Por el Equipo Editorial de la IAABC

Una de las preguntas más frecuentes que recibe la IAABC es sobre cómo comenzar a trabajar con mascotas y sus dueños. La verdad es que no hay una trayectoria fija ni tampoco un solo requisito que te prepare para este trabajo único, desafiante e infinitamente fascinante. En esta serie conversaremos con cada uno de los directores de División sobre cómo transformaron su amor por los animales en su profesión.

En esta edición conversamos con la Directora de la División Gatos de la IAABC sobre su camino hasta convertirse en consultora de conducta.

¿Cuándo decidiste seguir la educación de conducta como una profesión?

Mi carrera con animales comenzó realmente en la profesión veterinaria y creció desde entonces. Como estudiante de secundaria, estaba interesada en seguir una carrera en enfermería hasta que descubrí tecnología veterinaria y me di cuenta de que podía combinar mis dos pasiones al mismo tiempo: enfermería y trabajar con animales. Me gradué de nivel técnico en tecnología veterinaria e inmediatamente comencé a trabajar de tiempo completo como técnico en una clínica animal pequeña, donde trabajo hasta el día de hoy.

Luego de un par de años, realmente comencé a ver la necesidad de profesionales de conducta y entrenamiento dentro de la comunidad veterinaria. Como profesionales veterinarios podemos a ayudar a reparar el cuerpo, pero a algunas personas les cuesta ofrecer buen consejo sobre conducta. Reconocí este como el vacío que yo podía llenar. Comencé a crear folletos, enseñando clases de cachorros, educando y abogando para que otros empleados practicaran el manejo fear free (sin miedo) y de bajo estrés con todos nuestros pacientes.

Al mismo tiempo, también estaba enseñando clases caninas de obediencia en otra locación de entrenamiento y era voluntaria en el departamento de conducta del refugio local con perros y gatos. ¡Fue entonces que me convertí en la persona de referencia, tanto para práctica veterinaria y lo relacionado con conducta!

¿Cómo empezaste en tu educación de conducta?

A medida que estaba ocupada con las clases de entrenamiento y consejos de conducta en el hospital, decidí que era tiempo de seguir una educación más formal. Me inscribí en la Universidad Canisius y fui aceptada en su programa de Ecología, Conducta Animal y Conservación. Completé mis estudios técnicos dos años más tarde. Mi experiencia en la Universidad Canisius fue fantástica y me llevé conmigo mucha información que todavía hoy uso, como las habilidades ABA (Análisis de Comportamiento Animal) que aprendí en mi clase “Evaluación de Animales”. En la misma época en que estaba en Canisius, terminé de ingresar mis horas y casos y pude así dar mi examen para certificarme con el Consejo de Certificación de Entrenadores Caninos Profesionales. Además de completar mi título, también utilicé educación continua y webinars ofrecidos a través de la Sociedad para Técnicos en Comportamiento Veterinario.

¿Cómo comenzaste a desarrollar las habilidades prácticas?

¡Practicar, practicar y practicar mucho más! Lo he hecho y lo seguiré haciendo. Practicado y competido con mis propios perros en diferentes deportes caninos. 

Para construir mi propio set de habilidades, comencé a ofrecer ayuda en otras clases y a otros manejadores, bajo la dirección y supervisión del instructor. También pude obtener mucha experiencia de primera mano trabajando con gatos al ser voluntaria del departamento de conducta del refugio. Trabajar con diferentes especies realmente me ayudó a afinar mis habilidades y adaptar no solamente las necesidades específicas de la raza, sino que a las necesidades específicas del individuo dentro de esa especie.

Trabajar con varias especies puede ser una lección de humildad. Cuando recién comencé a trabajar y a entrenar más con gatos pensé: “Si puedo entrenar con clicker a un perro, ¡debería ser igual de fácil con un gato!”. Pero la primera vez que le ofrecí un target de bastón/palo a un gatito en el refugio, lo olfateó y cuando hice clic y le tiré un premio al piso, el gatito olfateó el premio, se dio vuelta y se alejó de mi caminando. ¡Finalmente encontré la oportunidad de jugar con un juguete y tener acceso a juguetes de alimentación que fueran más motivadores para este gatito que simplemente lanzarle un premio!

También tengo una biblioteca dedicada a libros de entrenamiento y conducta en mi oficina. He leído cada uno de esos libros, de tapa a contratapa, incluso algunos ¡los he leído varias veces! Aunque leer o hacer referencia a un libro no es necesariamente experiencia de primera mano, realmente te da una base para entender los conceptos en el entrenamiento y conducta.

¿Cómo supiste que estabas lista para tomar clientes de forma particular?

Cuando completé mis estudios en Canisius realmente sentí que tenía todo el set de habilidades y había construido una red de apoyo que necesitaba por parte de mis colegas, tanto en el campo veterinario como de entrenamiento para comenzar a tomar clientes particulares. Comencé tomando casos de conducta problemáticas que no serían necesariamente casos largos. Por ejemplo, un perro que lo hizo bien en mi clase de cachorros o de obediencia, pero el dueño quiere resolver conductas de excitación cuando tiene visitas en su casa. O clientes en el hospital animal a los que les cuesta que el gato ingrese a su jaula transportadora para llevarlos al hospital para recibir cuidados veterinarios básicos. Muy pronto los clientes existentes comenzaron a pedir mi ayuda con otras conductas problemáticas, y/o a referirme a sus amigos para los problemas conductuales de sus mascotas. “Buddy está muy bien en la clase de cachorros, pero ¿me puede ayudar con los otros perros que tengo en casa? Él ladra y se tira a los otros perros cuando lo sacamos a caminar” o “mi amigo me dijo que trabajaba con gatos, mis dos gatos no se llevan bien, ¡¿puede ayudarme?!”. Y así mis casos comenzaron a crecer desde sesiones básicas de entrenamiento y resolución de problemas a sesiones más avanzadas que incluían contra condicionamiento, desensibilización, y manejo o alteración más estricta del entorno del animal.

Luego de completar la mentoría de Agresión en Perros de Michael Shikashio a través de la IAABC, realmente me sentí más confiada y animada respecto a que lo había estado “haciendo bien”, y entonces expandí mis servicios.

¿Qué te hubiera gustado saber cuando recién estabas comenzando?

Me hubiera gustado saber hasta qué punto empezaría a tomar los problemas de otras personas y que ese no era mi trabajo. Que no necesitaba llegar a casa luego de un día de trabajo y continuar pensando en los casos que había visto durante el día, incluso después de terminar de escribir reportes, y perder sueño a causa de ellos por la noche. En los últimos meses, he sido mejor en cuanto a tener empatía con mis clientes y sus situaciones sin sentirme responsable emocionalmente por ellos.

Estoy disponible para ofrecer mis servicios y apoyo, pero finalmente el esfuerzo en el entrenamiento que mis clientes quieren poner es su propia responsabilidad y la conducta de sus mascotas depende directamente de ese esfuerzo y responsabilidad. Es casi imposible no crear un lazo con tus clientes y sus mascotas, pero me gustaría haber estado un poco más preparada al principio en que el éxito o fracaso de mis clientes en implementar un plan de entrenamiento o modificación de conducta no es mi éxito o fracaso. Es suyo.

¿Algún momento particularmente desafiante que te hiciera cuestionar tu decisión de hacer de la educación de conducta tu carrera? ¿Qué hiciste para superarlos?

Si, ha habido momentos en que he cuestionado mi carrera. Algunas veces es luego de trabajar en un caso difícil. Otras veces es luego de acomodar clientes un poco más exigentes, algunas veces es cuando cuestiono mi propio conocimiento y experiencia, y muchas veces es cuando tengo que pagar mis cuentas (¡JA!). Pero siempre lo supero. Los casos difíciles son mucho más satisfactorios cuando tus clientes ven los resultados. Puedo trabajar con clientes más exigentes porque son obedientes y sabes que serán un cliente de por vida. Y sé cobrar lo que valgo, porque tengo conocimiento y un set de habilidades que puedo pasar a mis clientes para ayudarles y a sus mascotas.

¿Qué recursos están disponibles ahora que hubieras deseado poder aprovechar al principio de tu carrera?

Como millenial, mi generación siempre ha estado inmersa en la tecnología, y esta sigue jugando un rol integral en mi negocio hoy. No puedo hablar de recursos “de otro tiempo” porque la información siempre ha estado a un toque de mis dedos. La mayor parte de mi comunicación con clientes es vía correo electrónico o mensajes de texto, y le puedo enviar videos de ejemplo con ejercicios que practicamos en la sesión de entrenamiento. Los clientes pueden subir y enviarme videos del progreso que están teniendo con su perro o gato. Puedo tomar webinars de educación continua en línea, o hacer video llamadas con colegas con mi teléfono, computadora portátil o tableta. Cuando le hago seguimiento a un cliente o de información del negocio, ingreso los números en una hoja de Excel y le doy a la tecla Enter. ¡Realmente no puedo imaginar hacer lo que hago diariamente sin la ayuda de la tecnología moderna!

Traducido por Wen Bautista, IAABC Español