Camille King

Por generaciones, el Cuervo Americano (Corvusbrachyrhyncos) ha sido considerado  un ave con inteligencia consolidada, especialmente en cuanto a habilidades para  resolver problemas; pero es visto por muchos como una peste en la agricultura, al destruir cultivos y provocar polución acústica – especialmente en lugares de descanso – y paisajes antiestéticos por excrementos en el ambiente.

Tree full of crows

Visitas córvidas llamadas a mi jardín

Esta primera entrega de Llamando a Todos los Cuervos hablará sobre cómo le enseñé a los cuervos de mi patio trasero a venir hacia mí bajo un comando.He estado observando el comportamiento de los cuervos en mi patio trasero por cuatro meses, y me gustaría compartir mis notas de campo (o mejor dicho, de jardín) en distintos aspectos sobre lo que hacen. Como consultora certificada de comportamiento canino, no puedo dejar de comparar el comportamiento de estos córvidos silvestres con el de los caninos con los que trabajo; he encontrado algunas similitudes sorprendentes que me han dado una nueva perspectiva de los perros, así como también de los cuervos.

Comportamiento De Llamado

En septiembre pasado, unos cuantos cuervos frecuentaban el vecindario. Yo quería que vinieran a mi jardín, para poder aprender más sobre su cultura. Comencé a alimentarlos con una ración de maní, alimento para perro, semillas de girasol y ocasionalmente, frutas o pan. Generalmente los alimentaba alrededor de las 7:00 a.m. todos los días. Después de algunas comidas, decidí ver si podía entrenarlos a que vinieran bajo un comando.

Entrenar un perro usando refuerzo positivo – entregándole comida como premio – funciona muy bien para enseñar un llamado de confianza. Lo que uno debe hacer es emparejarla palabra del llamado con la conducta y  reforzarlo con un premio. Lo básico de esa conducta de obediencia puede ser enseñado en un tiempo corto.

Llamado a un perro suelto

Llamado a un perro suelto

Con los cuervos, decidí emparejarla comida con un sonido único, por lo que besaba el dorso de mi mano varias veces durante 4 o 5 segundos. Este sonido parecía ser un poco más alto que otros. Los cuervos estaban generalmente en las ramas superiores de un árbol de algodón que estaba cerca, y giraban sus cuellos para verme sacar la comida. Emparejé el sonido con cada comida durante 10 comidas sucesivas.

Luego comencé a salir un poco más temprano en la mañana. Las noches se estaban haciendo más frías; algunas veces la temperatura llegaba a niveles bajo cero. En estas mañanas particulares, le agregaba agua tibia a las bañeras de los pájaros y a los bebederos. Los cuervos parecían disfrutar del agua fresca en donde remojaban su comida. Regaba alrededor de las 6:30 a.m. mientras sacaba a los perros después de su comida de la mañana. Cuando los perros regresaban a la casa, salía y me preparaba para la alimentación de los pájaros. Llamé a los cuervos por primera vez luego del ensayo de 10 veces. Observé a los cuervos volando aproximadamente dos minutos después de mi llamado inicial, el cual repetí con intervalos de 30 segundos. Uno de los cuervos voló al árbol de algodón y miraba mientras yo sacaba la comida. Se mantuvieron en silencio hasta que comencé a caminar de regreso a la casa, en ese momento, hicieron un ruido particular, “CAW, CAW, CAW”. Era un sonido muy rítmico, separado por un segundo entre sílabas. El pecho y la parte superior de sus cuerpos se levantaba con cada vocalización y sus cabezas apuntaban hacia arriba. Más tarde me di cuenta que era un llamado de comida y que otros cuervos llegarían para comer.

Durante los siguientes días, entre uno y dos cuervos aparecían después de unos 45 segundos. Hacían el “CAW, CAW, CAW” como sonido de notificación de comida y otros cuervos llegaban pronto a comer. En las semanas siguientes, la respuesta después de mi comando de llamado hacia las aves se redujo a poco más de 30 segundos. Solo llamaba una vez cada 30 segundos y entonces varios cuervos aparecían. Aproximadamente a unas 3 semanas de haber introducido el comando, los cuervos comenzaban a circular unos segundos después de que los llamara. Venían de todo el vecindario.

Una tarde estaba saliendo para realizar un encargo y decidí recoger el correo que estaba en el jardín delantero (no era cerca del área donde ocurría la alimentación matutina). Vi a dos cuervos volando alto, viniendo hacia mí a una distancia de unas dos manzanas. Los llamé a medida que empezaban a pasar, daban la vuelta y aterrizaban en la acacia que estaba frente a mí. Fue una experiencia muy profunda.

Llamar  a los cuervos al patio comenzó con un grupo de 5 o 6 cuervos. Al final del cuarto mes, ¡había días en que me visitaban hasta 73 cuervos! Los cuervos son oportunistas; familias de cuervos bajan por una merienda si es que van volando por ahí y ven a otros grupos de cuervos alimentándose. Creo que los cuervos son más territoriales cuando llegan visitantes inesperados; había varios centinelas avisando. El día que hubo 73 visitantes ¡el ruido era extremadamente fuerte para un patio trasero!

Las 6 ardillas que típicamente frecuentaban el lugar de alimentación actuaban como si fueran dueñas del patio. Saltaban de los lazos que bordean la jardinera estirando sus brazos como superhéroes, su trayectoria las hacía llegar al medio de un pequeño comedero para pájaros, obligándolos a dispersarse antes de elegir una semilla de girasol.

Pero incluso las ardillas se vieron un poco intimidadas por todos los cuervos de visita ese día. Se mantenían comiendo al margen, con varios cuervos más grandes-los que parecían ser los más dominantes en sus grupos- en el área principal del patio (en estudios de otras especies de cuervos, investigadores han correlacionado el tamaño con la dominancia social).

En ocasiones, uno de estos cuervos grandes hacía un llamado de distrés (un “CAW” muy fuerte y agudo) y todas las aves emprendían vuelo. Era muy impresionante de ver. No había evidencia de algún peligro como un halcón, una persona o un perro vecino, por lo que me preguntaba si el llamado de distrés estaba siendo utilizado como engaño, para dispersar el grupo; sería una buena forma de reducir el número de paracaidistas. Por supuesto, cuando las aves volvieron al lugar de comida, ¡la cantidad se había reducido a la mitad!

En Navidad, estaba discutiendo mi observación de los cuervos con algunos invitados. Me preguntaron si podía llamarlos. Salimos a la terraza y los llamé. Inmediatamente, 6 cuervos volaron al patio desde varias direcciones. Aterrizaron en las ramas bajas del Pino Austríaco y del Fresno Verde. Mis invitados aseguraron que fue la mejor Navidad que habían tenido en mucho tiempo.

Camille King, EdD (doctorado), ACAAB (Conductista Asociada Certificada en Comportamiento Animal Aplicado), CDBC (Consultora Certificada de Conducta Canina), es especialista en análisis del comportamiento aplicado, es dueña de Canine Education Center, LLC en Colorado. Se especializa en la evaluación y tratamiento de perros con desórdenes de ansiedad y agresión severa. Camille dirige estudios profesionales sobre estrés canino y problemas de salud mental. Cuando no está trabajando con perros, trabaja como enfermera registrada de práctica avanzada.

 

Traducido por Pamina Horlacher, IAABC esp