Por Cindy Peacock

Boo es un oso pardo macho (Ursus arctos), nacido en 2002. Pesa entre 550 y 600 libras en la primavera, y hasta 750 a 850 libras en el invierno antes de la hibernación. Vinimos a cuidar a Boo después de que él y su hermano Cari quedaran huérfanos -alrededor de los 5 meses de edad- cuando un cazador furtivo disparó a su madre. Inicialmente se alojaron en un hábitat en Grouse Mountain, B.C., Canadá, mientras se construía un hábitat nuevo y avanzado de 20 acres en Kicking Horse Mountain, B.C. Desde 2003, Boo ha residido en este recinto de hábitat de montaña subalpina, el más grande de su tipo para un solo oso pardo.

Hábitat de Boo

Historial de conducta

En el invierno de 2004, el primer año de hibernación después de mudarse al nuevo recinto en Kicking Horse Mountain, el hermano de Boo, Cari, murió. Como no había cámaras en el estudio en esta temprana etapa, los cuidadores no supieron de su deceso hasta la primavera. Hubo un cambio significativo en el comportamiento de Boo, entre su experiencia inicial en su recinto y después del primer período de hibernación. Si bien no podemos precisar las razones exactas, podemos especular que la combinación de la muerte de Cari dentro de la guarida de hibernación, así como la experiencia de Boo con los procedimientos e instancias de encierro veterinario necesarios puede haber contribuido a este cambio.

En el verano de 2006, Boo escapó de su recinto. Después de 16 días regresó al recinto por su cuenta.

En el verano de 2011, Boo volvió a salir de su recinto. Después de 33 días regresó al recinto por su cuenta. Para evitar más fugas, Kicking Horse instaló placas de metal bajo tierra debajo de la cerca perimetral. Este proceso tomó alrededor de dos meses y Boo estuvo encerrado en su corral todo ese tiempo. Mostró signos de estrés, incluidas la caminata constante y la excavación, hasta que finalmente debió ser sedado para aliviarlo.

Boo tiene una guarida natural que construyó en su hábitat cerca de la parte superior del recinto, en la base de un árbol muerto. Tiene una hermosa vista del hábitat, así como hacia el valle de la montaña.

También tiene una guarida artificial, que es una pequeña cabaña de troncos dentro de las cercas metálicas de su área de espera. Desafortunadamente, debido a problemas de confinamiento y seguridad, no puede pasar el invierno en el foso natural y necesita estar encerrado en el área de contención provista. Cada año se vuelve más cauteloso respecto a este espacio a medida que se acerca el tiempo de hibernación. Para acogerlo durante el invierno, Boo tuvo que ser cebado y guiado hacia la puerta corrediza que sería cerrada mediante un cable de trampa automático a distancia. Cada año, sus cuidadores tienen que ser más creativos sobre cómo convencerlo de que ingrese cuando llegue el momento ya que él siente lo que va a suceder y ha generado resistencia a la guía.

Una vez que está encerrado, Boo muestra signos de estrés, incluidos la caminata constante, la excavación, la vocalización y embestidas a los cuidadores.

La vista de Boo

Resumen del plan de entrenamiento

Nuestros objetivos iniciales en el entrenamiento eran tener un método confiable para llevar a Boo de su hábitat principal a su área de espera en caso de emergencia o evacuación, así como reducir la frecuencia de las conductas de estrés cuando se le encierra en este espacio. Idealmente, progresaríamos hasta que participara voluntariamente en procedimientos veterinarios de rutina, tales como controles dentales e inyecciones.

El primer paso fue introducir un marcador de premio (clicker) para Boo. También queríamos determinar cuáles eran nuestros reforzadores más efectivos para cada elemento del plan de entrenamiento. Esto le permitiría a Boo comprender el proceso de entrenamiento, mientras se les enseñaba a sus cuidadores los conceptos básicos de entrenamiento.

Medidas de seguridad

Las sesiones de entrenamiento siempre se realizaron con barreras seguras entre Boo y las personas que trabajan con él. Cada escenario de entrenamiento tenía su propia configuración de seguridad específica. Cuando trabajamos en conductas de focalización, lo hacemos en la “esquina de la guarida”, el primer punto de contacto a medida que avanzamos por el camino hacia su recinto. Este espacio ofrece un área grande y plana para el entrenamiento, con una cerca eléctrica de 8 pies como barrera de seguridad. Esta también es el área de aislamiento de Boo, un área de 1 acre para mantenerlo si hay reparaciones para hacerse en el hábitat, o en el caso de que un humano u otro oso ingrese al recinto.El área de aislamiento es un espacio con cercas de metal de 12 pies, y trabajamos desde el techo de su guarida adjunta. Hay cercas eléctricas en el perímetro de esta área. Aquí es donde trabajamos en el entrenamiento de recuperación, así como en el entrenamiento de empoderamiento en la parte de las puertas corredizas. 

Plan de entrenamiento

Comenzamos a entrenarlo el 19 de junio de 2017, con la esperanza de tener suficiente tiempo para construir un historial de experiencias positivas y refuerzo para Boo en su área de contención antes de que llegara el momento de ser confinado. Nuestro plan implicaba trabajar en dos objetivos:

  1. Entrenar la conducta de regreso al área de espera cuando Boo escucha una señal.
  2. Cambiar la asociación negativa de Boo respecto a estar confinado en el área de contención.

Entrenamiento de llamada de emergencia

A Boo se le enseña que la “campana de la cena” es un anunciador de un burrito de sardina. Sabíamos por experiencia que las sardinas eran una de sus golosinas preferidas, pero como los entrenadores tenían que entregársela arrojándola desde el techo, decidimos entregarla en una tortilla de burrito. ¡Aprendimos que Boo disfrutaba la tortilla casi tanto como el pez!

Proceso:

  1. Tocar la campana con Boo ya en el área de contención y entregar el burrito.
  2. Tocar la campana desde una corta distancia mientras Boo está en contacto visual con los entrenadores.
  3. Tocar la campana sin Boo a la vista.

Boo se dio cuenta de esto muy rápido; dimos a conocer la campana por primera vez el 6 de agosto y para el 17 de agosto funcionaba con Boo fuera del alcance visual. Debido a que su hábitat es tan grande, a veces le toma un tiempo aparecer. No sabemos si comienza a moverse tan pronto como oye el timbre o se toma el tiempo de decidir si va a venir. Ni una vez en el entrenamiento tocamos la campana sin que él llegara. 

Cindy encima de la guarida artificial de Boo

Entrenamiento de empoderamiento con puerta corrediza

Los entrenadores permiten que Boo entre y salga del área de espera usando puertas corredizas. Boo tiene dos opciones mientras está en el área de espera: con ambas puertas cerradas, recibe una entrega constante de un premio de alto valor como el pastel de atún. Si mira o se mueve hacia una salida, la comida se detiene y se abre la puerta. Esto le enseña que tiene la opción de elegir si se queda en el recinto o no. 

Día de retroceso: 21 de Agosto

En este día, notamos que Boo parecía desconfiar del cierre de las puertas. Cuando cerramos la puerta corrediza con Boo dentro del área de contención, él inmediatamente se movió hacia la puerta para que se abriera. Una vez fuera del área de contención, cavó una cantidad significativa en el área directamente fuera de la abertura. Para tranquilizarlo, los criterios de entrenamiento se redujeron y volvimos a donde comenzamos, con las puertas que no estaban completamente cerradas, para las próximas dos sesiones.

Dia de progreso: 24 de Agosto

En este día, Boo parecía entender y confiar en lo que estábamos haciendo. Pudimos encerrarlo por completo durante aproximadamente cinco minutos.

Agosto-Octubre

Continuamos con el entrenamiento de puertas corredizas durante dos o tres días a la semana. Disminuimos lentamente la cantidad y el valor de sus premios por estar encerrado, pasando de las golosinas de alto valor a su dieta regular. Los alimentos de bajo valor como las zanahorias se estaban utilizando con éxito con las puertas cerradas a mediados de octubre.

Día de retroceso #2: 12 de Octubre

Notamos que el comportamiento de Boo comenzaba a cambiar con el clima. Se volvió mucho más cauteloso con las puertas cerradas, eligiendo tomar sus premios e irse con ellos en lugar de quedarse por más.

Los alimentos preferidos de Boo cambian a lo largo del año, lo que es consistente con sus pares salvajes. En este día, Boo rechazó la carne de alce ofrecida. Tradicionalmente, esta es una señal de que su metabolismo se está desacelerando y se está acercando a la hibernación. Por lo tanto, encerrarlo en el área de contención se convertía en una prioridad. El comportamiento de Boo en el área de contención también cambió drásticamente desde los días anteriores. Pasó de sentirse cómodo y elegir quedarse solo con suplementos dietéticos regulares, como comida para osos, verduras y frutas, a rechazar cualquier alimento incluidas golosinas de alto valor como el burrito de sardina, para tener la puerta abierta.

Encerrado para el invierno: 16 de Octubre

Después de su repentino cambio de conducta en los últimos días, así como de las tormentas de nieve pronosticadas que azotaron el área, la encargada del refugio tomó la decisión de encerrar a Boo ese día. Tocamos la campana, y Boo llegó en tres minutos, pero luego se sentó fuera de la puerta oeste, sin cruzar el límite hacia el área de contención para recibir su burrito de sardina. Después de estar 25 minutos sentado afuera de la puerta, se levantó y regresó al bosque en dirección a la puerta de aislamiento.

La encargada del refugio fue a la puerta de aislamiento y usó el entrenamiento de objetivos para que Boo la siguiera al área de aislamiento y poder cerrarla, para limitarlo a un patio de aislamiento de un acre que incluye su área de contención. Una vez que estuvo en esta área, continuamos haciendo target entre los dos entrenadores, variando la distancia entre ambos y también desde la puerta este. Después de un target exitoso a unos 4 metros de la puerta, sugerimos un target a unos 20 metros más lejos de la puerta, a lo que Boo dudaba en acercarse. Miraba constantemente desde el palo de target distante hasta el área de contención. Una vez que se movió hacia el target distante, me moví a la cima del techo de su guarida y volví a tocar la campana.

En este momento, Boo se movió hacia el área de espera, se sentó y dudó durante unos minutos, luego entró al área de contención para recibir el burrito de sardina. La encargada del refugio pudo bajar la puerta corrediza rápida pero cuidadosamente (otros años se tuvo que usar un cable de trampa para cerrar la puerta de forma remota).

Tan pronto como se cerró la puerta corrediza, Boo mostró una agresión dirigida a los humanos y una intensa excavación en ambas puertas. Esta fue la primera vez desde que comenzó el programa que exhibió esta conducta.

17 de Octubre

Boo ofreció cinco minutos de entrenamiento de target. Esto fue significativo, ya que nos mostró que todavía estaba dispuesto a trabajar con nosotros, incluso dentro de esta área donde había estado mostrando conductas de estrés.

13 de Noviembre: Comenzó hibernación/letargo

Una vez que Boo ingresa a su guarida durante 24 horas seguidas, ha comenzado oficialmente su estado de letargo. La mayoría se refiere a este período como hibernación, pero hay una diferencia entre los dos. El letargo o torpor es el término utilizado para referirse al estado latente en el que entran los osos durante los largos meses de invierno. Boo permanecerá en su guarida durante aproximadamente cuatro meses, pero ha llegado a pasar hasta cinco meses.

Cuando llega la primavera, trayendo temperaturas más cálidas, Boo comienza a agitarse en la guarida. Cada día, incrementándose su actividad, se prepara para salir lamiéndose y mordiéndose las almohadillas para endurecer la piel. Una vez que Boo ha salido de la guarida, se encuentra en lo que se conoce como hibernación ambulante. Esto es cuando los osos dejan sus guaridas y están activos, pero sus procesos metabólicos no han vuelto a la normalidad. Esta etapa puede durar dos o tres semanas, tiempo durante el cual los osos voluntariamente comen, beben menos y, naturalmente, excretan menos.

Durante la hibernación, Boo es monitoreado por una cámara infrarroja ubicada dentro del techo de su guarida y un termómetro para leer la temperatura y la humedad. Lo revisan diariamente y toda actividad se registra en una hoja de observación digital. El sistema de vigilancia funciona con energía solar respaldada por baterías.

La capacitación se reanudará cuando regrese el apetito y el entusiasmo de Boo por trabajar con nosotros.

Conclusión

Hemos hecho un progreso sorprendente en la construcción de nuestra relación con Boo y en enseñarle el concepto de entrenamiento y trabajo por recompensas. El entrenamiento de llamada se utilizó con éxito durante una emergencia, cuando otro oso entró en su recinto. (Este fue un problema que derivó en que Boo matara al otro oso).

No sabremos hasta la próxima primavera cómo está nuestra relación con Boo. El entrenamiento de empoderamiento se basa en dar al animal control y generar confianza con sus cuidadores. Cuando cerramos la puerta por última vez el otoño pasado, rompimos esa confianza. Como exhibe conductas más naturales que la mayoría de los osos cautivos, es muy limitada la investigación sobre cómo la hibernación cambiará nuestro progreso en el entrenamiento.

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Cindy Peacock, CPDT KA, KPA CTP, es la entrenadora principal en Kicking Horse Grizzly Bear Refuge en Golden, B.C., Canadá. También ofrece asesoramiento de comportamiento privado en el oeste de Canadá. Cindy organiza seminarios regularmente, sobre entrenamiento de especies múltiples y conducta canina.

(Traducido por Manuel Tenchio, IAABC Español)