Por Rachel Riley

Cuando uno trabaja con animales silvestres, en cautiverio, o domésticos de cualquier tipo, son más las habilidades que usted puede desarrollar en las distintas áreas de su cuidado, y los conocimientos que tendrá para evaluar individuos y superar desafíos en su área serán más integrales. Por ejemplo, la rehabilitación con el objetivo de liberación de animales silvestres, y el trabajo de consultor de comportamiento de animales domesticados en cautiverio son polos opuestos en cuanto a objetivos y resultados. Extrañamente, al desafiar puntos de vista y trabajar en lo que parecieran ser campos opuestos, las habilidades que uno adquiere son complementarias y le permiten actuar mejor, obteniendo una comprensión más integral en ambas áreas. Esto tiene sentido cuando se utiliza el análisis de comportamiento aplicado y los cuadrantes de condicionamiento operante (y el flujo entre cuadrantes) para lograr obtener cambios conductuales en animales individuales.  

Tengo la suerte de haber trabajado con aves, principalmente con loros, por más de 10 años, y he construido un negocio que incluye mi pasión por la conservación y por el entrenamiento y la conducta. Mi pasión siempre han sido las aves, desde que me gradué de mi diploma de postgrado en Zoología en la Universidad de Massey (Nueva Zelanda), que tiene un gran currículum enfocado en la conservación de aves. Luego trabajé en el desarrollo de un espectáculo de vuelo libre de aves en el Rainbow Springs Wildlife Park. Ahí comencé a aprender sobre entrenamiento animal y modificación de conducta, que era muy diferente a las técnicas de campo y los métodos de observación de conducta de animales silvestre que había estudiado en mi carrera universitaria. Mientras que el mensaje de las exhibiciones y espectáculos de animales de zoológicos están centradas en la conservación y tienen un importante rol en la educación y administración, la práctica actual de trabajar con animales en cautiverio domesticados es muy diferente al trabajo con animales silvestres. Después de que me mudé en el 2013 a Perth, Australia Oeste, luchando por encontrar trabajo en cualquiera de mis áreas, creé Parrot Life® Behaviour and Training y comencé a trabajar por mi cuenta como consultora profesional de entrenamiento y conducta de aves. Parrot life ofrece consultas tanto presenciales como online para dueños de loros de compañía, generalmente como recomendación de un veterinario de aves.

En los últimos 5 años, Parrot Life ha crecido, incorporando a tres consultores y un pasante; hemos abierto una sede en Nueva Zelanda y pronto abriremos una tercera “sucursal” en Brisbane (actualmente también ofrecemos una serie de talleres, cursos y una tienda online de productos para loros). Necesitando un componente conservacionista para sentirme completa, comencé un voluntariado en el Kaarakin Black Cockatoo Conservation Centre, y se le ofreció a Parrot Life el contrato de Gestión Aviar desde el 2014 hasta ahora.

En Kaarakin trabajamos intensamente en los cuidados diarios, dietas habituales, capacitación de voluntarios, preparación de la clínica y procedimientos de cacatúas negras, rehabilitación y traslado de cacatúas, evaluaciones de liberación, y entrenamiento de aves no liberables para exhibiciones y educación. Así que un día cualquiera puedo estar trabajando con pájaros de compañía miedosos en la casa de un cliente, utilizando métodos de refuerzo positivo (R+);conteniendo y alimentando con sonda a una cacatúa negra silvestre herida en la clínica de Kaarakin (y enseñando a voluntarios cómo realizar un manejo seguro); utilizando en conjunto R+ y castigo negativo (C-) para modificar gritos por atención en un loro de Corella de mascota; o enseñándole a cacatúas negras juveniles criadas a mano a tenerle miedo a la gente para que creen lazos entre sí y tengan la posibilidad de ser liberadas (utilizando R- y un poco de C+).

El tener que evaluar las distintas situaciones con objetivos a corto y largo plazo, modificar ambientes, interacciones y comportamiento apropiado del personal para apoyar los objetivos; y aplicar los principios LIMA éticamente en cada decisión me dio una mayor apreciación del cambio conductual. Me he visto obligada a desafiar mis sesgos y preconceptos en ambos campos. Déjenme explicarlo en más detalle.

Rehabilitación de la cacatúa negra

Cacatúas negras heridas o debilitadas ingresan luego de una llamada de la gente. Cuando la ambulancia de cacatúas de Kaarakin las recoge, les realizan primeros auxilios y luego se llevan los pájaros al equipo de veterinarios del Zoo de Perth. Lamentablemente, más o menos la mitad no sobreviven a sus heridas, pero las que son estabilizadas regresan a la clínica de cacatúas negras de Kaarakin con instrucciones de cuidado que incluye manejo, medicaciones, alimentación forzada mediante sonda, y enseñarles a comer una dieta estándar mientras se les monitorea el peso.

Este año, el 58% de los ingresados han sido juveniles (menores a 3 años de edad) y mucho de ellos son pichones dependientes, por lo que la crianza a mano hasta el destete es la mayor parte del proceso de rehabilitación. Una vez que los pájaros se hayan recuperado de sus heridas, son destetados y se pasan a una dieta basada en pienso; son entonces sacados de la cuarentena y se los traslada a aviarios más grandes que tienen distintos objetivos, dependiendo de las habilidades que necesitan aprender, o los comportamientos que debemos modificar para que estén preparados para vivir en la naturaleza.

Diferencias en la morfología del pico de una cacatúa fúnebre de pico corto (izquierda) y una cacatúa fúnebre de pico largo (derecha). 
Foto: Keith Lightbody
Cacatúa negra coli-roja en Kaarakin.
Foto: Kaarakin

Trabajar con cacatúas silvestres es completamente distinto a trabajar con loros de compañía. Cuando comencé en Kaarakin tenía poca experiencia manejando y medicando aves silvestres y tuve que aprender con la práctica mientras ayudaba a entrenar a otros. Afortunadamente al tener yo un historial de conocimiento del lenguaje corporal de los loros fue más rápido el proceso. Al comienzo me incomodaba manejar a un pájaro que no quería, porque había trabajado como entrenadora –donde a los pájaros se les da la opción de participar en su propio manejo– por lo que trabajar con pájaros que no puedes domesticar era completamente opuesto. La experiencia que obtuve en el manejo y conocimientos médicos básicos en este entorno clínico fue impagable, y es algo a lo que no te expones frecuentemente cuando trabajas con pájaros domésticos. Al manipular un ave salvaje dolorida con una presión de mordedura de 2000 psi (libras por pulgadas2) en una pequeña jaula de hospital, tus habilidades de identificación de comportamientos de estrés se perfeccionan con bastante rapidez, ya que debes leer cuándo y dónde se lanzará el pájaro cuando se siente amenazado o podrás sufrir lesiones graves.

Consecuentemente, uno se vuelve muy sensible a las maneras de reducir el estrés en un manejo general con su forma de actuar y creando un ambiente adecuado. Estas son habilidades que usualmente no se observarán o practicarán al trabajar como consultor conductual; incluso con un pájaro de compañía temeroso que quiere domesticar, ya que utilizará técnicas de refuerzo positivo y le dará al pájaro la opción de elegir, algo que no se puede hacer con aves silvestres que necesitan tratamiento en un espacio reducido de tiempo. Sin embargo, aprovechando la experiencia de trabajar con pájaros de compañía miedosos nos llevó a pasar mucho tiempo modificando procedimientos de la clínica para capacitar a los voluntarios en la identificación del comportamiento en los aviarios de recuperación e identificar cambios de conducta para actuar rápidamente. También les enseñamos formas de disminuir el estrés de los pájaros al realizar las rutinas diarias mediante el uso de técnicas simples como modificar el lugar de la percha, nuestra posición corporal y de los ojos para que los pájaros no se asustaran innecesariamente. 

Curiosamente, el mayor desafío con estos pájaros es entrenar al personal, voluntarios que usualmente no tienen experiencia en rehabilitación ni trabajo con animales, y menos conciencia de los procesos que utilizamos para lograr nuestros objetivos de rehabilitación y comportamiento. Tienden a unirse a Kaarakin porque aman y quieren interactuar con cacatúas (¡especialmente los más jóvenes!). Esto significa que debemos estar muy atentos a sus motivaciones e identificar el comportamiento humano, y reforzar positivamente a los voluntarios con cosas que podemos ofrecer; como avanzar en sus habilidades y responsabilidades cuando estén listos, dándoles tiempo para interactuar con los pájaros embajadores domesticados al terminar el turno, invitándoles a que abran la puerta de la jaula de una cacatúa el día de su liberación, ¡y siempre entregando mucho chocolate por las mañanas en el desayuno! Necesitan refuerzos positivos para mantenerse entusiastas en una clínica desafiante que a veces tiene tristes resultados, donde la fatiga de la compasión es una real amenaza. Se invierte mucho tiempo en enseñar a los voluntarios que los pájaros que están en rehabilitación son silvestres y que no pueden interactuar de una manera que comiencen a asociar a la gente de forma positiva y comiencen a acercarse (incluso algo tan simple como cambiar los comederos necesita de un protocolo y arreglos de la dieta, dado que las cacatúas son inteligentes y comienzan a asociar rápidamente “humanos = comida”). ¡A veces puede ser una gran batalla, ya que estamos luchando contra el comportamiento innato del humano de querer vincularse con animales tiernos! Por lo que debemos entrenarlos para que sean sus propios policías, que tengan un enfoque a largo plazo, y sean críticos de sus comportamientos, siempre preguntándose, “¿esta acción que hice, está ayudando o impidiendo a estos pájaros la posibilidad de ser liberados en la naturaleza?” A veces la necesidad de interactuar gana, pero los rápidos cambios en el comportamiento nos dan una idea clara de las discrepancias, por lo que podemos capacitar más a los voluntarios. 

Al trabajar en cualquier proceso de modificación de conducta, cada animal es individual, por lo que todas las cacatúas que ingresan a rehabilitación tienen un plan a medida. Lo más importante que hay que recordar es tener en mente objetivos claros. Usted quiere que estas aves silvestres sean liberadas y sobrevivan, por lo que necesitan:

  • Mantenerse alejadas de los humanos (por lo tanto, no improntarlas, domesticarlas, o incluso que se habitúen a nosotros, mientras intentamos reducir al máximo los niveles de estrés en cautividad).
  • Tener conocimiento de los depredadores.
  • Identificar qué pueden comer en la naturaleza y ser capaces de consumir lo suficiente para mantenerse vivos en la naturaleza. 
  • Saber cómo comportarse en un grupo estructurado.
  • Unirse a bandadas silvestres luego de la liberación. 

Las cacatúas que vienen adultas afortunadamente no necesitan mucha preparación en el área conductual para que se acostumbren a la naturaleza, pero en general necesitan varios meses e incluso años para recuperarse de enfermedades o lesiones, reconstruir su estado físico y habilidades de vuelo, y generar lazos con el grupo con el que se liberarán. A pesar de que los tratamientos y traslados son desagradables y estresantes para los pájaros, tenemos que tener en cuenta que no queremos domesticar estas aves en ningún sentido ni que se habitúen a la gente. El estrés en las jaulas de cuidados intensivos se intenta reducir al máximo posible mediante un manejo estratégico del ambiente: la utilización de un lenguaje corporal calmado, identificación rápida de comportamientos de defensa, tratamientos rápidos y efectivos, y técnicas seguras de manejo. Una vez que las heridas han sanado y su salud está estable, podemos reducir el contacto de manera significativa, y luego utilizar estas aves con más experiencia para enseñarle a los más jóvenes conductas silvestres apropiadas durante su proceso de rehabilitación, conocimiento sobre depredadores, y habilidades de forrajeo mediante modelado. 

Aviario de pre-liberación de 64 metros de Kaarakin. Foto: Kaarakin
Aviarios de la clínica en Kaarakin. Foto: Kaarakin.
Jaulas de cuidados intensivos en la clínica de Kaarakin. Foto: Kaarakin

Las aves que vienen como juveniles dependientes son más desafiantes; sobre todo las coli-rojas, ya que pueden tener una impronta muy rápida y fuerte con sus cuidadores cuando son alimentados a mano. Debido a la larga fase de dependencia (en la naturaleza puede ser hasta 18 meses debido a la dificultad de extraer fuentes de alimentación), en años anteriores voluntarios bien intencionados sin darse cuenta estuvieron improntando a la mayoría de los juveniles que llegaban, con demasiado amor durante la fase crítica de desarrollo. Unos años después, rápidamente había más aves domésticas de las que eran necesarias como embajadoras, que podrían haber sido liberadas, si sus comportamientos naturales hubieran sido alentados cuando eran juveniles.

El aviario se estaba haciendo pequeño y ahora los pájaros domésticos estaban comenzando a utilizar el aviario de rehabilitación. Inmediatamente implementamos protocolos para reducir la impronta, lo que significaba que el proceso de alimentación a mano debía ser lo más eficiente y profesional posible, con pequeña a ninguna asociación positiva a los humanos durante los horarios de alimentación; todo esto mientras se intentaba reducir al mínimo el estrés. Esto significaba manejar la interacción de los voluntarios durante la alimentación a mano, de manera que se comenzaron a utilizar sondas de alimentación en vez de jeringas (¡la alimentación con jeringa es una experiencia muy placentera para el pájaro y crea pájaros improntados rápidamente!), destetando por el peso más que por comportamientos de pedir comida (en la naturaleza pueden pedir comida hasta los 2 años de edad), sin hablarle a los pájaros ni mirarlos al ponerlos comederos y la comida para buscar, y asegurándose de que el tiempo que podían ver a gente en los pasillos fuera el mínimo posible. La idea era que, en vez de ver un humano y pensar “comida y comodidad”, vieran a los humanos y estuvieran en alerta y preocupados como deberían estarlo los pájaros silvestres. Al mantener a los juveniles en un radio de no más de 50:50 de adultos salvajes, estaban gran parte de su tiempo aprendiendo de ellos más que de mirar a gente por comida.

Comenzaban, en cambio, a pedirles a los adultos. Brillantemente, esto a menudo produce una respuesta instintiva de alimentar de parte de machos adultos que luego se hacen cargo de la alimentación, lo que significa que podemos parar con la alimentación a mano y sólo monitorear el peso hasta que estén estables. A pesar de que este tipo de manejo de los juveniles tiene el potencial de crear más estrés que alimentar a mano a pájaros que lo desean, que es completamente todo lo contrario de lo que uno aprende al trabajar con animales domésticos, este era un “mal necesario” para crear conductas silvestres que necesitamos a largo plazo, y descubrimos que la tasa de impronta descendió significativamente. 

Juvenil adoptado por un macho adulto de coli-roja en la clínica de Kaarakin. Foto: Kaarakin
Contención con una toalla a una cacatúa coli-roja silvestre para revisar lesión ocular. 
Foto: Kaarakin

Sólo para ver qué tan lejos podíamos llegar con grupos ya improntados, comenzamos a poner en marcha planes de comportamiento para “revertir” la domesticación accidental de los pájaros a conductas más silvestres, hasta el punto de ser reevaluados como candidatos de liberación y reducir la cantidad de individuos. Este proceso comenzó al trasladarlos a los aviarios de rehabilitación junto a aves silvestres. Se debe ser cuidadoso de ir colocando sólo un par de pájaros domésticos junto a un grupo de silvestres a la vez, ¡de lo contrario se comienza a domesticar a los otros! Luego durante al menos un año no les dimos asociación R+ con humanos, e introdujimos una técnica de pastoreo suave para que asocien la aproximación de un humano con “¡tengo que salir volando con mi grupo!”. La técnica de pastoreo utiliza la red de captura, la única cosa que definitivamente no le gusta a ninguno de los pájaros del lugar. Caminamos hacia el grupo con ella, sujeta lo más baja posible para reducir cualquier tipo de estrés. Observando detenidamente cualquier lenguaje corporal que indique preparación de vuelo, en el momento antes del despegue realizamos una señal clara de levantar el brazo para impulsar el vuelo de un lado del aviario al otro. Los aviarios para estos grupos son de unos 20 metros de largo, cuando el grupo vuela pasando a la persona, se elimina la presión, al disminuir la visión de ellos hacia la red y girando los brazos hacia la pared del aviario (un suave C+ a la conducta de estar sentados quietos mientras la gente se aproxima, o R- al acto de volar bajo una señal). Cuando el grupo se acostumbra al proceso, se puede eliminar el estímulo de la red y solo utilizar la señal del brazo, que funciona bastante bien cuando son trasladados a un aviario de pre-liberación de 64 metros de largo. El cuidador solo debe caminar unos metros de la entrada central hacia cada dirección, dar la señal del brazo, y los pájaros volarán al final del aviario. En esta etapa son cuidadosos y darán el llamado de alarma al grupo, que es lo que queremos, pero podemos decir que el estrés se mantiene bajo, ya que a menudo llevan una nuez de eucalipto o piña de un extremo al otro para reanudar la alimentación una vez que hemos terminado con sus controles de vuelo. La señal de vuelo también tiene su beneficio que permite evaluar la dinámica del grupo, salud, físico, conformación, condición de las plumas, y un exitoso movimiento de la cola al aterrizar. 

Cacatúa silvestre estresada en una jaula de cuidados intensivos en la clínica de Kaarakin. 
Foto: Kaarakin
Observación de “Sweetie”, cacatúa fúnebre de pico corto, un año después de su liberación.  Foto: DBCA
Ambulancia de cacatúas de Kaarakin. Foto: Kaarakin
Comida silvestre “brota” como parte de la preparación y evaluación para la liberación. Foto: Kaarakin
Día de liberación (coli-rojos). Foto: Kaarakin
Liberación de una cacatúa fúnebre piquilarga (fíjese en el GPS y rastreador satelital que se le coloca como parte del proyecto de recuperación de cacatúas negras de la Universidad de Murdoch). Foto: Kaarakin.
Entrenando a Jasper, embajador de las cacatúas fúnebre piquilargo (y voluntarios) a pesarse a sí mismo voluntariamente. Foto: Parrot Life

A pesar de que siempre habrá pájaros demasiado domesticados e imposibilitados de ser preparados para la liberación, en general tenemos un gran éxito incluso con cacatúas muy domesticadas. Aunque en algunos casos puede llevar de 3 a 4 años la lenta modificación conductual, siguen siendo conductualmente lo suficientemente plásticas para revertir hacia conductas silvestres si se dan las condiciones adecuadas de cuidados. Ver estos pájaros antes domesticados, volar con un grupo en el día de liberación, y tener actualizaciones de investigadores de su progreso en la naturaleza (colaboramos con la Universidad de Murdoch en su estudio a largo plazo de rastreo de cacatúas) ¡es el mejor R+ por los años de trabajo duro y firmes convicciones de nuestra parte! Los pájaros que son considerados muy domesticados para ser liberados llevan una vida muy enriquecida bajo nuestro cuidado. Tienen un importante rol de embajador en los grandes aviarios interactivos, son trasladados a otros zoológicos, o son entrenados y utilizados para eventos de educación tanto in situcomo ex situ. No hay nada mejor que generar conciencia en las personas y que defiendan a una especie amenazada en vez de que quieran ver a una e interactuar con ella, por lo que las cacatúas embajadoras de Kaarakin son una parte fundamental de este trabajo, ¡y lo aman!

Cacatúa embajadora en el aviario interactivo de Kaarakin. Foto: Dorothea Bassett
“Sweetie”, una cacatúa de Carnaby silvestre con un ala fracturada en cuidados intensivos.
Rachel con “Aussie” en el aviario interactivo de Kaarakin

A pesar de todo, siento que trabajar tanto en conservación como en comportamiento me ha entregado una apreciación crucial del comportamiento de las aves que ha mejorado de manera considerable mis habilidades y las de mi equipo. Recomiendo completamente que cualquiera que trabaje en rehabilitación de fauna silvestre o en clínica de pájaros sea durante un tiempo la sombra de un consultor de conducta; estudiando y utilizando el análisis de comportamiento aplicado. Somos muy afortunados de tener increíbles fuentes de las que podemos aprender. Lo mismo va para cualquier consultor conductual o entrenador que no haya trabajado en conservación, rehabilitación o en clínica con aves silvestres. Hágase un favor y realice una “experiencia de trabajo” o voluntariado en un centro de rescate o clínica de aves. Al principio podrá ser un poco incómodo, ya que es completamente distinto a lo que usted está acostumbrado, pero se transformará en un mejor cuidador y entrenador debido a las habilidades que obtendrá, ¡además del hecho de “sentirse bien” por estar ayudando a su fauna local!

Rachel Riley es dueña y trabaja en “Parrot Life Behaviour and Training”, una consultora de comportamiento de loros en Australasia. Fue oficial de gestión aviar en Kaarakin Black Cockatoo Conservatión Centre (actualmente quien tiene este cargo es Georgia Kerr, consultora de Parrot Life’s Perth). 

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(Traducido por Pamina Horlacher, IAABC Español)