Hace unos 20 años atrás, cuando empecé a ejercer la medicina veterinaria, si un cliente me preguntaba cuándo debía esterilizar o castrar a su perro, mi respuesta era, entre los “6 o 7 meses de edad”, y después seguiríamos a la siguiente pregunta. Hoy en día, cuando un cliente me pregunta a qué edad debe castrar o esterilizar a su perro, mi respuesta es más enfocada en “¿cuánto tiempo tiene usted?” Ya no es una pregunta simple, y también se ha transformado en preguntarme a mi mismo si es que los clientes debiesen esterilizar o castrar a sus mascotas en absoluto.

Durante la última década, se ha vuelto aparente que realizar una gonadectomía (castración o esterilización) podría llevar a problemas inesperados de salud. Específicamente, las gonadectomías y la edad en la que se llevan a cabo, se han relacionado con incidencia de distintos tipos de cáncer, condiciones ortopédicas, otras condiciones médicas y problemas conductuales.

Lo siguiente es un intento de resumir la mayoría de la información, pero hay que considerar: no existe una respuesta sencilla que pueda ser aplicada a todos los perros.

Enfermedades Ortopédicas

Las hormonas sexuales afectan la madurez de los perros jóvenes; realizar una gonadectomía en un perro juvenil retrasa el cierre de las placas de crecimiento. Esto puede conllevar a un mayor crecimiento de piernas, y también puede promover el desarrollo de algunas condiciones ortopédicas, especialmente displasia de cadera y displasia de hombros (HD y ED; siglas en inglés para las enfermedades respectivamente), como también enfermedad del ligamento cruzado (CLD).

Varios estudios retrospectivos han encontrado un aumento en la incidencia de HD en perros gonadectomizados, particularmente si la cirugía fue realizada antes de los 6 meses de edad. Similar es el caso de ED, siendo más común en perros gonadectomizados. Ambas  condiciones resultan típicamente en una osteoartritis secundaria.

CLD es la cirugía más común de condiciones ortopédicas que afectan a los perros. Muchos estudios han determinado que perros gonadectomizados tienen significativamente un riesgo mayor de desarrollar CLD. Algunas investigaciones han encontrado que existe una fuerte correlación en conjunto con la HD y ED en perros que fueron gonadectomizados antes de los 6 meses de edad.

A diferencia de la CLD en humanos (ACL: ruptura ligamento cruzado anterior), que usualmente es resultado de un trauma, la CLD en perros es una condición de desarrollo; la rodilla crece de cierta manera, que en perros afectados, incluso una actividad normal pone una tensión anormalmente alta en el ligamento cruzado craneal. A pesar de que muchos factores contribuyen a esta condición, la pendiente de la parte superior de la tibia – llamada el ángulo de la meseta tibial o TPA – ha sido identificado como el mayor factor predisponente. Mientras más profundo sea el TPA, mayor será la tensión en el ligamento. El retraso en el cierre del crecimiento de la placa tibial, que sucede en perros gonadectomizados antes de la madurez, resulta en un TPA más profundo y por lo tanto, predispone a CLD.

Para complicar ese problema, el riesgo no parece ser uniforme entre todas las razas. Por ejemplo, Torres de la Riva et al. (2013) encontraron que en Golden Retrievers gonadectomizados entre los 6 y 11 meses de edad aumentaba el riesgo de CLD, pero no así en Labrador Retrievers gonadectomizados en ese mismo rango de edad.

A: radiografía de una cadera normal. Esta radiografía muestra las articulaciones de una cadera canina normal; la cabeza femoral (pintada en verde) encaja perfectamente en la órbita (marcada en rojo). El área verde muestra qué tanto de la cabeza femoral está cubierta por la órbita.

A: radiografía de una cadera normal. Esta radiografía muestra las articulaciones de una cadera canina normal; la cabeza femoral (pintada en verde) encaja perfectamente en la órbita (marcada en rojo). El área verde muestra qué tanto de la cabeza femoral está cubierta por la órbita.

B: Radiografía de una displasia de cadera. En contraste, estas cabezas femorales encajan pobremente en la órbita y tienen poco soporte óseo. Se pueden observar cambios secundarios de artritis y mineralización de tejido blando.

B: Radiografía de una displasia de cadera. En contraste, estas cabezas femorales encajan pobremente en la órbita y tienen poco soporte óseo. Se pueden observar cambios secundarios de artritis y mineralización de tejido blando.

Este perro ha recibido cirugía de ligamento en ambas rodillas. La cirugía de la izquierda (flecha amarilla) es llamada una TTA (avance de la tuberosidad tibial), y la cirugía de la derecha (flecha roja) es llamada una TPLO (osteotomía niveladora del plato tibial).

Neoplasia

Las gonadectomías han sido relacionadas con la incidencia de un número de condiciones neoplásicas previniendo algunas y aumentando el riesgo de otras.

El cáncer mamario es el más común en hembras enteras (sin esterilizar), con un 20% de razas predispuestas a presentar un riesgo de por vida de desarrollar cáncer mamario maligno. Estudios anteriores han concluido que esterilizar antes del tercer celo y antes de los 2,5 años de edad reduce significativamente la posibilidad de desarrollar cáncer mamario, aunque la fuerza estadística de esta conclusión ha enfrentado críticas posteriores.

Las posibilidades de desarrollar cáncer ovárico, uterino, o cervical son esencialmente inexistentes en hembras esterilizadas. Sin embargo, en hembras enteras, esos tipos de cáncer ocurren de manera infrecuente y muy rara vez son malignos.

Existe una idea equivocada muy común de que la castración reduce la posibilidad de cáncer prostático en perros, cuando en realidad es cierto lo contrario. Sin embargo, la castración sí elimina el riesgo de cáncer testicular. El cáncer prostático es considerado raro en perros, mientras que el testicular es común.

Es posible que lo más preocupante sea la relación entre la gonadectomía y algunos sarcomas malignos, incluyendo linfoma, osteosarcoma y hemangiosarcoma. Tumores de mastocitos y cardíacos también están implicados. Cada uno de estos tumores ocurren con mayor frecuencia en perros gonadectomizados que en enteros.

Como con las enfermedades ortopédicas, algunas razas presentan un mayor riesgo que otras. Por ejemplo, hembras esterilizadas de Rottweiler tienen un riesgo de 3 a 4 veces mayor de desarrollar osteosarcoma, mientras que otras razas solo tienen un riesgo 2 veces mayor. Hembras esterilizadas de Vizsla tienen nueve veces más posibilidades de desarrollar osteosarcomas, mientras que Golden Retrievers esterilizadas enfrentan un riesgo cuatro veces mayor. Golden Retrievers castrados no tuvieron un aumento de riesgo de presentar hemangiosarcoma, mientras que los Vizlsa sí.

Otra variable complicada es la edad en la que ocurrió la esterilización. Golden Retrievers esterilizadas a temprana edad tienen menos riesgo de desarrollar mastocitomas en comparación a aquellas que fueron esterilizadas más tarde, pero de todas formas tenían un riesgo mayor comparado con las que estaban enteras. Por el contrario, una esterilización temprana aumenta el riesgo de desarrollar linfosarcoma en relación a una tardía o dejándolas enteras. La esterilización tardía aumenta el riesgo de hemangiosarcoma tanto en Golden Retrievers como en Vizslas. El linfosarcoma no fue reportado en Golden Retrievers castrados en edad tardía, sin embargo los castrados a temprana edad tenían mayor riesgo que los Golden enteros.

Otras Condiciones

Hembras esterilizadas tienen un mayor riesgo de presentar dermatitis vulvar, hipoplasia vulvar y vaginitis. La dermatitis vulvar está relacionada con un aumento del riesgo de infecciones del tracto urinario. Incontinencia urinaria es bastante común en hembras esterilizadas, pero rara en hembras enteras.

Quiste ovárico, una causa de dolor crónico que puede fácilmente ser subdiagnosticado, es eliminado por la esterilización. De forma similar, la esterilización elimina el riesgo de otras enfermedades uterinas, como también de hiperplasia vaginal. La piometra, una infección uterina potencialmente fatal que generalmente requiere cirugía de urgencia para tratarla, puede afectar hasta el 24% de hembras enteras pero se previene con la esterilización.

La castración reduce o elimina la probabilidad de inflamación prostática, hiperplasia prostática benigna, adenomas perianales, hernias perianales, torsión testicular, trastornos epididimales y fístulas perianales.

Problemas Conductuales

Los efectos de la gonadectomía en comportamiento es otro tema complejo, que no se hace más fácil, por la existencia de resultados conflictivos en la literatura. Aquí, también, se pueden encontrar variaciones entre las razas. Por ejemplo, la castración aumentó la entrenabilidad de los Pastores de Shetland y Rottweilers, pero no hubo diferencia en ninguna de las otras razas examinadas.

Existe un amplio acuerdo de que la castración tiene beneficios en reducir el marcaje de orina, el vagabundear y en la agresión entre machos. Sin embargo, investigaciones demuestran que perros castrados pueden presentar más problemas de miedo relacionados a ruidos.

Varios estudios demuestran que conductas sexuales inapropiadas se reducen con la gonadectomía, pero Spain et al. (2004) encontró lo contrario. Investigaciones anteriores que observaron específicamente a perros machos, encontraron que la castración reduce la agresión, pero estudios actuales que examinan ambos sexos encontraron que aumenta la agresión de perros gonadectomizados. Algo similar se puede encontrar con comportamientos miedosos: investigaciones actuales muestran que hay un aumento en el miedo, mientras que estudios anteriores reportaban una disminución del miedo en perros gonadectomizados. Wright y Nesselrote (1987) encontraron que la gonadectomía reducía la reactividad de perros machos, pero aumentaba la de las hembras.

Serpell y Hsu (2005) encontraron que la gonadectomía no afectaba la entrenabilidad de la mayoría de las razas, pero Starling et al. (2013) reportaron una disminución en la audacia, un rasgo vinculado a la entrenabilidad. Distintos investigadores han concluido que la gonadectomía aumenta, disminuye o no tiene efecto en la ansiedad por separación.

Resumen

Estadísticamente hablando, los perros gonadectomizados viven más que los enteros. También tienen menos probabilidades de ser abandonados o reubicados. La gonadectomía temprana de animales de refugio, antes de la adopción, elimina el riesgo de futuros cachorros no deseados.

Perros gonadectomizados tienen mayor probabilidad de desarrollar enfermedades ortopédicas debilitantes o cáncer maligno, pero tienen menos probabilidades de desarrollar otras condiciones médicas debilitantes o peligrosas. Las probabilidades de algunos comportamientos indeseados aumentan con la gonadectomía, mientras que otros disminuyen. Perros gonadectomizados tienen mayor probabilidad de morir de cáncer o enfermedades inmunomediadas que por infecciones, trauma, enfermedades vasculares o enfermedades degenerativas. Los efectos de la gonadectomía en ciertas condiciones varía según la raza. Además, incluso dentro de una raza, la edad en la que se realiza el procedimiento puede incrementar o disminuir o neutralizar el riesgo de ciertas condiciones.

Por lo tanto, ¿cuándo es la mejor edad para gonadectomizar a su perro? ¿Debería hacerlo en lo absoluto? Para responder estas preguntas, es necesario considerar tanto información sobre la raza, la historia familiar de enfermedades o problemas conductuales como el uso previsto del perro. Una vez recopilada esta información, es necesario contrastarla con los estudios limitados, y a veces conflictivos, que existen – no es una tarea fácil. La tabla 1 resume los mayores pros y contras de realizar una gonadectomía, pero no es una lista detallada.

Como veterinario especialista en medicina deportiva, me enfoco en reducir las enfermedades ortopédicas, y esa consideración influencia en gran medida los consejos que doy. Para la mayoría de los perros, recomiendo una gonadectomía cuando el crecimiento óseo finalizó, como alrededor de los 17 meses de edad. Si es que se desarrollan comportamientos indeseados relacionados con hormonas sexuales en la pubertad, entonces el plan podría cambiar. Si hay un historial relevante de cáncer en la línea familiar, entonces eso puede ser suficiente para que yo aconseje dejar al animal intacto. Por el contrario, si estoy reparando una fractura en un animal joven de refugio, rutinariamente esterilizaré o castraré a ese paciente como parte del procedimiento porque para un administrador de un refugio, lo más importante es la prevención de cachorros indeseados. No existe una respuesta fácil que pueda aplicarse a todos los perros ,y mi consejo varía de paciente a paciente.

 

Tabla 1: los mayores pros y contras de realizar una gonadectomía.

Pros de esterilizar Contras de esterilizar Pros de castrar Contras de castrar
General Aumenta la expectativa de vida Aumenta expectativa de vida
Control de la población Control de la población
Ortopedia Aumento del riesgo de displasia de cadera y codo, como también de enfermedad del ligamento cruzado realizada antes de la madurez Aumento del riesgo de displasia de cadera y codo, como también de enfermedad del ligamento cruzado realizada antes de la madurez
Neoplasias Reduce la incidencia de tumores mamarios (los tumores más frecuentes de hembras enteras: el 50% son malignos) Aumenta el riesgo de linfoma, osteosarcoma, hemangiosarcoma, mastocitoma y tumores cardíacos. Elimina el riesgo de cáncer testicular (común) Aumenta el riesgo de cáncer prostático (raro de presentar)
Elimina el riesgo de tumores cervicales, ováricos y uterinos (son poco comunes y raramente malignos) Aumenta el riesgo de linfoma, osteosarcoma, hemangiosarcoma, mastocitomas, y tumores cardíacos.
Otras condiciones médicas Eliminación de la piometra (bastante común y condición potencialmente fatal), otras enfermedades uterinas, e hiperplasia vaginal Aumenta el riesgo de hipoplasia vulvar, dermatitis perivulvar, cistitis, vaginitis, y especialmente incontinencia urinaria Reduce o elimina la posibilidad de hiperplasia prostática benigna, inflamación prostática, adenomas perianales, torsión testicular, trastornos epididimales y fístulas perianales
Problemas conductuales Aumenta el miedo y reactividad Reduce el marcaje con orina, vagabundeo y la agresión entre machos ¿Aumenta la fobia a ruidos, otros miedos o agresión?
¿Reduce el miedo y agresión?

 

Referencias

Borchelt, P.L., (1983). Aggressive behavior of dogs kept as companion animals: Classification and influence of sex, reproductive status and breed. Applied Animal Ethology, 10, pp.45–61.

Hart, B.L., et. al, (2014). Long-term health effects of neutering dogs: Comparison of Labrador retrievers with golden retrievers. PLoS ONE, 9, e102241.

Hoffman, J.M., Creevy, K.E., Promislow, D.E.L., (2013). Reproductive capability is associated with lifespan and cause of death in companion dogs. PLoS ONE, 8, e61082.

Maarschalkerweerd, R.J. et. al, (1997). Influence of orchiectomy on canine behaviour. Veterinary Record, 140, pp. 617–619.

McGreevy, P.D. et. al, (2018). Behavioural risks in male dogs with minimal lifetime exposure to gonadal hormones may complicate population-control benefits of desexing. PLoS ONE, 13, e0196284.

Reichler, I., (2009). Gonadectomy in cats and dogs: A review of risks and benefits. Reproduction in Domestic Animals, 44, pp.29–35.

Serpell, J.A., Hsu, Y.A., (2005). Effects of breed, sex, and neuter status on trainability in dogs. Anthrozoös, 18, pp.196–207.

Spain, C.V., Scarlett, J.M., Houpt, K.A., (2004). Long-term risks and benefits of early-age gonadectomy in dogs. Journal of the American Veterinary Medical Association, 224, pp.380–387.

Starling, M.J. et. al, (2013). Age, sex and reproductive status affect boldness in dogs. The Veterinary Journal, 197, pp.868–872.

Torres de la Riva, G. et. al, (2013). Neutering dogs: Effects on joint disorders and cancers in golden retrievers. PLoS ONE, 8, e55937.

Wright, J.C., and Nesselrote, M.S., (1987). Classification of behavior problems in dogs: Distributions of age, breed, sex and reproductive status. Applied Animal Behaviour Science, 19, pp.169–178.

Zink, M.C. et. al, (2014). Evaluation of the risk and age of onset of cancer and behavioral disorders in gonadectomized Vizslas. Journal of the American Veterinary Medical Association, 244, pp.309–319.

 

Dr. David Lane es especialista en medicina deportiva canina, trabaja en Points East West Veterinary Services en Squamish, British Columbia. Además de realizar clínica, ha publicado varios estudios de investigación, es co-autor de un capítulo de un libro, y realiza conferencias internacionales. Sus áreas de interés clínico actualmente incluyen la efectividad de la medicina regenerativa para trata la lesión de tendón y la relación entre la incontinencia urinaria y el dolor lumbar. Cuando no está palpando perros adoloridos, se puede encontrar esquiando, realizando kayak de aguas blancas, ciclismo de montaña o recuperándose en un jacuzzi.

 

Traducido por Pamina Horlacher, IAABC Español