Por Kayla Fratt

El zorro kit (Vulpes macrotis) de San Joaquín es una pequeña especie de zorro en peligro de extinción que vive en México y el suroeste de los Estados Unidos. Su excremento es pequeño, dado que estos zorros solo pesan alrededor de 5 libras (2.26 kilos), y suele ser del mismo color que el suelo del desierto. Los biólogos se esfuerzan por obtener un censo exacto de estos pequeños zorros, incluso utilizando cámaras trampa y haciendo exhaustivas encuestas en la población de la zona.

La hierba pastel, también conocida como áspide de Jerusalén (Dyer’s woad) es una especie de planta agresiva e invasiva. Es alelopática, lo que significa que produce compuestos que dificultan el crecimiento de otras plantas cercanas. También produce hasta 10.000 semillas cada vez que florece, haciendo que su propagación en el noroeste de los Estados Unidos sea particularmente rápida. La planta es difícil de identificar y eliminar antes de que florezca y, si ya está floreciendo, es casi demasiado tarde.

Los cazadores furtivos pueden esconder fácilmente el diente de marfil de un hipopótamo o una resma de escamas de pangolín dentro de sus morrales. Es casi imposible buscar el contrabando de vida silvestre de esta manera, especialmente si está dentro de un autobús público lleno de gente. Los cazadores furtivos también pueden desaparecer fácilmente entre los arbustos después de matar a un animal por su marfil, pieles o escamas.

Con sus narices poderosas y su deseo casi patológico de conseguir que alguien les lance la pelota, los perros detectoresde conservación pueden ayudar a los conservacionistas de todo el mundo a aprender sobre especies en peligro de extinción, erradicar invasores y detener los delitos contra la vida silvestre.

A partir del conocimiento de los equipos de búsqueda y rescate, entrenadores de narcóticos e incluso el deporte de olfacción canina, los adiestradores de perros de detección de conservación le enseñan a sus perros a olfatear olores objetivo a cambio de una pelota. El principio es sencillo: olor = bola. Luego, los manejadores crean gradualmente situaciones olfatorias cada vez más complejas para que los perros las resuelvan, introduciendo viento, obstáculos tridimensionales, hierba alta y áreas de búsqueda cada vez más extensas. Los perros aprenden a ignorar el excremento de coyote cuando buscan excremento de lobo y a seguir sus narices hacia una planta en vez de hacer caso de una ardilla chirriante.

Working Dogs for Conservation emplea a más de 30 perros detectores de conservación. La mayoría de estos perros abandonaron la “vida hogareña” o terminaron cambiando su carrera de detección de narcóticos, protección o perros de servicio y ahora han encontrado su vocación.

Los científicos reconocen cada vez más el valor del uso del olfato canino para ayudar en los esfuerzos de investigación y conservación. Hay más menciones de perros detectores de conservación en la literatura científica publicada desde 2008 que en toda la literatura anterior a 2008. A pesar de este reconocimiento, el campo de perros detectores de conservación enfrenta varios obstáculos importantes. Específicamente, cada organización de detección de conservación opera de manera independiente, sin una forma establecida de compartir las mejores prácticas para identificar y entrenar perros. Además, no existe un método estandarizado para identificar a los perros que sean adecuados para este trabajo.

Organizaciones como Working Dogs for Conservation casi siempre están en búsqueda de nuevos perros de trabajo. Esto se debe a que estiman que solo aproximadamente 1 de cada 1.000 perros es realmente adecuado para el trabajo de campo de tiempo completo. Estos perros deben poder trabajar en condiciones de campo desafiantes, con diferentes adiestradores, alrededor de la vida silvestre y durante horas sin recompensa. Lo primero que buscan en un perro es un fuerte impulso por perseguir pelotas. Pero más allá de la obsesión por la pelota, estas organizaciones también buscan perros enfocados y físicamente capaces de trabajar largas horas en una amplia variedad de entornos. Estos perros deben estar tan motivados por la pelota que felizmente rastrearán a los cazadores furtivos en lugar de perseguir suricatos. Al mismo tiempo, deben ser perros que no se asusten fácilmente con los automóviles, los transeúntes, otros perros o los sonidos del bosque.

Este tipo de perro no es fácil de encontrar. Mientras tanto, los refugios estadounidenses sacrifican aproximadamente 670.000 perros por año. Muchos perros son sacrificados por tener demasiada energía para el hogar promedio. Estos perros pueden ser exactamente lo que buscan los grupos de detección de conservación. Working Dogs for Conservationestima que los potenciales perros de trabajo son, aproximadamente, 1 de cada 1.000 en un refugio promedio basados en 20 años de experiencia peinando refugios para tratar de encontrar candidatos para el trabajo. Suponiendo que aproximadamente 1 de cada 1.000 de los 670.000 perros pudiese ser apto para la detección de conservación, los refugios de Estados Unidos podrían estar sacrificando a 670 potenciales perros de trabajo cada año porque no hay una forma simplificada para que se identifiquen esas aptitudes.

A continuación se muestra un video del trabajo realizado por Working Dogs for Conservation:

¿Cómo pueden los consultores de conducta identificar posibles perros detectores de conservación?

Los entrenadores y consultores de conducta a menudo se encuentran con perros de alta energía que no son adecuados para su hogar actual. Una de mis primeras experiencias con eso fue Fred, un mix de labrador retriever y pointer que llegó al refugio para el que trabajé en 2017. Tenía solo 18 o 20 meses y ya había pasado al menos por dos hogares. Era destructivo en el hogar, yendo y viniendo constantemente, masticando y cavando. Fred también tenía la costumbre de morder hasta causar sangrado cuando quería tomar un juguete. Yo sentía que realmente no se estaba comportando de una manera agresiva y no tenía intención de hacer daño; era más como si estuviese en un frenesí de pánico por sacar el juguete de tu mano.

Se obsesionaba con los juguetes (y muchos otros objetos en movimiento), apenas respirando, con pupilas del tamaño de platos. Lo sometimos a un programa de entrenamiento de trabajo olfativo, donde se destacó una vez que aprendió a encontrar comida oculta a cambio de una pelota. Fred finalmente fue adoptado como un perro de detección de chinches. Su frenética energía desapareció (junto con el hábito de masticar, cavar, ir y venir, ladrar y morder) en favor de pasar tiempo buscando metódicamente en hoteles y apartamentos para detectar el olor de las chinches.

Si bien aumentar el ejercicio y agregar estructura a menudo puede ayudarlos, a veces estos perros realmente necesitan el tipo de ejercicio físico y mental diario que solo se realiza regularmente en un hogar de entorno laboral o deportivo.

Working Dogs for Conservation se asoció con el Fondo Internacional para el Bienestar Animal creando “Rescues 2 the Rescue” para ayudar a identificar perros con un gran potencial de trabajo y relacionarlos con organizaciones de detección.

Si conoces a un perro de refugio, o cualquier perro que necesite un nuevo hogar, podría ser un candidato para trabajar y este sitio podría ayudar a que las características del perro coincidan con un trabajo. La evaluación preliminar debe ser filmada e idealmente realizada por alguien que no conozca bien al perro. Consiste en lo siguiente:

  1. Lanzar una pelota cinco veces y evaluar cuánto entusiasmo muestra el perro mientras la persigue. No se permite alentar al perro, pero no se requiere que éste recupere la pelota formalmente.
  2. Repetir los cinco lanzamientos, pero esta vez sosteniendo el collar del perro. No soltar al perro hasta que la pelota haya dejado de moverse. Califique al perro basándose en el entusiasmo mostrado por un juguete inmóvil.
  3. Lanzar la pelota hacia o debajo de un obstáculo para que el perro pueda ver dónde está, pero deteniendo al perro durante 30 segundos antes de permitirle buscar el juguete. Está bien rehacer el lanzamiento si se necesita una mejor colocación. Si el perro no busca el juguete después de 10 segundos, se debe alentar verbalmente y señalar el juguete.
  4. Sostener al perro y mostrarle la pelota. Luego, cubrir sus ojos o voltearlo para que no pueda ver, y lanzar la pelota para que no sea fácilmente localizable a simple vista. Liberar al perro de inmediato. Probablemente será necesario un asistente para cubrir los ojos del perro. Esta vez, alentar verbalmente al perro y permitir que busque hasta por 2 minutos. Si el perro encuentra el juguete en menos de 15 segundos, se debe intentar nuevamente con una colocación un poco más difícil. Esta prueba trata sobre la disposición del perro a buscar, no su velocidad o éxito al hacerlo.

La hoja de puntaje completa también incluye detalles sobre la personalidad del perro, como la voluntad de interactuar con un guía extraño y la reacción a un ruido fuerte. Working Dogs for Conservation está buscando perros que puedan trabajar con guías novedosos después de largos y difíciles días en el automóvil, pero algunas otras organizaciones de detección pueden estar abiertas a perros ligeramente “más suaves”, que funcionan mejor con un solo guía.

Para el perro adecuado, una carrera en detección de conservación puede ser una oportunidad de salvar su vida. Si bien su trabajo no siempre es fácil, es una de las pocas labores para perros que les permite estar en la naturaleza como parte de su desempeño. Los perros de detección de conservación no pasan sus días inhalando exhaustos a lo largo de la frontera o yendo y viniendo por las líneas de la TSA (Transport Secutiry Administration). Y aunque estos perros de trabajo no entienden la importancia de su labor, realmente disfrutan la búsqueda y la pelota al final. Puedes ayudar a Working Dogs for Conservation manteniendo los ojos bien abiertos en busca de perros candidatos en refugios locales, ser buen guardián al aire libre con tus perros y participando en ejercicios de olfacción, trabajo de aromas o detección en las cercanías de tu hogar.

Kayla Fratt es dueña de Journey Dog Training, donde brinda apoyo conductual remoto a los dueños de perros y gatos de todo el mundo por correo electrónico, mensajes de texto, video chat, cursos en línea y libros electrónicos. También trabaja como escritora independiente. Es licenciada en biología del organismo y ecología por Colorado College y es consultora certificada en comportamiento canino de la IAABC. Actualmente conduce desde Denver a Sudamérica con su Border Collie y su novio. Está obsesionada con los perros de detección de conservación y le encanta el entrenamiento de trucos.

(Traducido por Paola Morali, IAABC Español)