Por Sylvia Koczerzuk, CDBC

He estado trabajando con perros y sus humanos por más de 20 años. En los últimos dos o tres años he estado practicando el uso del entrenamiento con análisis de comportamiento aplicado usando refuerzo positivo con otras especies que no sean perros. Aplicar la ciencia del aprendizaje a especies variadas ha sido una curva de aprendizaje para mí. ¡Habla acerca de perfeccionar tu habilidad y conocimiento de entrenamiento! No hay nada que te ayude más a aprender que la experiencia práctica.

Mi experiencia en el entrenamiento me ha llevado a ayudar en una granja santuario donde he estado entrenando diferentes especies, incluyendo a Penny, un poni de aproximadamente 13 años.

Penny llegó al santuario casi a fin de año con un historial desconocido. Tampoco tenía nombre, y mientras que sabíamos que había vivido con al menos un compañero equino, no sabíamos si la habían socializado con personas u otros animales, o si había sido usada para dar paseos.

Penny

Conductas que observé

Fue sencillo guiar a Penny desde el remolque al granero, pero una vez que estaba en el granero mostraba muchas conductas de temor. Se movía hasta la esquina de su establo cuando se le acercaban personas. Si alguien entraba a su establo, se empezaba a mover hasta que sus patas traseras quedaban en frente de ellos, lista para patear, aunque nunca lo hizo. Podíamos ver cómo su piel tiritaba cuando escuchaba ciertos sonidos desconocidos.

Entrenando: los primeros pasos

Los primeros pasos en mi plan de entrenamiento fueron decidir qué tipo de puente (marcador) usar, encontrar un reforzador efectivo, y luego usar ese reforzador para condicionar una respuesta emocional condicionada positiva (REC+) para el marcador.

Penny saltaba con muchos de los sonidos nuevos de la granja, por lo que estaba segura que un clicker o un “SÍ” verbal y repentino serían muy atemorizantes para usar con ella. Escogí un “bien” más alargado y calmado.

Cuando la conocí, tenía conmigo zanahorias, y decidí ver si podría usarlas como reforzador primario. No había forma de que se me fuera a acercar para obtener las zanahorias, así es que las lancé y ella las tomó del suelo para comerlas. Ahora sabía cuál era su reforzador.

Crear una REC+ para Penny para el puente o palabra marcadora requirió que encontrara una manera de entregar reforzadores. 

De mi observación de las conductas temerosas de Penny, supe que me tomaría algo de tiempo antes de que ella pudiera tomar comida de mi mano, por lo que decidí usar un balde. Escogí uno que se viera diferente a cualquier otro que usáramos para alimentar o dar agua a los otros animales de la granja, para asegurarme de que Penny pudiera construir una asociación fuerte entre el balde y el refuerzo.

Penny y el balde

Nuestras primeras sesiones sucedieron en una pesebrera grande, donde podía poner el balde cerca de ella y aún así quedarme cerca de la entrada con la puerta de la caballeriza abierta. Podía lanzar el reforzador dentro del balde sin acercarme. Solo tomó algunas repeticiones para emparejar “bien” con el lanzamiento de las zanahorias dentro del balde para que Penny aprendiera el marcador, por lo que rápidamente cambié mi criterio de refuerzo para cualquier movimiento de cabeza hacia mí. Luego de un par de repeticiones de marcar y reforzar cuando la cabeza se volteaba, terminé nuestra primera sesión.

La siguiente visita continué usando el marcador “bien” y el balde como lo que entregaba las zanahorias; puse el criterio donde lo dejamos en la visita anterior, con la cabeza volteada hacia mí. Aún tenía que permanecer distanciada de Penny. De lo contrario, ella comenzaba nuevamente a mostrar conductas que reconocí como temerosas.

Hubo momentos en los que salí de la caballeriza (usualmente para preparar más zanahorias) y ella continuaba ofreciendo la conducta de mirar en mi dirección. Cuando esto pasaba, yo aprovechaba la oportunidad de seguir marcando cualquier movimiento de su cabeza o contacto visual hacía mí. Me di cuenta que, en mi mente, nuestra sesión estaba en pausa, ¡y en la mente de Penny aún estábamos en sesión de entrenamiento! Había solo la presencia del estímulo (yo) que ella había aprendido a responder para ser reforzada, y si yo no ofrecía ese refuerzo (indirectamente, a través del marcador verbal) me estaba perdiendo una oportunidad de entrenar.

Incrementando el criterio y encontrándonos con dificultades

Una vez que la conducta de girar la cabeza hacía mí se volvió consistente cuando yo estaba cerca de Penny, cambié mi criterio para incluir contacto visual.

Era claro por mis observaciones que su conducta de mantener una distancia de cualquier persona resultaba en que ella pusiera su parte posterior hacia las personas, jadeaba un poco si alguien se acercaba mucho, por lo que tenía claro que Penny no estaba lista para que yo estuviera cerca del balde cuando ella tomara sus reforzadores. No había forma de que me pudiera acercar y no quería envenenar el reforzador, por lo que no disminuí la distancia mientras subí otros criterios.

Recordando estas sesiones iniciales, hubo algunas sesiones donde yo estaba usando refuerzo negativo durante la entrega del reforzador. Estar muy cerca de Penny estaba claramente preocupándola. En algunas sesiones, me tuve que mover lejos de la entrada de su caballeriza antes de que ella tomara los reforzadores.

En las semanas que siguieron, Penny estaba afuera en un potrero con otros animales, y con libre acceso a un comedero de heno. Comencé a entrenarla usando contacto protegido a través de una reja. Esto era un reto mayor que tenerla en la pesebrera porque había más distracciones, pero también había mayores oportunidades. Con más espacio, Penny podía incrementar la distancia entre ella y yo si sentía la necesidad de hacerlo, y esperaba que este aumento en su autonomía la ayudara a sentirse más segura al escoger interactuar conmigo.

Penny con otro caballo, Iz

Una reja puede frecuentemente ser una presencia positiva para el animal mientras comienzan a entender que están seguros, incluso cuando están cerca del estímulo que los pudiera preocupar. De nuevo comencé a condicionar el marcador en este nuevo entorno y a lanzar el reforzador directamente hacía ella. Una vez que Penny notó que eran zanahorias, volví al criterio de prestarme cualquier tipo de atención, incluyendo giros de cabeza y contacto visual. Sabía que a medida que ella escogiera mantenerse activa en el entrenamiento –tomando las zanahorias como reforzadores y escogiendo no volver al comedero de heno– podía continuar progresando.

Luego de un par de semanas, Penny se cambió a su nuevo potrero con un macho, Iz, que también había estado entrenando por un tiempo. Iz presentaba un nuevo set de desafíos, ya que tenía la tendencia de proteger recursos de alto valor con Penny. Tomó algo de tiempo, pero eventualmente entrené una conducta estacionaria para Iz mientras estaba trabajando con Penny. 

Penny e Iz estacionados

De nuevo comencé emparejando el marcador y los reforzadores, y pronto subí el criterio y reforcé giros de cabeza y contacto visual. Aun necesitaba alejarme del balde para que Penny tomara los reforzadores, pero me empecé a acercar un poquito más si su conducta sugería que estaba calmada. Progresamos bien, y cada semana podía ubicarme más cerca para arrojar comida al balde.

Varié mis sesiones en las semanas que siguieron. Cuando entraba al potrero y Penny se alejaba, sabía que estaba por sobre su umbral, y nuestras sesiones debían ajustarse. Mi plan de entrenamiento entonces consistía en mantener una reja entre nosotras.

Mi siguiente criterio de entrenamiento para Penny fue que ella fuera capaz de quedarse cerca del balde mientras yo estaba a 1 metro. Continuó tomando los reforzadores y permaneció cerca del balde. Ella me hacía saber cuando nuestra sesión de entrenamiento se acababa cuando se alejaba.Cuando Penny fue capaz de tomar los premios del balde conmigo cerca de ella, chequeé para ver si ella tomaría un reforzador de mi mano. Se acercó e hizo como si me fuera a morder, una señal muy clara de que ella no estaba lista, por lo que continué entrenando los reforzadores a través del balde.

Presentando un juego

Luego de varias semanas, estuve un poco estancada con respecto a cuál iba a ser mi próximo criterio con Penny. Con la ayuda de mi colega entrenadora Michelle Martiya, fui capaz de expandir mi plan del balde a varios baldes.

Mi criterio inicial era que Penny se me acercara mientras yo sostenía un balde. Los siguientes pasos involucraban el tener varios baldes para que Penny se acercara. Cuando estaba frente a mí, yo usaba mi marcador verbal “bien” y colocaba el balde en el piso con un reforzador en él. Mientras se comía el reforzador del balde, me alejaba de Penny, mientras sostenía otro balde. Penny me seguía y yo marcaba cuando estaba frente a mí. Luego dejaba el balde con el reforzador el el suelo, y me movía por el potrero.

Varios baldes

Moldear el reforzador para moldear la conducta

Repetí este juego por varias semanas, y ahora sabía que necesitaba un cambio de criterio para Penny. Aún no era capaz de tomar reforzadores cómodamente de mi mano. Supe que los voluntarios estaban constantemente tratando de darle zanahorias con sus manos. Esto parecía limitar nuestro progreso. Creo que esto le daba menos predictibilidad que nuestras sesiones de entrenamiento, en las que siempre tenía la opción de interactuar o no hacerlo, y esto le causaba incomodidad. Una vez que los voluntarios entendieron esto, lo dejaron de hacer, y fui capaz de progresar y enseñarle a tomar comida de mi mano.

Cuando había experimentado con Penny para que tomara zanahorias de mi mano, noté que se retraía si su labio hacía contacto con uno de mis dedos. Corté las zanahorias a lo largo para que pudiera fácilmente tomarlas sin estar cerca de mis dedos. Luego pude moldear lentamente el tamaño de las zanahorias hasta que se sintió cómoda con mis manos y dedos. Ahora tenía que hacer de tomar la zanahoria de mi mano una conducta que pudiera reforzar de forma separada del refuerzo de tomar la zanahoria. Usé un reforzador con mayor valor, manzanas cortadas – cuando Penny tomaba un trozo de zanahoria de mi mano, le entregaba un trozo de manzana en un balde. ¡Hicimos un gran progreso!

Usando reforzadores de mayor y menos valor con Penny

A medida que continuó la temporada de verano, ahora tenía pasto que podría cortar para usar como reforzador también. El césped era de alto valor para Penny y estaba largo, así es que entregué esto de mi mano para seguir reforzando a Penny por tomar comida de mi mano. Estos últimos pasos eran enormes, y Penny ahora es capaz de tomar zanahorias de la mano de otras personas.

Nuestro viaje continuo

Aún hay mucho que hacer con Penny, pero ahora su nivel de comodidad con personas que vienen a la granja es positivo y no duda en acercárseles.

He continuado trabajando con Penny construyendo estaciones para ella e Iz, donde podemos continuar con nuestro entrenamiento. Ahora cada semana, cuando llego, ambos ponis se posicionan sin ninguna señal, o debería decir: yo soy la señal para esta conducta.

Nuestros pasos siguientes han comenzado con el acercamiento de manos humanas. Creé un REC+ para mi mano al colocar mi palma hacia adelante y reforzar. Continué este proceso moviendo mi mano hacia adelante pulgada a pulgada. Cada pulgada hacia adelante involucraba muchas repeticiones. Si ella se alejaba, sabía que ya había tenido lo suficiente o me estaba acercando mucho. Todo este entrenamiento sucedió de diciembre 2018 a diciembre 2019. Algunas veces las sesiones eran semanales; había descansos entre medio debido a que yo estaba lejos o enfocada en el entrenamiento de otros animales.

El contacto protegido con rejas y los baldes fueron factores importantes en nuestro entrenamiento, así como lo fue el reducir su interacción con los visitantes y voluntarios que se comportaban en formas que provocaban ansiedad a Penny. Nuestra sesión final involucraba trabajar en reforzar a Penny por tolerar manos que se acercaran a su cabeza. Hemos pasado de presentar mi mano a usar un Zoom Groom (cepillo con cerdas de silicona), y es aquí donde hemos terminado el entrenamiento. A veces parece que es un proceso muy lento, pero estoy aprendiendo a avanzar al paso que el alumno permite.

Penny y sus amigos

Sylvia Koczerzuk es Entrenadora Canina Profesional Certificada con CCPDT y Consultora Certificada de Conducta Canina con IAABC. Sylvia ha estado entrenando perros por más de 20 años y ha entrenado para su empresa, veterinarios, refugios, rescates y granjas santuarios. Actualmente vive en Kingsville, Ontario, Canadá, con su esposo y dos terriers. Sylvia administra Walkabout Canine Consulting, donde la puedes encontrar enseñando a clientes y sus mascotas, así como entrenando en granjas santuarios. Sylvia está disponible para dar talleres y seminarios en los que ama compartir su conocimiento al trabajar con múltiples especies.

(Traducido por Wen Bautista, IAABC Español)