Debbie Foster
Como consultora certificada de conducta en loros y certificada como entrenadora profesional de aves, al establecer mi negocio una de mis primeras impresiones fue que las personas están más reacias a gastar dinero en un ave que en un perro. Al experimentar un problema serio con un perro, la gran mayoría de las personas buscarán ayuda, opuesto a esperar y desear lo mejor o asumir que “tenía que ser así”.

Por ejemplo, el picar. Una vez tuve un cliente que había sido picado todos los días durante 3 años desde que adoptó a su ave antes de buscar ayuda. Otro cliente había sido picado en el cuello todos los días durante un año, con resultado de sangrado cada vez. En ambos casos, al completar una evaluación funcional, identifiqué soluciones simples para los antecedentes, y luego no existieron más problemas.

Lo que me impresiona es que los dueños esperaron mucho tiempo antes de pedir ayuda. Siempre pregunto cuánto tiempo lleva la conducta sucediendo, pero habría deseado preguntarles por qué esperaron tanto. Ese es un cambio que he realizado en mi formulario.

Estoy involucrada con diferentes centros de rescate, por lo que tengo muchas oportunidades de hablar con tutores de aves, antiguos tutores de aves, y posibles tutores de aves. Pienso que hay varias cosas en juego.

Mucha Información

Primero, la maravillosa (¡y a menudo horrible!) cantidad y calidad de información en internet. Cualquiera puede presentarse como un experto en el campo sin educación ni credenciales y, en algunos casos, con muy poca experiencia. Todavía me reúno con clientes que han encontrado información en línea -y la fuente de ella- con un ojo crítico. Casi me estremezco cuando la conversación comienza con: “he mirado en línea…” ¿Qué porcentaje de personas acepta la información con la que se encuentran? ¿Qué porcentaje tiene expectativas totalmente irreales en cuanto al tiempo, estrategia y el esfuerzo que puede llevar hacer un cambio, asumiendo que incluso podrían usar la información que encontraron para hacer un cambio efectivo?

¿Qué Es Normal?

Para seguir, la percepción de lo que es normal en cuanto a convivir con un loro. Apostaría que no he sido la única que ha escuchado una y otra vez que “todos los loros pican” y que “picar es normal en un loro”. He visto personas realizando miradas furtivas a mis manos, ¡probablemente buscando cicatrices y dedos de menos!

La falta de conocimiento sobre cómo entrenar utilizando refuerzo positivo es otro problema. Un criador le dijo a un cliente que le pegara a su  guacamayo azul y amarillo en la cara cuando le picara. El truco de “empújalos en el pecho y se subirán a tu dedo” sigue dando vueltas, como también el de tirar chorros con un aspersor de agua (¡lo que en realidad emocionaría a varios loros!).

Finalmente, he encontrado que los clientes tienen una expectativa irreal sobre los loros como mascotas, comparado con perros, creyendo que les gustará ser acariciados todo el tiempo, sin importar lo que les esté sucediendo. Dado que los loros son inteligentes y forman vínculos con los humanos, algunos clientes esperan de sus aves comportamientos más parecidos a los de los perros.

La Esperanza En Una Nueva Dirección

Cuando recién comencé, todos mis clientes me contactaban por conductas indeseadas, principalmente gritos y picotazos que habían estado sucediendo de forma regular por un largo tiempo. Las personas estaban sorprendidas de que no siempre fuera rápido de arreglar (¡especialmente los gritos!). Esto llevaba a la frustración del cliente, como también del ave. Pocas personas tenían la fuerza de voluntad, resistencia o aguante –o cualquier otro término que pudiéramos usar- para lidiar con los gritos de un loro de la manera más efectiva y humana posible. Encontré que muchos clientes terminaban entregando refuerzo intermitente para gritos largos y fuertes, que por supuesto empeoraba  el problema.

Pero veo que se está gestando un cambio  esperanzador. Más de la mitad de mis clientes actualmente me contactan para que les ayude a aclimatar un ave a un nuevo hogar, más que solucionar un problema que han tenido literalmente por años. La primera vez que sucedió estaba anonadada. Emocionada, pero anonadada. En algunos casos, trabajo con los dueños y el ave entre una o dos semanas después de que el ave llega –ahí somos capaces de discutir el programa (requerimientos de sueño, baños), dieta, ayudar al ave a sentirse cómoda y desarrollarse en su nueva familia. ¡De hecho, actualmente me estoy reuniendo con gente antes de que el ave llegue al hogar! He trabajado con ellos, y su futura ave, en un centro de rescate para que podamos desarrollar algunas habilidades sólidas y tener una comprensión básica del comportamiento, preparando al ave para un mayor éxito y a las personas con un plan basado en expectativas realistas.

En ambas situaciones, podemos hablar sobre el lenguaje corporal en un loro (particularidades de la especie como también individuales), conceptos básicos de entrenamiento, cómo elegir reforzadores apropiados, y mantener una alta tasa de refuerzo. Me aseguro de que sea una comunicación bidireccional entre el cliente y yo misma, no una conferencia, porque quiero que ellos realicen preguntas de lo que posiblemente han escuchado para que podamos abordar el tema de la información desactualizada.

Llegando A Nuevos Dueños De Loros

Me encantaría que cada vez que alguien llevara a su casa una nueva ave, llamara a un consultor certificado en conducta de loros para que les ayudara a asegurarse de que tienen los conocimientos, habilidades, y el ambiente adecuado para maximizar el bienestar de su loro y ojalá prevenir varios de los problemas de conducta a los cuales he dedicado mi carrera en tratar de abordar mucho después de que han comenzado. Por lo tanto, ¿cómo nos conectamos con personas que podrían necesitar nuestros servicios como prevención o solución de problemas?

Puedo decir que he perdido la cuenta del número de veces que alguien, incluso un veterinario, me ha dicho que no tenía idea de que existen entrenadores y consultores de comportamiento de loros. Esto significa que está en nosotros la responsabilidad de promover nuestras habilidades y negocios de la manera más efectiva posible.

He decidido tomarme el trabajo de  crear una red con veterinarios en un rango bastante amplio; incluso paro a visitar oficinas cuando estoy viajando, tomando el tiempo de presentarme y dejar una tarjeta. En cada caso, el veterinario y equipo se han mostrado emocionados de conocer que esta es una opción para ofrecerles a los clientes. Mis primeros clientes vinieron de una veterinaria local que les dijo que pensaba que la gente entendía lo básico, como tamaño de la jaula y opciones de alimento, pero que necesitaban ayuda con expectativas realistas y lidiar con conductas indeseadas.

También he trabajado con una variedad de organizaciones de rescate sin fines de lucro, hablando con la administración y cuidadores. En algunos casos he donado mis habilidades para lograr tener un pie en la puerta. He descubierto que la certificación de la IAABC impresiona a la gente, por lo que siempre lo menciono. La gente piensa de nosotros como susurradores de animales, cuando en realidad sabemos que estamos utilizando la ciencia. Algo nuevo que estoy ofreciendo es trabajar con posibles adoptantes en el mismo refugio de animales para mejorar sus habilidades y entregar información sólida. Ofrezco una consulta de tarifa reducida, y ha comenzado a dar frutos con la gente que me contrata una vez que el ave llega a sus hogares.

Otra cosa que he hecho es presentarme a los administradores de tiendas de mascotas locales. La gran mayoría ha sido muy receptiva y han colocado mi tarjeta en un área pública para la gente que podría estar interesada. También, si los administradores y el equipo de la tienda me lo piden, les entrego información sobre los loros que tienen a la venta. Un increíble administrador me pidió una vez que evaluara la configuración de una jaula y que le hiciera recomendaciones. Todavía no he sido contactada por alguien que haya comprado un ave en una tienda de mascotas, pero espero que suceda pronto.

También he trabajado en distintos eventos de rescate animal. Entre todos los rescates de perros y gatos, yo resalto como un pulgar adolorido ¡pero hace que la gente se acerque y converse! La mayoría de las conversaciones comienzan con “conozco a alguien que tiene un ave”. Es una gran oportunidad para  entregar tarjetas y contarles un poco sobre lo que hago. Existe mucha información de la vieja escuela, y esta es una oportunidad de informar con delicadeza a la gente que existe una manera más amable y gentil de interactuar con animales con el uso de técnicas menos intrusivas y mínimamente aversivas.

Para resumir, ¡tenemos un montón de oportunidades! Armar a las personas con información sólida y expectativas realistas y entregarles información de base científica, mejorará la vida de los loros y las habilidades de sus dueños. Descubriendo varias vías de promovernos a nosotros mismos, nuestro negocio; y la IAABC nos ayudará a difundir la palabra de nuestra organización y lo que hacemos.

 

Debbie es consultora certificada de conducta en loros (CPBC) y entrenadora profesional certificada de aves – evaluada por conocimiento (CPBT-KA). Su negocio se llama “Parrot Ps and Qs (Loro Ps y Qs). Para ver su página en facebook here

 

Traducido por Pamina Horlacher, IAABC Español