La eutanasia es un tema discutido muy frecuentemente por quienes trabajan en los refugios, por voluntarios y cada vez más por gente en redes sociales que tienen poca experiencia en las realidades de la situación que se discute. Al darle una mirada a estas discusiones altamente emocionales pudiera parecer que son sólo dos las opciones en un refugio: dar en adopción o mantener a todos los animales, sin importar el temperamento, o eutanasiar a un gran número de animales sin una causa justa. La realidad entre la población general es realmente entre esas dos. ¿En cuál cae su refugio? Y ¿Qué cambios pudieran ayudar a los trabajadores, a los voluntarios y a la comunidad a entender de mejor forma las difíciles decisiones que han sido tomadas?

No todos van a estar de acuerdo con la decisión de eutanasia, pero el tener un proceso claro y el compartir ese proceso puede evitar resentimiento o confusión que puede bajar la moral de los voluntarios y personal e incluso contribuir a los comentarios negativos en redes sociales, lo que es un mal resultado para cualquier refugio que se basa en donaciones y la conciencia pública. La transparencia y consistencia son cruciales, al igual que los procedimientos operativos específicos.

Mejor Información, Mejores Detalles

Muchos refugios publican estadísticas en sus sitios web para ser vistos por miembros del público que estén interesados. Recolectar esta información es importante porque nos permite entender mejor qué está yendo bien y qué puede mejorar. Los animales no son solo números, y por supuesto que no debieran ser vistos como tal, pero la información como el número de los animales que son ingresados, adoptados, puestos en hogares temporales y aquellos eutanasiados, y otras estadísticas como el tiempo promedio de estadía y los patrones sobre las áreas que entregan más animales a los refugios, ayudan al entendimiento del público sobre el refugio en sí y sus necesidades.

La información recopilada provee de metas para salvar más vidas en el futuro, todos queremos incrementar el porcentaje de animales que encuentran de forma exitosa sus hogares definitivos luego de pasar por las puertas del refugio, pero es importante lograr esas metas en una forma que se ponga el bienestar primero, en vez de instar a las organizaciones a que retengan a los animales que no puedan entregarse en adopción de forma segura para disminuir los porcentajes de eutanasia. Para realmente hacer lo que es mejor para las mascotas y la gente, la seguridad pública y la calidad de vida deben ser incluidas como factores de las metas futuras. Esto es el por qué los refugios que recolectan información no solo se enfocan en la adopción y la cantidad de animales recibidos sino también en varios ítems como el tiempo de estadía y el tiempo de retención en la comunidad a la que sirven. El tiempo de estadía, por ejemplo, es un buen indicador sobre si un refugio pudiera estar “almacenando” animales que no pueden ser reubicados de forma segura en ningún lado. Las tasas de retención (de los hogares) en la comunidad son un indicador sobre si el proceso de adopción está emparejando de manera compatible a las personas correctas con los animales correctos que ellos puedan cuidar.

La información también es importante a la hora de tomar decisiones sobre la eutanasia en el refugio. A medida que los refugios se alejan de una dependencia completa de los protocolos de evaluación de comportamiento realizados en el momento de la admisión, se vuelven más dependientes de las interacciones diarias y las observaciones sobre el comportamiento del animal fuera del entorno del refugio. No sería en el mejor interés de nadie el dejar de hacerlas o disminuir el uso de las evaluaciones, sino que reemplazarlas con algo que provea mayor información útil. El registro de la información acerca de las interacciones diarias debiese ser realizada tan seguido y tan pronto como sea posible – puede ser beneficioso incluir el tiempo de entrada (escritura) de datos en la planificación de la actividad del personal y los voluntarios. Ya sea que se ingresen en el software del refugio o en otro lugar donde se pueda almacenar y obtener la información, estas interacciones pueden dar una idea de si un animal al cuidado del refugio tiene cambios en el comportamiento que podrían indicar una disminución en su bienestar. La información ingresada debiera no solamente incluir retroalimentación (feedback) sobre los desafíos, debiera incluir progreso. Haga una prioridad el capacitar de forma apropiada a aquellas personas que reportan tales interacciones, particularmente el cómo reportar de forma objetiva. Usando hechos y detalles específicos mientras que se evita el lenguaje “basado en sentimientos” cuando se está reportando, es mejor para dejar poco espacio a la interpretación o la “adivinación” entre individuos. Cuando se ingresa información, incluya las iniciales de aquellos involucrados así también como la fecha. Tener esta información de fácil acceso permite a los refugios compartir los datos con el personal, voluntarios y el público. Previene los sentimientos de sorpresa si se determina que un animal con el que uno tuvo interacciones positivas no está lo suficientemente estable o representa un riesgo de seguridad si sale del refugio. Para los refugios que cuenten con un equipo de comportamiento y entrenamiento, también es importante documentar el trabajo realizado para modificar las conductas en el refugio, no solo para ver cómo el animal esté progresando sino también saber si el plan de acción está ayudando y si vale la pena continuarlo. También le permite al personal ver cuánto tiempo ha estado vigente el plan de conducta y cuántas personas han estado trabajando con el animal.

La información sobre la conducta de la mascota fuera del refugio – en hogar temporal, en las “escapadas de fin de semana”, en viajes durante el día o durante paseos, es extremadamente útil. Los trabajadores del refugio debieran prestar atención a esta información ya que puede ofrecer una perspectiva completamente diferente a la conducta del animal comparada con su vida en el refugio. Los programas de hogar temporal a menudo se usan para prevenir el deterioro del comportamiento relacionado con la estadía en el refugio y puede ser una intervención que puede ser la salvación para aquellos perros que están desarrollando conductas complicadas como resultado directo de vivir en un ambiente de refugio.

Involucrar A Las Partes Interesadas En La Toma De Decisiones

Cuando alguien ha notado que un animal está mostrando alguna conducta preocupante que pueda indicar que no es seguro darlos en adopción, el primer paso es usualmente discutir esto entre supervisores al decidir qué hacer con el animal. Antes de reunirse, los supervisores pueden requerir opiniones del equipo que les reporta de forma directa. Frecuentemente, las interacciones entre la gente y los animales varían dependiendo del departamento, lo que ven los del departamento/área de conducta puede ser diferente respecto a cómo lo ven los técnicos de cuidado animal o cómo los voluntarios experimentan las interacciones. Tomar estas conversaciones en consideración cuando se crean las políticas puede entregar perspectivas que de otra manera se pudieran pasar por alto. Tener varios supervisores con experiencias diferentes, como cuidado animal, médico, adopción o comportamiento y entrenamiento, involucrado en la toma de decisiones acerca de una posible eutanasia permite tener la película más clara y hace de la decisión una decisión grupal. Cuando más de una persona está involucrada en la discusión acerca del destino de un animal, previene que estas decisiones se conviertan en la carga emocional de una sola persona.

Luego de reunir toda la información relevante acerca del animal, determinar si hay otros resultados que sean más factibles o realistas para el animal y la comunidad, y finalmente decidir por la eutanasia, los refugios pueden elegir decirles a los individuos que hayan interactuado con el animal. El personal puede escoger informar a los voluntarios sobre la decisión y darles a aquellos que hayan sentido un lazo especial con el animal, la oportunidad de despedirse. Mientras que no es necesariamente fundamental para el animal el tener a múltiples personas, incluso una sola, diciendo adiós, esto puede dar un sentido de cierre a aquellos involucrados y promueve apertura dentro de la organización. Los protocolos de refugio difieren en el nivel de participación que tienen los voluntarios con las decisiones de eutanasia: algunos optan por no comunicar las razones detrás de una decisión, otros informan a los grupos de voluntarios experimentados, pero a menudo no permiten que los voluntarios cuestionen la decisión tomada por el personal, para disminuir la carga emocional en el personal responsable de la decisión.

Los individuos que entregan a un animal a un refugio son también partes interesadas aquí y puede que tengan fuertes opiniones sobre la eutanasia. Cuando las personas entregan a un animal, es importante que se responda cualquier duda que tengan acerca de la posibilidad de eutanasia, y hacerlo con honestidad y compasión. No es beneficioso para ninguna de las partes involucradas hacer falsas promesas acerca de lo que sucederá con el animal. Es importante comunicar que los refugios pueden ser ambientes estresantes y que el personal solo podrá tener una imagen clara de cómo el animal va a reaccionar y sus posibilidades de una adopción exitosa después de al menos un par de días en el nuevo ambiente (y posiblemente una evaluación conductual completa). La gente que entrega un animal (al refugio) debiera ser informada que la eutanasia pudiera ser la mejor decisión para el bienestar del animal en algunos casos.

Matrix Screenshot

Descargue una copia de la Matriz de Comportamiento de la Liga de Bienestar Animal de Arlington.

Un Proceso Claro Y Transparente

El personal puede querer desarrollar una matriz para hacer que las decisiones asociadas a la eutanasia sean específicas al refugio, lo que pudiera incluir temas médicos, temas conductuales como agresión o ansiedad, e indicaciones que sugieran si los temas asociados al animal son tratables o no tratables. Una matriz no siempre generará una respuesta clara a la pregunta sobre si los temas asociados al animal hacen que la eutanasia sea la mejor opción, pero sirve como una guía útil y consistente que puede ser usada por los refugios para determinar si el animal y su dueño potencial pudieran tener una buena calidad de vida. La matriz al final de este artículo es un ejemplo usado en el refugio donde trabajo actualmente. La matriz de nuestro refugio está basada en el personal y los recursos que tenemos. Otro refugio puede tener una idea muy diferente sobre qué mascota puede ser ubicada en una comunidad y si puede ser manejada en el ambiente del refugio basado en la configuración de éste y sus empleados.

Usar una matriz donde antes no había políticas escritas y cuándo considerar la eutanasia para un animal puede causar algo de confusión en las partes involucradas. Si nuevas políticas son creadas o las existentes políticas cambiadas, informe a los trabajadores y cualquier individuo afectado. Tener conversaciones y contestar preguntas acerca del cambio permite que todos tengan parámetros claros. Cada refugio es diferente y las circunstancias bajo las cuales un animal debiera ser llevado al refugio o eutanasiado también son diferentes. El tiempo, trabajo y recursos financieros pueden ser escasos, o sea que no todos los refugios son capaces de darle tratamiento conductual intensivo a los animales que puedan necesitar la mejor oportunidad posible de encontrar una casa adoptiva permanente. Recolectar información es importante, pero esta información necesita incluir más que fechas de adopción para comunicar de forma certera cómo los refugios están escogiendo usar los recursos limitados que tienen, y también las implicaciones potenciales de bienestar que significa al tener animales en el refugio por un periodo de tiempo extendido. El tamaño, estructura organizacional, presupuesto, trabajadores y recursos varían mucho entre las diferentes organizaciones. Siendo tanto optimista como realista acerca de lo que significan estas diferencias con respecto a lo que puede hacerse por los animales, y comunicar de forma efectiva dentro y fuera del refugio, impacta el proceso de toma de decisiones.

 

Amy Schindler, CPDT-KA, Director de Operaciones de la Liga de Bienestar Animal de Arlington en Arlington, Virginia, y Miembro afiliado de la División de Refugios de la IAABC.