Por Matthias Lenz

Hay una gran variedad de tareas de perros de servicio, y hay algunas habilidades fundamentales que todo perro de servicio debería tener. Por ejemplo, todos deberían ser capaces de estar en presencia de otros perros sin reaccionar. Deben ignorar a la gente que interactúa con ellos o que inclusive intenta acariciarlos. Es más, deberían tener un temperamento estable, tolerando bien todo tipo de estrés. Más allá de estas habilidades, se espera que los perros de servicio ignoren todo tipo de comida que haya en el piso. Es por esto que muchos entrenadores de perros de servicio nunca permiten que sus perros recojan comida del suelo, por miedo a fortalecer conductas de búsqueda o barrido. El hecho de que las razas típicamente usadas para el entrenamiento de perros de servicio –como el Labrador– sean altamente motivadas por la comida incrementa esa preocupación.

Se piensa que puede ser confuso para el perro si algunas veces está bien que recoja comida del suelo y en otras ocasiones no lo es. Todo profesional canino sabe que los perros trabajan mejor cuando hay reglas claras y tienen éxito cuando el entrenador es consistente en seguirlas. Los perros tienden a confundirse y a frustrarse cuando hay un cambio constante en las expectativas. ¿Significa esto que, a fin de ser claros, deberíamos siempre abstenernos de lanzar comida cuando estamos trabajando con perros de servicio? Yo creo que no.

Los perros de servicio deberían ser entrenados para mantener el enfoque en sus dueños más que prestar atención a los desconocidos, incluso cuando esos extraños están tratando de relacionarse con el perro. Ya que los perros de servicio son muy sociables y orientados a las personas, esa no es una tarea fácil. Un perro de servicio bien entrenado entiende el contexto de cuándo está bien saludar a las personas y cuándo es momento de enfocarse en su trabajo. Pueden haber aprendido con el tiempo que cuando no llevan puesto su pechera, pueden saludar a las personas. O se les ha enseñado una señal más formal de “visitar”, donde quien los maneja los envía a saludar a una persona y saben que no deben interactuar con gente a menos que hayan recibido esa señal para hacerlo.

Por muchos años, los entrenadores de perros de servicio se han negado a usar comida en entrenamiento, especialmente cuando se lanza comida al piso, convencidos que hacer esto reforzaría la búsqueda y el pedir comida, especialmente en salidas. Mientras que varias escuelas de perros de servicio y organizaciones han incorporado comida en sus protocolos, aún hay un número de entrenadores que se oponen con vehemencia a lanzar comida como premio. Al contrario, las comunidades de deportes caninos y de mascotas aceptan el lanzar comida al piso por muchas razones y por lo general no experimentan ningún efecto secundario al incorporar esta técnica.

Es importante dar a los perros una forma de expresar la conducta por la que tienen una inclinación natural, en lugar de prevenir que la lleven a cabo. El no realizarla puede resultar en una dificultad real para los perros a los que se les está pidiendo que dediquen sus vidas al servicio de las actividades y necesidades humanas. Hay muchas formas de hacer esto. Si un perro ama excavar, provéale de un área especialmente designada para que excave, que le permita al perro disfrutar de esta conducta natural sin arruinar el jardín o patio de nadie. Dar a los perros momentos específicos para oler y explorar su entorno los vuelve menos desesperados por oler y explorar durante sus caminatas de trabajo. Ofrecer enriquecimiento específico de especie es muy importante para el animal. Jugar regularmente a los tirones con tu perro puede reducir el tirón de la correa y construir el vínculo humano-animal a través de interacciones mutuas entretenidas, a la vez que ofrece un descanso de las actividades más serias relacionadas con el trabajo. Tener formas de expresarlas puede reducir de forma significativa la frustración en los perros que simplemente quieren comportarse como perros. ¿Por qué sería esto diferente cuando se trata de conductas de búsqueda?

La respuesta simple a cualquier preocupación acerca del uso de comida cuando se entrena perros de servicio es: control de estímulo. De la misma manera que en otra estrategia de entrenamiento, si lanzar comida durante el entrenamiento es beneficioso o dañino depende de la aplicación y cuán competente es el entrenador. Mientras que el entrenamiento poco riguroso puede resultar en un perro que muestra creciente interés en recoger comida del suelo, la comunicación clara y el entrenamiento prolijo permiten que podamos lanzar comida durante el entrenamiento sin afectar de forma negativa la conducta del perro en público.

También podemos reducir el riesgo de alentar la conducta de búsqueda cuando estemos en público al crear contextos específicos en los que recoger comida sea incentivado mientras que desalentamos la conducta en todos los otros contextos. Un perro puede aprender que sólo después de una palabra específica, que usamos como marcador, pueden recoger comida del suelo, y sólo comida que ha sido lanzada por el entrenador. O se pueden acostumbrar al hecho de que, en la sala de entrenamiento, donde aprenden tareas específicas, está bien tomar la comida lanzada, mientras que en otros escenarios no está bien.

Pero, ¿por qué debería un entrenador de perros de servicio considerar la incorporación de esta estrategia a su repertorio cuando la mayoría de los perros de servicio son entrenados exitosamente sin dejar que coman comida del suelo? El lanzar comida al suelo, en lugar de entregarla directamente al perro luego de usar un marcador de evento, puede ser beneficioso por un número de razones:

1. Puede ayudar a “resetear” al perro para una nueva repetición de la conducta que se está entrenando. Puede ser beneficioso hacer que el perro camine hacia ti en la siguiente repetición de ciertas conductas. Por ejemplo, si estás enseñando a tu perro a sentarse entre tus piernas cuando estás sentado en una silla, puedes marcar al perro una vez que la tarea está completa y lanzar comida lejos de ti, ellos caminarán de vuelta y estarán en la posición perfecta para la siguiente repetición.

Los instructores de perros de servicio en Dogs for Good, en el Reino Unido, usualmente aplican la estrategia de lanzar comida durante el entrenamiento. Habitualmente lo hacen en los salones de entrenamiento de sus instalaciones cuando están moldeando una nueva conducta y practicando tareas. La implementación de esto no derivó en un incremento de la búsqueda de comida por los perros.

Otro video de Dogs for Good haciendo ejercicios de apoyo de hocico, lanzando los premios para “resetear” al perro para otra repetición y hacer que se aproxime desde diferentes ángulos.

2. Puede ayudar a fortalecer una posición específica que el perro está ofreciendo. Los perros son muy rápidos para darse cuenta de dónde se da el refuerzo, y tienden a gravitar hacia esa área. El lugar en el que se refuerza puede impactar significativamente el resultado de tu entrenamiento.

3. Puede activar el deseo innato de caza de un perro y, por lo tanto, incrementar su participación. Perseguir un trozo de comida puede hacer que la entrega del refuerzo sea transforme en un evento reforzador, y algunos perros son mucho más motivados trabajando en tales condiciones. Puede que no sean muy apetentes, pero disfrutan de perseguir la comida.

4. Puede servir como un pequeño descanso y dar al perro algo de tiempo de descompresión, permitiendo así que se realicen más repeticiones antes de que el perro se canse. perseguir la comida puede ser visto como una actividad separada del entrenamiento y puede actuar como un pequeño descanso entre repeticiones.

5. El entusiasmo con el que el perro vuelve a su entrenador luego de tomar la comida lanzada puede ser un claro indicador de cuán bien está yendo la sesión de entrenamiento, y puede proveer una fantástica oportunidad para un reforzador secundario, esta vez el volver a su entrenador (posiblemente el comportamiento más importante de todos). La velocidad y forma en que el perro vuelve con sus guías durante el entrenamiento puede variar ampliamente entre animales, pero una vez que conoces al perro que tienes en frente, frecuentemente se vuelve obvio –basado en cómo regresa luego de recoger la comida– si el perro se confunde o no está motivado.

6. Si un perro se muestra aprensivo acerca de un área o superficie, poner comida en esa área puede ayudar a entregar valor al área y cambiar la percepción del perro sobre ella rápidamente.

7. Puede ser usado para construir un deseo por la comida para perros que lo necesiten. Al tirar la comida por el suelo y hacer que el perro la persiga, podemos incrementar el interés del perro en trabajar por comida. Es posible enseñar al perro a trabajar por comida de esa forma y eventualmente pasar a usar premios entregados por mano la mayoría de las veces, una vez que el perro encuentre gratificante trabajar por comida.

8. Los puzles de comida y los juguetes que sueltan comida pueden ser utilizados para estimulación mental y pueden ayudar a los perros a descomprimir luego de una sesión de entrenamiento. Puede ser que a un perro sólo se le ofrezcan ítems en una sala específica o una manta específica para crear un cierto contexto, para que el perro no espere recibir esas cosas en otras situaciones.

Credit: Laura DeMaio y Fidelco

La consistencia, claridad y precisión son el sello de todo buen entrenamiento. La búsqueda es nada más que una conducta, y puede ser puesta bajo control de estímulo. En lugar de nunca permitir que los perros tomen comida, una solución más elegante y constructiva es poner esa conducta bajo un comando y enseñar al perro el contexto en el cual se acepta o no que tomen comida. Debido a que hay cierto riesgo de alentar accidentalmente las conductas de búsqueda si se realiza mal, creo que lo mejor es dejar esta estrategia de entrenamiento a entrenadores profesionales y no enseñar a quienes crían a los cachorros o a clientes que usen la comida en el suelo como un evento de reforzamiento. Se debe pensar detenidamente antes de implementar lanzar la comida al suelo dentro de un programa de entrenamiento y debería haber un plan específico respecto a en qué contexto se permite que los perros recojan comida del suelo, para asegurarnos de que tengan claro cuándo está bien y cuándo no.

Creo que muchos entrenadores de perros de servicio se limitan a sí mismos de forma innecesaria al ignorar completamente esta estrategia de trabajo, que es común y ampliamente usada por entrenadores de varios otros rubros. Incluso si no usas esto de forma regular, los entrenadores deberían al menos, permanecer abiertos a la idea de hacerlo cuando se encuentren en este entrenamiento sin poder avanzar.

(La visión y opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan la posición oficial sobre el tema de la organización para la que él trabaja).


Nacido y criado en Suiza junto a dos Terrier Tibetano y un sinfín de otras mascotas, Matthias Lenz siempre soñó con trabajar con animales. Sus experiencias viajando, trabajando y viviendo fuera, eventualmente lo llevaron a Vancouver, Canadá, donde comenzó a trabajar con perros. Actualmente es Co-Director de la División de Animales de Trabajo de la IAABC, Es Socio Certificado de Entrenamiento de la Academia de Karen Pryor y paseador de perros profesional certificado. Luego de varios años de entrenar a perros de compañía, hizo la transición para entrenar a perros de servicio. En su rol actual como Supervisor de Entrenamiento de Cachorros para BC & Alberta Guide Dogs (Perros Guía de Alberta y British Columbia), es responsable del reclutamiento, entrenamiento e instrucción de quienes crían a los cachorros sobre cómo criarlos, entrenarlos y prepararlos para ser perros de servicio como perros guías, para autistas y para personas con TEPT.

(Traducido por Wen Bautista, IAABC Español)