Por Sharon Carroll, CDBC, CHBC

La Ansiedad por Separación (AS) es el término comúnmente utilizado para describir el conjunto de conductas exhibidas por un perro que está significativamente afectado cuando se le deja solo. Es uno de los desórdenes conductuales mejor estudiados en los perros, y aún así, no hay consenso en la terminología. El término Trastornos Relacionados con la Separación (TRS) ya ha sido utilizado en artículos académicos por más de una década. Éste es tal vez un término más inclusivo que ansiedad por separación (AS), ya que abarca más una variedad de conductas, causas e intensidades. Los otros nombres de uso regular incluyen conductas relacionadas con la separación, desórdenes relacionados con ausencia del guía, angustia relacionada con la soledad, ansiedad por aislamiento y angustia de separación.

Internet está repleto de artículos que describen la AS, lo que lleva a que los consultores reciban llamadas de dueños declarando que su cachorro tiene AS porque vocalizan cuando está detrás de una rejilla de separación y su guía del otro lado. Por el contrario, hay muchas historias tristes de perros angustiados y no diagnosticados que continúan sufriendo TRS, basados en la ansiedad; la razón más común para esto es la falta de evidencia visible, o los dueños que no son conscientes de la naturaleza grave de la afección.

Cuando estén asesorando un caso que involucra TRS, es muy importante no descartar un caso real de angustia significativa asociada con separación. Estos perros están sufriendo y se requiere un plan metódico y estructurado para eliminar la exposición continua al trauma psicológico y al estrés crónico.

Signos y comportamientos comúnmente asociados con TRS

Los TRS abarcan una gama de conductas que indican un cambio en la emoción y/o estado de arousal (excitación) cuando al perro se le deja solo.1 Estos pueden incluir conductas asociadas con frustración, ansiedad, miedo o pánico.

Una de las características clave de los TRS es que los signos ocurren solo cuando el perro percibe que no puede tener acceso a su dueño. Algunas señales comunes son:

  • Conductas destructivas (morder, excavar, destruir muebles, destruir jardines, destruir murallas, pisos, puertas, alféizares y zócalos)
  • Evidencia de salivación (charcos de saliva, alfombra mojada, pelaje del pecho mojado)
  • Eliminación inapropiada (micción y defecación en el hogar de un perro que por otro lado posee entrenamiento de baño)
  • Vocalización excesiva
  • Jadear
  • Temblores
  • Deambular
  • Intentos de escapar
  • Abstenerse de comer y tomar agua cuando el dueño no está presente
  • Comportamientos de autolesiones (almohadillas, garras, encías o labios sangrantes, asociados con intentos de escapar; lesiones cutáneas debido a lamidos o mordidas excesivas de partes del cuerpo)

Con menor frecuencia, podría ocurrir agresión hacia el dueño al momento de que éste salga.2

¿Por qué es tan importante abordar los temas de TRS?

Hay una variedad de problemas asociados con los TRS. Algunos de estos afectan directamente al perro, pero muchos afectan al dueño.

Problemas potenciales para los perros

  • Exposición a castigos dolorosos y que provocan miedo, implementados por el dueño como resultado cuando el perro realiza conductas indeseadas.
  • Estrés incrementado al no poder desarrollar las conductas que ayudan a aliviar el estrés.
  • Estrés incrementado debido a restricciones físicas (ej., estar encerrado en un canil pequeño).
  • Daño en la relación entre humano y perro.
  • Estrés crónico y trauma psicológico acumulativo debido a que es dejado solo de forma rutinaria sin haber tratado el TRS de forma apropiada.
  • Riesgo de abandono, reingreso en el refugio (si es adoptado) o incluso eutanasia por comportamiento.

Problemas potenciales para los humanos

Los TRS pueden ser muy agotadores emocionalmente para el humano. Los dueños pueden verse confrontados con problemas específicos:

  • Quejas por ruidos.
  • Daño a la propiedad por mordeduras, excavación y otras conductas destructivas, resultando en costo financiero, estrés emocional, tensión entre los miembros del hogar, y tensión entre el propietario e inquilinos.
  • Estrés y aumento de la carga de trabajo asociada con eliminación inapropiada que requiere limpieza regular.
  • Problemas emocionales que incluyen desilusión y/o frustración, pena y empatía o culpa.
  • El potencial de desalojo de su hogar debido al ruido o daños.
  • Riesgo potencial de tener que reubicar, devolver (al refugio/rescate) o eutanasia del perro, o preocupación porque cualquiera de estas opciones fuera necesaria).

¿Qué podría ser si no está relacionado con el miedo o la ansiedad?

Muchas de las conductas asociadas con los TRS no son exclusivas a este síndrome. Junto con el miedo y la ansiedad, la frustración también se considera un contribuyente significativo a un número de conductas asociadas con los TRS. La presencia de salivación excesiva o eliminación inapropiada, en ausencia o ausencia percibida del dueño, son signos que tienden a ser indicativos de ansiedad, estrés o pánico. Sin embargo, la vocalización excesiva, excavar y conductas destructivas pueden ocurrir debido a varias razones, una de las más comunes es la falta de ejercicio físico o estimulación.

Cuando se lo deja solo, un perro poco estimulado puede realizar el tipo de comportamientos que pueden confundirse con TRS basado en la ansiedad. Si el realizar las conductas no tiene que ver realmente con la separación de su dueño, entonces asegurarnos de que las necesidades del perro están cubiertas de forma apropiada puede resultar en una reducción repentina de esas conductas indeseadas.

Identificar dónde el perro está realizando estas conductas puede ser útil, cuando primero evaluamos las causas probables. Si las conductas destructivas están ocurriendo cerca de una salida, entonces la ansiedad es probablemente la causa de origen, en cambio si la excavación ocurre de forma aleatoria en el jardín durante la ausencia del dueño, podríamos entonces considerar un rango más amplio de factores potenciales contribuyentes.

Un estudio indicó que la permisividad del dueño – definido como su inconsistencia en cuanto a cuáles conductas son castigadas o reforzadas – puede llevar a TRS basados en la frustración. Esto es porque la permisividad puede resultar en un descenso del umbral de frustración en el perro, resultando en un incremento de conductas relacionadas con la frustración, tales como ladridos.3 Además, los perros que son más impredecibles debido a la conducta permisiva o inconsistente de su dueño, pueden reaccionar con frustración cuando se le separe, mostrando una serie de señales que difieren sustancialmente de TRS basados en el miedo o la ansiedad.3

Esto no sugiere que los perros que viven como miembros de la familia tienen un riesgo incrementado de desarrollar TRS. De hecho, dos grandes estudios han confirmado que los perros que duermen en la cama, se suben a los muebles, y comen sobras de las comidas de sus dueños no tienen mayor riesgo de desarrollar una TRS comparado con perros a los que no se les permite participar de estos comportamientos.4,5 La diferencia está en la variabilidad de las respuestas del dueño a las conductas del perro.

Hay otros desafíos que se pueden presentar junto con los TRS y que es probable que contribuyan al estado emocional totalmente negativo del perro en la ausencia del dueño. Por ejemplo, las fobias a los ruidos se encuentran frecuentemente junto a TRS en perros6 aunque no es posible determinar si una fobia de ruido ha provocado TRS en un perro, o si el perro tiene una probabilidad más alta de desarrollar cualquier problema relacionado con ansiedad, incluyendo fobias a los ruidos y TRS. En cualquier caso, se recomienda prestar atención al ruido en la casa. Algo de ruido como sonido de fondo podría ser útil para bloquear el sonido de afuera, pero un intento de replicar los sonidos normales de la casa es lo mejor en la mayoría de los casos.

Abordando los TRS como consultor de conducta

Independientemente de las bases emocionales para los TRS, el manejo y entrenamiento pueden verse muy similar. La diferencia entre los TRS basados en la ansiedad y en la frustración se hace evidente, a menudo, en la velocidad de respuesta a la intervención. Casos relacionados con miedo y ansiedad pueden tomar meses, años y en algunos casos requerir de manejos durante toda la vida, mientras que, si la causa de éstos es otra, la evidencia de progreso puede verse en días o semanas.

Modificando TRS a través de entrenamiento y enriquecimiento

Todos los perros necesitan de una plataforma para realizar sus conductas naturales y ciertamente algunas razas, grupos de edad e individuos tienen un deseo mayor de hacer cosas como vocalizar, excavar y masticar. Es crítico encontrar una salida para estas actividades que sea aceptable para el dueño.

Vale la pena notar acá que dejar puzles de comida, juguetes y platos para que coman lento (slow feeders) a los perros es una estrategia excelente para incrementar la estimulación mental; si es lo mismo todo el tiempo, esto no es enriquecimiento real. El enriquecimiento requiere de variedad y de cambio para que sea efectivo.

La sola vocalización puede ser un problema significativo para los dueños. Los perros son frecuentemente “entrenados” en forma inadvertida para que ladren o giman para atraer la atención humana. Esto comienza frecuentemente porque se deja al cachorro que duerma en el canil o corral de juego, y el dueño los deja salir a que hagan sus necesidades apenas los oyen vocalizar. Esto se imprime en el razonamiento del cachorro como que vocalizar significa que un humano aparece y ofrece contacto. Para evitar que se forme esta asociación, los dueños deberían asegurarse que haya acceso a un área de baño dentro del recinto (canil) o vigilar de cerca los primeros signos de que el cachorro comienza a despertarse y actuar antes de que comience la vocalización.

Algo de condicionamiento operante básico puede ser muy beneficioso, tanto como una intervención temprana y como parte de un plan de modificación de conducta para un perro adulto que vocaliza excesivamente; la calma significa interacción humana, la vocalización, no.

Frecuentemente, los perros que vocalizan para obtener atención humana son etiquetados por su dueño como que tienen ansiedad por separación. Sin embargo, la sola vocalización no es una garantía de que el perro esté sufriendo ansiedad.

Un video puede darnos mayor información en estos casos. Muchos perros que parecieran tener problemas de ansiedad durante estas circunstancias dejan de vocalizar y retoman actividades normales dentro de un periodo corto de tiempo después de que el dueño se ha ido del lugar. Las conductas en estos casos son impulsadas por frustración en lugar de ansiedad, y se deben implementar estrategias para ayudar al perro a reducir y manejar su frustración.

Con perros que muestran conductas relacionadas con frustración como ladridos, saltar encima, dar vueltas, u otras formas de atraer atención, me gusta jugar juegos cortos de entrenamiento que recompensan al perro para mostrar comportamientos de calma luego de una ronda de juego excitante.

Medicación

Los veterinarios también pueden considerar incluir medicamentos en un programa completo para perros con TRS. Esto puede ser particularmente útil cuando las conductas son intensas o han estado ocurriendo por un largo periodo de tiempo. No solo los medicamentos pueden ayudar a abordar la práctica de conducta(s) indeseada(s), sino que algunas además mejoran el estado emocional subyacente.7 Para perros con problemas conductuales complejos u otros desórdenes diagnosticados que ocurren en conjunto con los TRS, los medicamentos son un aspecto esencial de un programa general.

Progresando hacia la meta de dejar a un perro con TRS (solo)

Desensibilización sistemática a la separación es la piedra angular de todos los planes de tratamiento para perros que muestran TRS, ya sea que esté basado en ansiedad o frustración. Los perros necesitan desarrollar la habilidad de permanecer calmado y relajado cuando no son capaces de:

  • Tener contacto físico con su dueño.
  • Ver a su dueño.
  • Escuchar a su dueño.

Estas son tres habilidades separadas para un perro con TRS. Las estrategias de entrenamiento deben incluir las tres.

Entrenar la conducta específica de separación relajada es crítico para todos los perros que muestran TRS. Mucha gente pasa todo el tiempo con su perro cuando están en casa, frecuentemente en contacto físico con el perro, luego esperan que el perro esté cómodo cuando el humano no está presente. Estar relajado y confiado en un espacio donde se está separado físicamente de su humano es una habilidad importante a fomentar en los perros y como cualquier otra habilidad, requiere práctica.

El punto de partida para este ejercicio será dictado completamente por el perro. Esto busca construir confianza y resiliencia, sin causar angustia. La conclusión para este ejercicio sería que el humano pueda dejar al perro y salirse del campo de visión por un periodo significativo y que el perro permanezca calmado. La distancia y la duración necesitan ser construidas de forma separada y lentamente, a medida que el perro no muestre signos de angustia durante el proceso.

Algunos consultores incentivan el uso de alimentadores remotos para este tipo de entrenamiento. Esto tiene pros y contras. En mi opinión personal, pueden ser de utilidad en el entrenamiento temprano de conductas de “calma” para perros que son muy vocales, y creo que pueden ser útiles al inicio de entrenamiento de separación cuando realizamos ejercicios de duración y distancia. La precaución que tendría es estar atentos ya que, en muchos perros, la relajación real no será alcanzada con un alimentador remoto. Esto es porque es improbable que el perro se relaje y calme, puesto que estará expectante ante la posibilidad de un refuerzo (premio) entregado de forma espontánea. ¡No me iría a dormir si pensara que un trozo de chocolate me pudiera ser lanzado en cualquier intervalo de tiempo al azar!

Otra opinión personal es que creo que es mejor usar un anclaje o un lugar cerrado para este tipo de entrenamiento en lugar de solo hacer conducta de estacionarse en una alfombra. Esta conducta de estacionarse es excelente para varios propósitos y si crea distancia física. Sin embargo, mientras que esté en una cama o alfombra, el perro no está haciendo actividades independientes, solo está realizando una conducta bajo señal y podría sentirse obligado a permanecer ahí, sin importar su estado emocional. Permitir que el perro tenga algo de libertad de movimiento, así como de experimentar la restricción física provista por la correa o el lugar encerrado en esta etapa de entrenamiento, brindará al dueño o entrenador mucha mayor información.

Los caniles pueden ser usados para este entrenamiento, pero vale notar que algunos perros con TRS también sufren de un tipo de claustrofobia, frecuentemente llamada angustia de confinamiento.6 Los caniles o jaulas no son una buena opción para estos perros y es muy probable que creen o exacerben conductas indeseadas.

El proceso de dejar (solo) a un perro con TRS

Otro aspecto a considerar es el protocolo para salir de la casa. El consenso general es que desensibilizar las señales de que vas a salir es apropiado, pero es solo un aspecto del panorama general. Recuerda, este proceso no se trata de “engañar” al perro saliendo rápido por una salida trasera sin una advertencia, sino más bien se trata de realizar un proceso metódico para quitar la excitación (arousal) y la emoción asociada, cuando el perro encadena las señales que indican la partida del dueño.

Realmente esto se trata de bajar el nivel de excitación (arousal) del perro antes de salir. Mientras que es cierto que los perros son excepcionales al pasar de 0 a 100 en un microsegundo, esto sí requiere de un detonante significativo. Si trabajamos para hacer que el desencadenante (que el humano salga) sea menos significativo y trabajamos en la línea base del perro para que sea tan baja como sea posible antes de salir, entonces todo se combina para asistir en el proceso.

Por una razón similar, realizar actividades muy energéticas como jugar a traer cosas inmediatamente antes de salir, no es ideal. Aun cuando los dueños piensen que va a funcionar para “cansar” al perro, es más que probable que esto resulte en que el dueño se va cuando el perro esté con un nivel alto de excitación (arousal).

Varios artículos específicamente recomiendan ignorar completamente al perro por 20-30 minutos antes de salir.7,8,9 Un artículo más reciente sugiere que no se juegue o entrene, o camine, o haya interacciones directas por 15-30 minutos antes de salir.6 Se ha dicho que el fin de estos periodos previos a salir es para reducir los niveles de excitación (arousal) y evitar reforzar inadvertidamente conductas relacionadas con la ansiedad. Mientras que no hay evidencia clara que sugiera que se requiere ignorar al perro, ciertamente mantener bajos los niveles de energía con caricias suaves y juegos calmados antes de salir puede ser la estrategia más beneficiosa.

Entregar juguetes para morder y alimentadores lentos 5-10 minutos antes de salir se recomienda como una distracción potencial.6 Por supuesto, dejar estos ítems como una solución que “lo arregla todo” relacionado con los TRS es cuestionable, ya que muchos perros que exhiben TRS relacionados con ansiedad es poco probable que interactúen con estos objetos en ausencia del dueño. Por esta razón, pueden ser una excelente herramienta para medir el progreso; si el perro está lo suficientemente relajado para interactuar con estos objetos en la ausencia del dueño, entonces es probable que estemos progresando.

Saludar a un perro con TRS

Se ha escrito mucho en la literatura académica sobre este tema en la última década, que varía desde quitar el contacto completamente como castigo negativo al realizar conductas indeseadas durante la separación,10 a cortos períodos donde no haya contacto al llegar, esperando a recompensar activamente solo comportamientos de calma.7-9

El método exacto para saludar un perro después de una separación aún está siendo debatido. Mi forma de verlo es que el perro debería ser saludado inmediatamente. Se sabe que el contacto físico es una forma efectiva para reducir los niveles de estrés en los perros durante y después de experimentar estrés.11 Esto indicaría que el contacto físico de forma calmada cuando hayas llegado pudiera ser beneficioso para el perro. Puede ser prudente, de todas maneras, el incentivar actividades con niveles bajos de excitación (arousal) como tirar pellets al piso (desordenados) o inicialmente caricias suaves, en oposición con la forma de saludar muy energética que realizan la mayoría de los dueños.

Debiera ser destacado que la sabiduría actual es clara: cualquier tipo de castigo, positivo o negativo, no es productivo para los TRS y deberían ser evitados.6

¿Cuáles son las opciones hasta que podamos dejar solo al perro?

Como con cualquier otra conducta indeseada, es importante que no se ponga al perro en una situación donde sienta la necesidad de realizar conductas problemáticas relacionadas con la separación. Mientras más ocurre la conducta, más difícil es modificarla. Además, exponer a un perro con TRS a una separación, hasta el punto en el que se angustian, resulta en una serie de problemas de bienestar asociados con inundación y el potencial de indefensión aprendida. Algunas opciones disponibles para los dueños mientras se realiza entrenamiento de modificación de conducta incluyen tener vecinos, familia y amigos que cuiden al perro o usar una guardería canina. Puede que algunas de estas opciones no sean para ciertos tipos de perros.

Si el dueño tiene imperiosa necesidad de dejar al perro solo durante la fase de desensibilización, el perro debería quedarse en otro lugar que no sea su hogar, si fuera posible. Esto puede reducir el riesgo de deshacer el trabajo ya logrado en su “lugar seguro”.

Es común que los dueños consideren adquirir otro perro en un intento de “arreglar” el problema. De acuerdo con varios estudios, tener otro perro en el hogar no protege contra el desarrollo u ocurrencia de TRS. 12,13

Introducir un segundo perro puede en realidad causar problemas mayores para el dueño, ya que las emociones y conductas de un perro con TRS pueden contribuir a tensiones y potencial agresión entre los perros.

Conclusión

Aunque hay muchas similitudes en cómo enfrentamos los TRS basados en la ansiedad y frustración, es de todas maneras importante tener un diagnóstico preciso. Entender la diferencia entre frustración y ansiedad en problemas relacionados con separación nos permite, como consultores de conducta, dar mayor información a nuestros clientes y desarrollar un programa apropiado para la modificación de conducta. Frecuentemente los clientes nos contratan para tratar una conducta que solamente es un síntoma de un problema subyacente. Nuestra capacidad de identificar y comunicar ese problema da a los dueños una mayor oportunidad de comprender a su perro y de tomar un rol proactivo en la prevención de problemas futuros.

Abordar los TRS puede llevar mucho tiempo, y muchos dueños encuentran que el proceso es frustrante, confuso, estresante, difícil, molesto, sobrecogedor o una combinación de todas estas emociones. Debido a la carga emocional que tienen los dueños, a menudo es prudente recomendar que busquen apoyo adicional a la ayuda que brinda un consultor conductual. Hay muchos grupos de ayuda en redes sociales disponibles para dueños que están enfrentando problemas asociados a tener un perro con TRS.

Referencias

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  4. Voith, V.L., Wright, J.C. and Danneman, P.J. (1992). Is there a relationship between canine behavior problems and spoiling activities, anthropomorphism, and obedience training? Applied Animal Behaviour Science 34:3, 263-272.
  5. Flannigan, G. and Dodman, N.H. (2001). Risk factors and behaviors associated with separation anxiety in dogs. Journal of the American Veterinary Medical Association 219:4, 460.
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  9. Ciribassi, J. (2015). Home safe home: Treating canine separation anxiety: help your clients take these steps to eliminate home destruction and, more important, canine anxiety when they leave their dogs at home alone. Veterinary Medicine 110:5, 124.
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  13. Herron, M.E., Lord, L.K. and Husseini, S.E. (2014). Effects of preadoption counseling on the prevention of separation anxiety in newly adopted shelter dogs. Journal of Veterinary Behavior 9:1, 13-21.

Sharon ha sido entrenadora animal profesional por 30 años. Es CDBC y CHBC y también entrenadora canina certificada (CPDT-KA). Ha completado un diplomado en Manejo de vertebrados en cautiverio y un Magister en Ciencia Animal, en tanto actualmente está completando su Doctorado (farmacología veterinaria). Sharon vive en Newcastle, Australia, donde maneja su empresa de consultoría y entrenamiento animal, Avanti Dog Training.

(Traducido por Wen Bautista)