Por Luisa Depta

Aunque los erizos han sido domesticados por un período significativo de tiempo (incluso desde la época A.C.), siguen siendo en su mayoría criaturas solitarias, relativamente poco sociales, que viven en el mundo salvaje.1

 A pesar de su aumento en popularidad, especialmente en los últimos años, se han realizado pocas investigaciones sobre el comportamiento del erizo, particularmente del erizo doméstico. Debido a la falta de información específica disponible sobre el comportamiento de los erizos, y a propósito de este artículo, he inferido y extrapolado información de otros animales. Aunque se han hecho los mejores intentos por proporcionar información de animales más estrechamente relacionados con el erizo, debido a que se han llevado a cabo estudios escasos y limitados, en su mayor parte me he circunscripto a los estudios de otros mamíferos.

Afortunadamente, a medida que seguimos las clasificaciones taxonómicas, encontramos que a lo largo de diversos órdenes, familias, géneros y especies la neuroanatomía de los animales sigue siendo parecida a la de otros mamíferos y, por lo tanto, puede considerarse de manera similar a la del perro o gato más común. Por ejemplo, en un artículo de Elisabetta Mancinelli DVM, ella afirma que “la neuroanatomía de conejos, roedores y hurones es similar a la de otros mamíferos. Por lo tanto, uno puede acercarse al examen neurológico de mamíferos exóticos usados como mascotas de una manera similar a la descrita en perros y gatos.”2

 Si inferimos esto un poco más, sería justo suponer que la neuroanatomía de los erizos es similar a la de otros mamíferos y la información que hemos obtenido al estudiar otros animales también se puede utilizar al comenzar la investigación del comportamiento del erizo. Además, de la misma manera que la ciencia del comportamiento se aplica de manera muy similar a las diferentes especies –humanos, perros, caballos o gatos–, creo que es razonable suponer que estos principios también se aplicarían a los erizos. A decir verdad, deben hacerse consideraciones específicamente de cada especie, y una investigación adicional beneficiaría enormemente tanto a los erizos como a sus dueños.

Lamentablemente, debido a la falta de investigación disponible, los propietarios de erizos han sido dejados de lado, debiendo ellos mismos buscar la información oral o anecdótica sobre la mejor manera de cuidar y manejar a sus erizos. Aunque a veces es útil, la evidencia anecdótica suele ser inexacta, y los avances de la tecnología han permitido que tales consejos sean compartidos de forma rápida y fácil. Uno de esos consejos comunes, y la parte que a mí me gustaría abordar en este artículo, es la de que un propietario debe manipular a su erizo a menudo y forzarlo con muestras de cariño, sin importar cómo reaccionen. De hecho, si un erizo reacciona mal, a menudo se recomienda forzar aún más las interacciones. Si consideramos que los erizos son solitarios y defensivos por naturaleza, uno comienza a ver cómo este consejo puede tener el efecto contrario al previsto. Al tener en cuenta erizos que provienen de orígenes desconocidos, puede ser que no hayan sido manipulados de manera regular o adecuada y nos llegan con miedos preexistentes, además de sus propias y únicas personalidades. Por lo tanto, es prudente que –como propietarios– respetemos a nuestros erizos y cambiemos nuestro manejo para satisfacer sus necesidades. Los erizos son animales únicos, que no requieren amigos (la mayoría, de hecho, no deberían tener amigos erizos)3 o incluso interacción humana para vivir una vida feliz. Mucha interacción es, de hecho, para el beneficio del ser humano en lugar del erizo.

Para un erizo que haya sido mal manipulado o no (incluso el manejo realizado con el mayor cuidado y la mayor amabilidad, bien intencionado), ser manipulado puede ser extremadamente aterrador. Incluso si nada “malo” realmente sucede durante la sesión de manejo, un erizo estresado puede percibir la situación como muy traumática. Es importante comprender que los factores estresantes pueden ser reales o percibidos, y pueden ser de origen psicológico o fisiológico4 ) y que los factores estresantes percibidos pueden variar de un individuo a otro. El estrés de cada evento puede acumularse, aumentando así  los niveles de estrés totales del erizo (incluso durante el tiempo que no se están manejando), haciendo que las futuras sesiones de manejo se comiencen con un nivel superior de estrés que el anterior. Teniendo esto en cuenta, es posible ver cómo una serie de incidentes estresantes pueden comenzar a convertirse en estrés crónico, que puede afectar significativamente la salud y la esperanza de vida del erizo. Sabemos por estudios de otros animales, incluidos los humanos, que el estrés crónico puede conducir a una variedad de problemas de salud, incluido el aumento del riesgo de enfermedad5 el retraso en la sanación de heridas6 o incluso causar problemas inmunológicos y aumentar la susceptibilidad a enfermedades como el cáncer.7

Hay muchos propietarios de erizos que abogarán por la eficacia del método conocido como “abrázalo hasta que le encante”, después de haber tenido éxito con él en el pasado. Pero, probablemente sin saberlo, estos propietarios han participado en una forma de terapia de exposición, precisamente exponiendo al erizo a lo que temía: el tacto o manejo humano. La terapia de exposición puede ser un tratamiento muy efectivo cuando se trata de lidiar con miedos8 pero cuando los realiza un profesional educado, en las circunstancias apropiadas y cuando la terapia se inicia con el consentimiento y comprensión del sujeto. Cuando no se cumplen estas condiciones, la bien intencionada terapia de exposición puede convertirse en una inundación, lo que puede ser abrumador y puede empeorar los temores a largo plazo.

Debido a la falta de conocimiento del comportamiento del erizo, por causas ajenas a su voluntad, el humano no divide la interacción en los pasos adecuadamente pequeños que permitirían el progreso y sin darse cuenta aumenta el estrés para el erizo. Quizás lo más importante es que el erizo no puede consentir o evitar la interacción. Resulta evidente ver, entonces, por qué puede ser tan difícil ¡conseguir que un erizo confíe en nosotros!

Como punto y aparte, tengo curiosidad por saber cuántos erizos son vistos erróneamente como amorosos y toleran abrazos por ser mascotas, pero en realidad están literalmente paralizados por el miedo.9

Una situación específica que me viene a la mente es cuando a un erizo se le da la vuelta y se lo sostiene con el vientre hacia arriba. Desde esta posición, para un erizo es difícil volver a su posición normal, boca abajo. Ser retenido panza arriba no es una posición natural para un erizo, ya que su defensa natural es un mecanismo para rodar en una bola espinosa que existe justamente para proteger su área más vulnerable: su suave vientre.

Entonces, ¿Qué pueden hacer en lugar de todo eso aquellos que cuidan a los erizos, los propietarios o profesionales del comportamiento?

Investigue y edúquese sobre el comportamiento y el lenguaje corporal del erizo. 

Un erizo no puede usar palabras para comunicarse con el humano; no obstante, se comunica. Desearía que hubiera más información disponible sobre esto para dueños de mascotas pequeñas y exóticas. Con suerte, algún día la habrá. Por el momento, uno de los sitios más completos que he podido encontrar sobre este tema es “Critter Connection”.

Asegúrese de que su erizo esté sano y no sienta dolor

Solicite controles veterinarios regulares. Son importantes para todas las mascotas, especialmente para nuestros pequeños bichos, que han evolucionado para esconder signos de dolor y enfermedad. Un erizo sano tendrá más probabilidades de convertirse en un erizo feliz. Piense en lo poco probable de que usted sea amigable si tiene un dolor de muelas o de cabeza, o lo difícil que es aprender cuando tiene un malestar estomacal o está resfriado.

Preste mucha atención a cómo se comunica su erizo.

A menudo encuentro muy útil ver las interacciones, ver videos para que pueda reflexionar sobre lo hecho y observar cosas que me hubiera perdido en el momento. ¿Se hace bolita su erizo cuando se inclina sobre él? ¿Accidentalmente presionó demasiado y terminó siendo mordido? ¿Qué sucedió antes de la mordedura? ¿Qué señales de advertencia se perdieron potencialmente y qué se puede hacer diferente en el futuro? ¿Qué nota que le gusta a su erizo? 

También me parece útil observar el comportamiento regular de mi erizo, cuando no está estresado, y tomo en cuenta los cambios que siguen después de un evento estresante como la visita al veterinario. Quizás después de una visita al veterinario no corre en su rueda esa noche o no come toda su comida. Esta información puede ser útil para mí, para poder avanzar y evaluar si mi erizo está estresado después de diferentes eventos.

Reduzca o cambie sus expectativas.

Creo que esto es particularmente difícil, e incluso doloroso, para aquellos que han tenido erizos en el pasado y quizás inconscientemente esperan que su erizo actual se comporte de manera similar. Su erizo ha venido a usted con su propio pasado, sus propios gustos y disgustos, y su propia personalidad. Intente eliminar sus expectativas sobre cómo deberían comportarse, tómelo como es y disfrute el proceso mientras ambos se conocen y crecen juntos.

¡Dele un descanso a su erizo!

Esto es especialmente importante si el erizo acaba de mudarse a su casa o si recientemente han experimentado algo especialmente estresante. No voy a repetir este excelente artículo “Cortisol Vacations por paws4udogs”, pero definitivamente vale la pena leerlo y considerar cómo puede adaptarlo a su erizo.

Harvey al despertar de una siesta 

Conozca a su erizo donde esté

Si su erizo solo está cómodo cuando habla con él mientras está en su jaula, ¡Haga eso! Háblele con calma, quizás pueda traer sus golosinas favoritas cuando esté cerca y simplemente dejar que él se sienta cómodo con su presencia. Este es un buen momento para observar el comportamiento del erizo, así como notar diferentes cosas que usted hace que provocan que él se sienta más o menos cómodo. Quizás el erizo se sienta más cómodo con luces tenues, o cuando las visitas son temprano en la mañana en lugar de tarde en la noche. Esta información será importante a medida que avance.

Recuerde que la única forma de comer un elefante es de un bocado a la vez.

La única forma de hacerse amigo de un erizo es un paso a la vez. Una vez que el erizo está cómodo con usted parado cerca de la jaula, puede progresar para hablar con él. Una vez que él se sienta cómodo con usted hablándole, tal vez pueda progresar para dejar que le huela. Y así sucesivamente.

Si es posible, darle al erizo el regalo de elección

Las vidas de muchos erizos están llenas de cosas que no pueden controlar, como su comida, su cama o sus dueños. Si podemos darles incluso un poquito de elección (por ejemplo, elegir subir a la mano del propietario para ser retirado de la jaula en lugar de ser recogido y retirado) resultará maravilloso para combatir sus niveles de estrés, así como lo será en nuestro vínculo con ellos.

Muéstrele afecto en su “lenguaje de amor”.

Hay una teoría humana bastante popular, que dice que cada uno tiene un lenguaje de amor: para algunos es táctil, para otros son palabras de afirmación o regalos. Tendemos a tratar de mostrar sentimientos en nuestro propio lenguaje de amor, y esto puede causar desconexiones si nuestra pareja tiene un lenguaje de amor diferente. El lenguaje de amor de un erizo puede no ser tocar y abrazar. Quizás sea a través de regalos de golosinas favoritas. Quizás sea el tiempo de calidad compartido mientras juega en una caja de forraje o explora afuera en la hierba cuando hace calor.

Harvey explorando el mundo

A pesar de su apariencia espinosa, es posible desarrollar un vínculo y una relación con los erizos como mascotas. Con educación, paciencia y comprensión, podemos comenzar a conocer las mejores formas de desarrollar y mantener esta relación, mejorando así el bienestar y la calidad de vida de nuestros erizos.

Referencias

  1. Bradford, A. (2015). ​Hedgehog Facts.​ Extraído el 5 de marzo  de 2020 de Livescience.com
  2. Mancinelli, E. (2015). Neurologic examination and diagnostic testing in rabbits, ferrets, and rodents. ​Journal of Exotic Pet Medicine 24:1, pp. 52-64.
  3. Quesenberry, K., & Carpenter, J. (2012). ​Ferrets, Rabbits and Rodents: Clinical Medicine and Surgery​. St. Louis Missouri: Elsevier.
  4. Packer, R., et al (2019).​ What can we learn from the hair of the dog? Complex effects of endogenous and exogenous stressors on canine hair cortisol.​ PLoS ONE 14:5, e0216000.
  5. Salleh, R. (2008). ​Life event, stress and illness. Malaysian Journal of Medical Sciences 15:4,pp. 9-18
  6. Christian, L. et al (2006). ​Stress and wound healing.​ NeuroImmunoModulation 13, pp. 337-346. ​
  7. Dhabhar, F.S., (2009). ​Enhancing versus suppressive effects of stress on immune function: implications for immunoprotection and immunopathology. ​NeuroImmunoModulation 16, pp. 300–317.
  8. Olatunji, B., Deacon, B., Abramowitz, J. (2009). ​The cruelest cure? Ethical issues in the implementation of exposure-based treatments. Cognitive and Behavioral Practice 16:12, pp. 172-180
  9. Buffington, T.  (2020). Extraído el 5 de marzo, 2020 de FearFreePets.com

Luisa Depta vive en Calgary, Alberta, con su esposo, tres perros, tortuga y erizo. Es consultora profesional de comportamiento, con especial interés en trabajar con animales temerosos. Hugo es la última incorporación al clan Depta y todavía está trabajando en confiar en las personas. Puedes seguir el viaje de Luisa y Hugo en Instagram en _hugo.and.me_ y en Facebook en Hugo and Me.

(Traducido por Melissa Figueroa Harless, IAABC Español)