que “mi novio es DJ, por lo que estamos constantemente poniendo música fuerte. Había un bar donde él trabajó que era pet-friendly. Era una exposición impresionante para ella, con música fuerte y gente gritona que quería tocarla. Al inicio, ella estaba nerviosa y yo la mantenía cerca de mí, pero después de unos días, ella simplemente estaba sentada en mis piernas, feliz. Una vez hubo un mal funcionamiento de la alarma de incendios en el hogar grupal al cual íbamos de visita y Millie ni siquiera se inmutó cuando la alarma se apagó. Obviamente ella notó el sonido, pero no tuvo ninguna reacción física.”

Anne Ross estuvo de acuerdo en que no existe nada más reconfortante al desensibilizar a su gato Yanni que ver como dejó de reaccionar en lugares públicos. “Lo vi desenvolverse bien en una situación, en vez de ponerse en modo de pelea o de fuga. Podía ver literalmente como lo ignoraba o simplemente decidía no reaccionar (o en un caso dejó de reaccionar y volvió hacia mí) cuando algo ruidoso lo asustaba. Era muy conmovedor que recurriera a mí para protección y seguridad en vez de reaccionar.”

Construyendo la confianza

El último componente del entrenamiento de un gato de terapia es tal vez el más fácil de lograr porque en cierto grado se logra automáticamente mientras se están obteniendo los otros componentes, y eso le está infundiendo a su gato a que confíe en usted. 

Terri Jennings explicaba la importancia de que confíen en uno: “es imposible desensibilizar a un gato a todo, por lo que hacer que dirija su mirada hacia mí es vital para su seguridad.” Por esa razón, Jennings se enfocaba principalmente en enseñarle a su gato Baxter comandos básicos y ganar su confianza. 

Una manera de construir la confianza del gato es aprender sobre el lenguaje corporal felino, para saber cuando están contentos y cuando no. Cox aconseja: “un gato de terapia debe tener el temperamento como para disfrutar las visitas y no estresarse.” Jennings explica que “a algunos gatos de terapia les toma más tiempo sentirse cómodos en nuevos ambientes; hay que ir despacio y descubrir cuáles son sus preferencias.” Por ejemplo, una vez Rainy y yo visitamos a un paciente cuya familia siempre quería tomar a Rainy para ponerla en las piernas de su madre. Yo podía notar por la inquietud de Rainy, que no disfrutaba de la experiencia y tuvimos que eventualmente finalizar las visitas. Por el contrario, visité a otro paciente y Rainy quería sentarse en sus piernas desde el momento en que ingresábamos a su habitación. Visitábamos a ese paciente regularmente, hasta que falleció. 

Otra forma de construir confianza es entregarle a su gato un lugar seguro. Jennings dice: “es importante para un gato de terapia sentir que su transportín es un lugar seguro. No importa a donde usted vaya, no importa qué le suceda, su gato tiene un santuario.” Timmons coincide en que “nosotros también hicimos mucho trabajo entrenando a Liza a que estuviera cómoda en su bolso de transporte. Ahora Liza me puede mostrar cuando está incómoda y quiere meterse en su lugar seguro.”

Una tercera forma de construir confianza es dedicar todos los días un tiempo a entrenar, ya sea para socializar, caminar, cuidados o desensibilización. Todo lo que realice le ayudará a construir la confianza. Ross observó que lo que hizo que Yanni se volviera menos reactivo fue un “subproducto del entrenamiento a medida que comenzaba a confiar más en mí. No me propuse específicamente obtener esta respuesta de él. Simplemente ocurrió.”

En el artículo de Janiss Garza sobre sus aventuras de terapia con Summer, se enfatiza la importancia de la construcción de la confianza. Según ella, “entrenar a su gato para acostumbrarse a todo tipo de situaciones locas es importante, pero también lo es crear un vínculo con el gato. Solo diría que usted debe recordar que son un equipo y que lo más importante al hacerlo es la creación de confianza. Su gato está haciendo todo el trabajo, pero solo puede hacerlo si sabe que usted está ahí como su puerto seguro. Summer se relaja con todas las personas que visitamos porque sabe que la sacaré de alguna situación donde exista mucho riesgo para ella, o cuando está cansada o estresada. Summer sabe que cuando estamos fuera, le cubro la espalda, y confía en mí tácitamente. Esto es crucial cuando los dos están trabajando como un equipo de terapia.”

Summer, por Janiss Garza

Felizmente, mi entrenamiento con Rainy valió la pena. A pesar de que se pone en alerta cuando ingresan visitantes a la habitación del paciente, a ella también le gusta la atención. Y aunque está alerta a sonidos del pasillo, también permanece tranquila ante las alarmas de seguridad. En algún momento, solía rechazar las invitaciones de visitar adultos mayores en una sala común porque Rainy rehuiría del bullicio y ajetreo. Actualmente las salas comunes no son un obstáculo. Finalmente, ya no debo llevar a Rainy en brazos desde un cliente a otro. De hecho, Rainy sabe el camino e insiste en guiarme. 

¿Interesado en aprender más sobre gatos de terapia? Le recomiendo los siguientes grupos de Facebook:

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Este artículo está dedicado a todos los gatos de terapia en el mundo, incluyendo a la mía, Rainy, que me anima todos los días a ser una mejor dueña de gato. 


Allison Hunter-Frederick es coordinadora de una editorial y publicaciones, bloguera sobre mascotas, consultora conductual felina y entrenadora. Es anfitriona de un blog sobre bienestar animal en lincolnpetculture.wordpress.com y regularmente contribuye en publicaciones locales. Sus objetivos son ayudar a fortalecer el vínculo entre las personas y sus mascotas, y aumentar la mantención de mascotas a través de educación y entrenamiento. Allison y su marido viven con un poodle toy y tres gatos. Los lectores pueden seguir a su gato más joven en su Instagram: @RainyTheTherapyCat

(Traducido por Pamina Horlacher, IAABC Español)