Por Eduardo J. Fernandez y Peter Giljam

Hay un enigma cuando se trata del manejo de la conducta y el entrenamiento de los animales en los zoológicos: el entrenamiento puede ser considerado como importante para el manejo de los animales, pero frecuentemente es visto como un lujo. No es poco común escuchar que los cuidadores digan frases como: “entrenaré si tengo tiempo,” o “entrenar sería genial, pero primero…”. Hay una multitud de razones por las existe esta filosofía, incluyendo:

  1. Los animales en exhibición tienen necesidades biológicas que deben procurarse primero, como comer.
  2. Cada cuidador tiene una lista eterna de esos requerimientos biológicos que deben ser satisfechos.
  3. La Administración le recuerda de forma frecuente a los cuidadores de aquellos requerimientos biológicos esenciales.

Sin embargo, el problema tal como lo vemos no es la realidad de esos factores, sino que el entrenamiento y el manejo de la conducta pueden considerarse no esenciales o lujosos.Más específicamente, el entrenamiento se considera como algo más que un esfuerzo que ahorra tiempo.1 Usamos tiempo ahora para entrenar y manejar la conducta de nuestros animales a través de refuerzo positivo para que después no nos cueste tiempo. El entrenamiento es una inversión conductual.

Alguien escéptico de lo mencionado arriba podría preguntar: “¿Cómo es que usar tiempo en comportamiento resulta en ahorrar tiempo?” La respuesta sencilla es que el comportamiento siempre está sucediendo. De la forma en que manejemos ese comportamiento cambia la cantidad de tiempo que pasemos con esa u otra conducta similar en el futuro. Si vemos este desafío en la práctica, desde la perspectiva de la gestión de conductas, podemos concluir que respondemos al comportamiento todo el tiempo. El desafío es entender cómo lo que hacemos afecta a nuestros animales, porque solo entonces podemos cambiarlo de forma efectiva. Lo que hacemos de forma regular (ej. cómo nos comportamos) produce un set de antecedentes y consecuencias para el animal, ya sea planificado o no. Por ejemplo, en el momento que el animal escucha llaves o equipamiento, o ve a los veterinarios y a otros cuidadores, responde. Los animales pueden generar respuestas de miedo u otras conductas indeseadas debido a la rutina que les presentamos de forma diaria. Todo lo que hacemos durante el día afecta la vida de los animales con los que trabajamos.

El aprendizaje siempre ocurre

Para ser capaces de entender cómo funciona esto, miramos los resultados para el animal. Se escuchan las llaves, una puerta se abre y se entrega la comida. Si esto es rutinario para el animal, entonces asocian estos eventos con el recibir comida. Un carro pequeño del zoológico con la comida en la parte trasera lleva a la exhibición del animal designado, el vehículo se puede escuchar de lejos, los animales responden y anticipan el evento, en algunos casos, incluso saltando. El cuidador alimenta a los animales y va a la siguiente exhibición. Todos estos factores suceden en el zoológico regularmente. Las conductas que vemos como problemáticas son frecuentemente resultado de nuestras propias respuestas. El comportamiento no existe en el vacío. De hecho, los comportamientos tienen tanto que ver con las interacciones y contingencias entre el entorno y el comportamiento como con la especie misma. Para encontrar una solución, debemos preguntarnos: “¿Qué pasa antes y después de ver esa conducta?”. Entonces podemos usar los eventos descritos más arriba para comenzar a entrenar a nuestros animales, para lo que nos gustaría ver.

En breve, la conducta sucede todo el tiempo y, por lo tanto, también debería suceder el manejo de la conducta. Poner algo de esfuerzo en el entrenamiento y manejo de la conducta ahora, (ej. Invertir en la conducta) significa ahorrar el tiempo que nos podría costar más tarde. A continuación hay solo algunos ejemplos de cómo podemos reconocer algunos de estos eventos en término de antecedentes, conductas y consecuencias que suceden, y lo que podemos hacer para modificar el entorno, para que podamos reforzar de forma apropiada las conductas que queremos que ocurran.

Bisonte europeo y el desplazamiento por premios

El bisonte europeo en el Kolmårdens Wildlife Park (Parque de Vida Silvestre Kolmårdens) en Suecia tiene una de las exhibiciones dividida en dos partes: la principal y el área de espera. Para que los visitantes vean a los animales, el bisonte debe estar en la exhibición principal. Esto significa una gran cantidad de movimiento (desplazamiento) para el bisonte entre las dos áreas. Previamente, el bisonte era movido entre las dos áreas por los cuidadores al manejar un vehículo dentro de una de las áreas, haciendo que el bisonte se alejara del vehículo. De esta manera, un conjunto de contingencias aversivas fue puesta en juego: el vehículo avanza (aversivo), el bisonte se mueve, remoción del vehículo persiguiendo al bisonte. Mientras que esto era una solución inmediata para mover al bisonte, descansaba en contingencias aversivas para mover a los animales, y condicionó los vehículos (y a los cuidadores) como estímulo aversivo. No solo se perdía tiempo sino que creaba una serie de escenarios potencialmente peligrosos tanto para el bisonte como para los cuidadores. El bisonte podía escoger agredir al vehículo como respuesta, potencialmente lesionándose ellos mismos o a los cuidadores en el proceso.

Como una alternativa, los cuidadores implementaron un programa basado en refuerzo positivo para recompensar al bisonte por acercarse a los cuidadores y a moverse bajo comando/señal. El procedimiento comenzó con cambiar la asociación que el bisonte tenía con los cuidadores, de ser una aversiva a una de entrega de premios en la presencia de los cuidadores. Los cuidadores entonces comenzaron a reforzar movimientos hacia ellos, eventualmente poniendo los movimientos bajo señal (ver la foto del bisonte siendo premiado por acercare a un cuidador). La señal y el procedimiento de condicionamiento fueron generalizados a diferentes lugares y personas que ofrecían la señal, incluyendo a personal veterinario. El resultado fue un procedimiento de llamada efectivo basado en el refuerzo positivo, donde el bisonte podía ser movido de forma fácil y segura por toda la exhibición. A través de invertir en algo de entrenamiento de forma preventiva, el bisonte ahora podía ser desplazado en todo su hábitat sin aversivos, ahorrando tiempo y energía de forma considerable para todos los involucrados.

Entrenando pingüinos con objetos de enriquecimiento

La aplicación del enriquecimiento en zoológicos se ha convertido en un procedimiento común para gestionar el bienestar de los animales de zoológicos (Markowitz, 1978; Shepherdson & Mellen, 1999).2,3 Muchos de nosotros reconocemos la importancia de proveer a los animales en los zoológicos de con estas oportunidades de enriquecimiento para buscar comida, investigar, e interactuar con su ambiente en la exhibición. Pero ¿Qué sucede cuando los animales escogen no interactuar con los objetos o eventos de enriquecimiento que introducimos a su hábitat? ¿Dedicamos tiempo y recursos a realizar introducciones de enriquecimiento de ensayo y error hasta que encontremos algo, cualquier cosa, que funcione? O ¿Podríamos invertir el tiempo en procedimientos de entrenamiento que hacen que las interacciones con algún ítem de enriquecimiento o evento sean más probables?

En uno de estos ejemplos, Fernandez, Kinley y Timberlake4 demostraron que los objetos de enriquecimiento (ej., dos bolas de hamsters llenas con pescados pequeños; ver foto) no atrajeron a los pingüinos en el Zoológico de Cincinnati en las dos oportunidades que se pasó nadando o interactuando con los objetos. Sin embargo, cuando se invirtió tiempo en entrenar a los pingüinos sobre cómo interactuar y sacar los pescados de los dispositivos, se incrementó el tiempo de nado y el de contacto con el objeto. Además, al reintroducir a los pingüinos en los elementos de enriquecimiento en ausencia de un entrenamiento continuo, se lograron los niveles más altos de tiempo dedicado a la natación y al contacto de los dispositivos para los pingüinos de penacho amarillo. ¡El entrenamiento más el enriquecimiento fue exitoso en producir un cambio de enriquecimiento duradero! Los pingüinos, efectivamente, habían aprendido a enriquecerse pescando por ellos mismos.

Interacción entre cuidador y elefante

El refuerzo no siempre viene de una fuente de comida. Con Tonsak, un elefante asiático ubicado en el Parque de Vida Silvestre Kolmärdens, descubrimos que los refuerzos podían venir de la habilidad de interactuar con los mismos cuidadores. A medida que las sesiones de entrenamiento progresaban, Tonsak comenzó a anticipar esas interacciones entre elefante y cuidador, saludando a los cuidadores a medida que se aproximaban. Sin embargo, parte de esta conducta anticipativa se veía reflejada en su paseo de lado a lado u otros movimientos repetitivos en las mañanas antes de las interacciones con el cuidador de Tonsak. Cuando el zoológico comenzó a examinar los eventos que rodeaban a estas conductas, un curioso grupo de antecedentes apareció. Las luces en el hábitat nocturno de Tonsak se prendían a las 6.30am, con los cuidadores llegando a saludar a Tonsak a las 7am. Las luces mismas funcionaban como estímulos antecedentes condicionados. (estimulo discriminativo y condicionado [Sd, CS]) prediciendo de forma confiable las interacciones con el cuidador y las sesiones de entrenamiento.

Para reducir esta conducta de pasearse de lado a lado, los cuidadores variaron el temporizador de las luces e introdujeron un alimentador automático que también soltaba comida en horario de tiempos variables (respuesta-independiente). Los cuidadores también esperaron para comenzar las sesiones de entrenamiento o a interactuar con Tonsak hasta que no estuviera realizando ninguna conducta o movimiento repetitivo, para asegurarse de no estar reforzando esas conductas. El resultado de todo lo mencionado arriba fue una reducción de moverse de un lado a otro y otros patrones de movimientos repetitivos mientras mantenía las respuestas anticipatorias deseadas para con las interacciones, como saludar a los cuidadores. El análisis de los eventos que sucedían antes y después de las conductas de Tonsak, le permitieron a los cuidadores a ajustar sus conductas de acuerdo a la promoción de las mejores prácticas para el bienestar de Tonsak.

En resumen: Invirtamos en la conducta futura

Los de arriba son solo unos ejemplos de formas en las que podemos invertir ahora en conducta que al final nos ahorra tiempo. Reconociendo que el comportamiento siempre está ocurriendo y que los animales siempre están aprendiendo, podemos asesorar de mejor forma y planificar los antecedentes y las consecuencias de esas conductas. Invertir en el entrenamiento y el manejo de la conducta, ahora, significa pasar menos tiempo en esas conductas más tarde. Visto de esta forma, un gasto pequeño que hagamos ahora en entrenamiento y manejo de conductas significará menos costo al final, ya que una falta de entrenamiento requeriría mas tiempo y energías perdidas en manejar esas conductas más tarde (¡la conducta siempre está ocurriendo!).

Sería simple concluir este ensayo con un resumen de los puntos ya tocados, pero acá hay otro, una directriz igualmente importante que nos gustaría tomar: ¿Cómo hacemos que se invierta en comportamiento? Creemos que el entrenamiento y el manejo de la conducta a través del refuerzo positivo nos ahorra tiempo a todos al final, y creemos que la mayoría de los lectores piensa igual. Pero ¿cómo convences a otros de estos argumentos? Es decir, ¿cómo convences a tu propia administración que su inversión en permitirte entrenar y manejar la conducta les ahorrará a ellos y al zoológico tiempo y energía?

Creemos que una estrategia efectiva es darles a leer este artículo. De hecho, una de las inspiraciones principales para escribir este artículo es justamente esto: convencer a las administraciones que gastar o invertir tiempo en entrenamiento ahora, nos ahorra mucho tiempo después. Si tú eres uno de esos administradores que está leyendo este artículo, felicitaciones por darte el tiempo de reconocer algo que tu personal siente que es importante. Vale la pena notar que el refuerzo positivo es un motivador efectivo para la conducta de todos los organismos, animal de zoológico, cuidador y administradores de la misma manera. Entiendan las contingencias involucradas en hacer que los administradores te permitan pasar más tiempo entrenando y recompénselos de forma apropiada por permitir que esto suceda. Antecedentes, conductas, y consecuencias (el ABC, por su sigla en inglés) son una forma efectiva de entender y cambiar toda conducta, y el primer paso para pensar así comienza contigo, el lector.

Referencias

  1. Desmond, T., & Laule, G. (1994). Use of positive reinforcement training in the management of species for reproduction. Zoo Biology 13:5, pp. 471-477.
  2. Markowitz, H. (1978). Engineering environments for behavioral opportunities in the zoo. The Behavior Analyst 1:1, pp. 34-47.
  3. Shepherdson, D. J., & Mellen, J. D. (1999). Second nature: Environmental enrichment for captive animals. WA: Smithsonian Institution Press.
  4. Fernandez, E. J., Kinley, R. C., & Timberlake, W. (2019). Training penguins to interact with enrichment devices for lasting effects. Zoo Biology 38:6, pp. 481-489.

El Dr. Eduardo J. Fernandez recibió su doctorado en Psicología (especialización en Neurociencia y Conducta Animal) de la Universidad de Indiana, y su Maestría en Ciencias en Análisis del Comportamiento de la Universidad del Norte de Texas. Mucho de su trabajo pasado y actual involucra el entrenamiento conductual y el bienestar en los zoológicos, acuarios, y de animales de compañía. Actualmente trabaja como Profesor Asistente de visita en la School of Behavior Analysis (Escuela de Análisis Conductual) en el Florida Institute of Technology (Instituto de Tecnología de la Florida). Comenzará en su nuevo puesto este verano como Profesor Titular en la School of Animal and Veterinary Sciences (Escuela de Ciencias Veterinarias y Animales) en la Universidad de Adelaide en Australia.

Peter Giljam estudió Cuidado Animal en Holanda, donde obtuvo su primer trabajo en un zoológico. Desde entonces ha trabajado en cuatro países con variadas especies. Ha entrenado animales por más de 15 años. Es dueño y fundador de Zoospensefull, una plataforma online informativa para cuidadores de animales y entrenadores. Su enfoque es mejorar el bienestar de los animales que están bajo el cuidado humano a través de la modificación de conducta. Además de Zoospensefull, tiene un trabajo a tiempo completo como Coordinador de Entrenamiento Animal en el zoológico más grande se Escandinavia, Parque de Vida Silvestre Kolmårdens.

(Traducido por Wen Bautista, IAABC Español)