Por Shauna Roberts, CPBC

A muchos de nuestros clientes les han dicho que no acaricien a sus loros. No toques a tu ave aquí, no toques a tu ave allá… pero por supuesto ellos (¡y nosotros!) aún queremos hacerlo, y no siempre podemos resistirnos. Esto nos deja con la pregunta: ¿qué podemos hacer y qué le podemos decirles que hagan a nuestros clientes de comportamiento? En vez de hablar acerca de lo que no debemos hacer, examinemos algunas formas en las que podemos interactuar con un loro y también lo que podemos incentivar a que nuestros clientes hagan en lugar de tocar y acariciar a los loros; que puedan enriquecer nuestras vidas y las de ellos, y construir así una relación más fuerte.

Una mirada etológica al tacto

El acicalado social (el acicalamiento de las plumas de otra ave) tiene una función social clara entre todas las aves. Algunas aves silvestres acicalan socialmente en grupos luego de que esos grupos han estado en una pelea. Mientras más intensa haya sido la batalla entre las aves, se realizará más intensamente la conducta de acicalado social, especialmente por parte de los perdedores.1 ¿Podría ser esto para disipar el estrés de la batalla? Este tipo de acicalado social no se realiza a las plumas de la cabeza, sino que es realizado sobre las plumas que cubren el cuerpo.2

Dos de mis aves realizando acicalado social.

El acicalado social puede también ser visto luego de una escaramuza por territorios como un sitio para anidar. Luego de la escaramuza, se puede ver a las aves, “perchadas” juntas y acicalándose unas a otras. También se puede ver a las aves tocándose suavemente unas a otras, lo que a veces se ve como lo que podríamos hacer cuando reconfortamos a alguien y le aseguramos que las cosas van a estar bien. Con los loros, esto ocurriría más probablemente solo entre aves que están emparejadas o hacia sus crías.3

El acicalado mutuo es visto frecuentemente en especies que viven juntas y cercanas, como lo hacen muchos loros. El beneficio de ser acicalado por otro es que se abren los cálamos de plumas que no pueden alcanzar ellos mismos, pero también ayuda tener un compañero chequeándote en busca de diferentes bichos o parásitos como las garrapatas. Se sabe que el acicalamiento mutuo reduce significativamente el número de parásitos y garrapatas en las aves silvestres.4

El acicalamiento social también puede ser usado para el cortejo entre loros, por ejemplo, pasar el pico a lo largo de las alas y cuerpo antes de la monta y cópula.

Problemas que puede causar el exceso de toque/tacto

Los mimos y caricias excesivas en los loros y cacatúas pueden eventualmente llevar a problemas médicos y conductuales. Los más comunes son: mordidas, gritos excesivos, arrancar plumas, puesta de huevos excesivay prolapso de la cloaca.5 Las cacatúas albas pueden estar en especial riesgo de prolapso cloacal. No está claro si las caricias excesivas son siempre lo que causa esto pero, sin embargo, el riesgo debería ser suficiente para sugerirles a nuestros clientes que cambien su conducta si están entregando caricias excesivas de esta naturaleza a sus aves. Generalmente, otras especies de loros no permiten el mismo tipo de manejo o caricias que otras especies de cacatúas (Albas o de las Molucas, especialmente) permiten. Esta intolerancia al tacto puede llevar al conflicto ya que las aves se sensibilizan a la presencia de manos y comienzan a mostrar conductas que incrementan el distanciamiento, como morder, que pueden ser molestas para los dueños.

¿Dónde, cómo y cuándo debiéramos tocar a nuestros loros? La respuesta depende de cada loro en particular y también del entorno del ave, ya que cada hogar, aviario y cuidador es diferente. Generalmente, el lugar que más frecuentemente tocamos en nuestras aves es la parte más alta de su cabeza. Podemos acicalar las plumas de la cabeza, y ese acicalado será más que apreciado, pero no si es forzado. Puede haber ocasiones, por ejemplo, cuando algunos loros no están de humor para ser acicalados por otros. Si es así, podemos respetuosamente prestar atención a ese requerimiento, quitar nuestra mano e intentar más tarde. El lenguaje corporal que puedes ver como diciéndote “no”, podría ser un ave moviendo su cabeza lejos de tu mano al girarla hacia un lado. Una invitación a acicalar sería un loro agachando su cabeza exponiendo su frente y tal vez tocándose ellos bajo su cuello con una pata.

Si hablamos de forma general, las cacatúas hembras casi siempre están dispuestas a ser acicaladas por otro (e incluso algunas parece que ruegan por ello) siguiéndote con la cabeza gacha, como si dijeran “¡acicálame, acicálame!”. Ciertamente está bien el acicalarlos mientras no comiencen a sacudirse en éxtasis (pequeños movimientos que semejan temblores) porque esto es un despliegue sexual. Si observas esto, deja de acicalarlos y redirige su atención a otra cosa. Por ejemplo, haz que se suban a una percha y bailar o cantar, o lo que sea que tu ave disfrute de hacer. Todas mis Cacatúas de las Molucas disfrutan de rascadas de cabeza y acicalamiento, pero he descubierto que también son muy felices al percharse y hacer actividades de juego.

También hay momentos durante el año cuando todo lo que tengo que hacer es entrar a una habitación o mirar a una de mis cacatúas o loro y comienzan a temblar o a hacer despliegues sexuales. Si este es el caso, entonces cualquier tipo de toque solo escalará la conducta. En mi experiencia, este tipo de conducta usualmente tiene su punto más alto en una semana, tal vez dos. Durante este tiempo, aún pueden salir de su jaula o aviario o subirse, pero entonces yo les pido de forma inmediata y gentil que se suban a una percha y las aliento a hacer actividades de forma independiente. Algunas veces interactuando en momentos diferentes a los usuales durante el día puede ayudar. Al entrar a una hora diferente, has cambiado el entorno.

¿Cuándo puedes tocar a un loro?

He descubierto que en la mayoría de los casos, abrazar o hacer mimos a un loro está bien, siempre y cuando ese abrazo sea uno corto, un par de segundos y que no estemos acariciando muy fuerte o intensamente al ave como nos gustaría hacer con un perro o gato. Solo un abrazo corto y amistoso que le daríamos a un amigo cuando lo vemos. ¡Muy a menudo no nos abrazamos por mucho tiempo! De hecho, es importante tener habilidad en  el manejo con aves para prepararlos para exámenes veterinarios o para que tú mismo los examines en caso de lesión. Abajo, las áreas en rosa muestran donde una cacatúa, así como otras especies de loros, pueden frecuentemente ser tocados, rascados y acicalar sus plumas sin resultar en posibles problemas. En los momentos en que no debemos tocar a un loro en ningún lado de su cuerpo sería si al ave no le gusta que la toquen o comienza a jadear o a temblar en éxtasis. Algunas especies puede que aplanen sus espaldas con sus alas, lejos de su cuerpo, y otras especies de aves pueden levantar su cola y abrir y cerrar la cloaca hacia ti. Familiarízate con el lenguaje corporal de cada de una de las aves individuales y especies de aves.

Un lugar favorito para caricias disfrutado por muchas cacatúas puede ser bajo la cresta, justo sobre la cabeza donde la especies como la Albas o las de Molucas tiene un área calva. Para otras especies de loros, he descubierto que sus frentes o parte más alta de su cabeza es un lugar favorito. Ocasionalmente, rascadas cortas bajo las alas también pueden ser apreciadas. Siempre observa el lenguaje corporal para saber si el loro invita a rascar la cabeza o a contacto corporal, ya que, como nosotros, puede que no siempre estén de humor para ser tocados o mimados.

Les sugeriría a los clientes que, si sus aves están mostrando conductas de apareamiento, deberían evitar los abrazos o las caricias del todo, si fuera posible. Les doy una descripción de los tipos de lenguaje corporal a los que debieran estar atentos. Las conductas a observar en las cacatúas incluyen: encuclillarse bajo, temblar con éxtasis (a veces confundido con un ataque) y jadeos. Con un guacamayo, les diría a los clientes que estuvieran atentos al abre y cierra de la cloaca, la cola alta o posición en cuclillas con la espalda aplanada. Le digo a mis clientes que si ven esto, las aves debieran ser ignoradas o redirigidas a alguna otra actividad.

Este video muestra a una de mis aves temblando en éxtasis.

Junto con una explicación sobre las conductas de apareamiento, también me aseguro de darle una lista de conductas alternativas que los clientes pueden hacer en lugar de tocar y abrazar que sirvan como refuerzo para ellos, cosas con las que ambos, humano y ave, se sientan bien pero que no sean factibles de contribuir a cualquier problema conductual por el cual me hayan llamado.

Conductas alternativas para reforzar

En vez de abrazos largos, caricias o mimos, que son deseos humanos que las aves nos permitan hacer, podemos enseñarles a nuestros clientes a construir relaciones más satisfactorias al interactuar con las aves en otras maneras. Podemos enseñarles a jugar juegos como “dónde está el cuco”, el juego de perseguirlos donde su mano sigue al ave y le dice “¡te voy a atrapar!” y cuando la atrape, el ave obtiene un refuerzo. O mostrarles a los clientes cómo jugar a atrapar lanzando un pedazo de papel al aire suavemente. Recuerde decirles que después de un par de veces, debieran dejar que el ave lo atrape y lo destroce o que lo lance de vuelta.

¡El entrenamiento con refuerzo positivo es divertido también! Tengo clientes que le enseñan a hacer target a sus aves (tocar con la pata o pico un objeto como la mano o la punta de un palito chino, por ejemplo) o dar una vuelta o cómo saludar levantando una pata en el aire. A clientes más experimentados o entusiasmados, les enseño cómo moldear que sus aves suban una cuerda, jalen de un balde hasta la percha o algún otro truco de etapas múltiples. O les enseño habilidades de cuidados veterinarios como entrar en su transportadora por sí mismos o sostener una pata para limar las garras, en una forma que sea reforzadora y divertida. Y entonces, por supuesto, tenemos la vieja locura; reírse, cantar, bailar, etc., con nuestros amigos plumíferos. Todas estas son fáciles de enseñar a los clientes en vez de acariciar a las aves, y mejorará su relación con ellos, así como también ayudará en prevenir las conductas inapropiadas que el tacto excesivo puede provocar.

Referencias

  1. Harrison, C. (1964) Allopreening as agonistic behavior. Behaviour 24:3/4, pp. 161-209.
  2. Tynes, V. (2013) Behavior of Exotic Pets. Chichester, Wiley-Blackwell.
  3. Kenny, E., Birkhead, T. and Green, J.P., (2017) Allopreening in birds is associated with parental cooperation over offspring care and stable pair bonds across years. Behavioral Ecology 28:4, pp. 1142-1148.
  4. Picard, C. et al. (2020) Why preen others? Predictors of allopreening in parrots and corvids and comparisons to grooming in great apes. Ethology 126:2, pp. 207-228.
  5. Gaskins, L. and Bergman, L. (2011) Surveys of avian practitioners and pet owners regarding common behavior problems in psittacine birds. Journal of Avian Medicine and Surgery 25:2, pp. 111-118.

Shauna Roberts es asistente veterinaria retirada, co-profesora con Susan Friedlam para LLA (Living and Learning with Animals) [Viviendo y Aprendiendo con Animales] y es voluntaria a distancia desde hace 20 años en la Fundación Gabriel, haciendo consultas de comportamiento y nutrición. Actualmente es miembro de IAABC, IAATE, ABMA, AAV.

(Traducido por Wen Bautista, IAABC Español)