Aplicando una perspectiva de justicia social e información del trauma al bienestar animal

Escrito por Heather White, LCSW

Peer reviewed

Dentro de las diferentes disciplinas profesionales que componen el rubro de las interacciones humano-animales, existe una evolución de pensamiento y práctica que rodea cómo escogemos relacionarnos o trabajar junto a los animales. Las investigaciones han evolucionado hacia un consenso generalizado en torno a las metodologías éticas del entrenamiento y los cuidados de salud que mejoran el bienestar.1-3 Los estudios etológicos y de cognición animal han sido capaces de transformar sus descubrimientos en prácticas de bienestar, cuidados de salud y  entrenamiento que son fáciles de entender, lo que tiene el potencial de beneficiar a los animales de forma global.4-8 Un enfoque interdisciplinario del bienestar animal tiene el potencial de mejorar los resultados no solamente para los animales, sino también para los humanos con los que comparten sus vidas. A través de la exploración de iniciativas globales a nivel macro que involucran la salud y el bienestar de humanos y animales, se puede aplicar una perspectiva multisistema para mejores resultados de bienestar en un nivel micro y mezzo.

La justicia social y el bienestar global

La justicia social y el bienestar general son aspectos importantes de la salud física y fisiológica. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Las Naciones Unidas destaca varias consideraciones basadas en los derechos humanos, incluyendo, dentro del artículo 12 del documento del Pacto, “el derecho de toda persona al disfrute del nivel más alto posible de salud física y mental.» (UN, 1966).9 Mientras que este documento específico se centra únicamente en el lado humano del lazo humano-animal, debiera notarse que cuando las necesidades psicológicas y fisiológicas del humano están satisfechas, existe el potencial de autorrealización. Tomando prestado de la jerarquía de las necesidades de Maslow, creada originalmente en 1954 y más desarrollada en 1970, que cuando se satisfacen las necesidades básicas, se desarrollan la autoestima y los sentimientos de pertenencia, se prestan finalmente al deseo de perseguir la exploración del conocimiento, entendimiento, y la habilidad de transcender más allá del yo individual.10

Mas recientemente, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas ha desarrollado 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030.11 Dentro de los loables objetivos globales listados en el documento de objetivos de desarrollo sostenible, se expresa: “Imaginamos un mundo en el que… la humanidad vive en armonía con la naturaleza y en la que la vida silvestre y otras especies vivas sean protegidas.” En esta línea existen los movimientos Una Salud y más recientemente Un Bienestar (OneHealth, OneWelfare). El movimiento OneHealth, primero conceptualizado como una iniciativa global de salud humana y animal, ha evolucionado en una red robusta de profesiones epidemiológicas, medicas, entre  otras apoyando el estudio interdisciplinario que rodea la salvaguardia de la salud global.12

El enfoque del vínculo humano-animal como se considera bajo el umbral de la iniciativa OneHealth ha evolucionado también a través del movimiento OneWelfare. Tomando en consideración estos movimientos, “es difícil separar el bienestar del animal de la salud del animal.”13 Dentro del marco de trabajo de OneWelfare, las subsecciones incluyen “las conexiones entre abuso y negligencia de humanos y animales”, “las implicancias sociales de la mejora del bienestar”, “intervenciones asistidas que involucran animales, humanos y el medioambiente”, y “conexiones entre biodiversidad, el entorno, bienestar animal y el humano.”14

Tanto el marco de OneHealth como el de OneWelfare consideran el entorno humano y animal, incluyendo la conservación, la salud ambiental y la salud del ecosistema. El desafío dentro de estos marcos de trabajo es que la salud física y la mental, sin importar la especie, no se pueden satisfacer  sin un entorno de seguridad y cuidado. En un mundo donde los derechos humanos no se defienden o reconocen universalmente entre nuestra propia especie, esta limitación en la culminación social repercute en nuestra relación global con los animales. Comprender los traumas transgeneracionales de la humanidad y el mundo animal, creando espacios para la conversación, apoyo y colaboración en cómo avanzar, es un paso hacia la sanación futura.

Principios informados por el trauma

Butler et al. (2011) destaca los principios informados por el trauma como “seguridad, confiabilidad, elección, colaboración y empoderamiento.»15 Los cuidados de los principios informados por el trauma fueron creados como respuesta a una mayor conciencia de los efectos del trauma en poblaciones humanas. El trauma se puede definir como “un solo evento, múltiples eventos o un conjunto de circunstancias que un individuo experimenta como física y emocionalmente dañinas o amenazantes y que tiene efectos adversos duraderos en el bienestar físico, social, emocional o espiritual del individuo.”16

Esta definición de trauma y sus efectos podría también ser cierta para otras especies en respuesta a experiencias traumáticas. Desde una perspectiva neurobiológica, los mecanismos neuroendocrinos que están involucrados cuando se establece la seguridad física y psicológica, que permiten la elección, la confianza y una mayor seguridad en las dinámicas interrelacionales, ayudan a sentar las bases para la creación de secuencias neuronales que mejoran la autorregulación y la corregulación. Cuantas más oportunidades creen un entorno de cuidado y seguridad, más oportunidades para regulación y respuestas mejoradas.

Utilizar estructuras psicológicas para influenciar positivamente procesos neurobiológicos permite la creación de experiencias reparadoras en el funcionamiento humano y animal. Incrementar la prevalencia de principios informados por trauma en diferentes disciplinas profesionales, entornos, e interacciones interpersonales diarias permitiría establecer estándares acordados de interacción. La práctica de ser más conscientes de la prevalencia de aquellos afectados por experiencias traumáticas, así como también cómo trabajar para mitigar experiencias traumáticas adicionales o desencadenantes de traumas pasados, crean un ambiente de cuidado, amabilidad y centrado en la interconexión de la vida en este planeta.

Estrategias para mejorar el bienestar

Las estrategias que mejoran el bienestar humano y animal existen en los niveles micro, mezzo y macro de las políticas de desarrollo. Los profesionales que facilitan las intervenciones individuales y a nivel de grupo son capaces de proporcionar interacciones informadas por trauma con humanos y animales. El tratamiento y el cuidado informados por trauma pueden existir en coordinación otros o de forma independiente, dependiendo de la naturaleza de las intervenciones creadas para el individuo o individuos para quienes se diseñan las sesiones. Dentro del nivel mezzo de política y práctica, las organizaciones de servicios de salud humana, organizaciones especialmente centradas en el vínculo y las interacciones humano-animal, así como las organizaciones y entidades profesionales de entrenamiento y conducta animal informan sobre el conocimiento y los estándares de práctica actuales.

El nivel macro tiene el mayor potencial y nivel de complejidad para asegurar un cambio positivo para humanos y animales a una escala global. Dentro de las áreas de entrenamiento, conducta existen publicaciones, códigos éticos y libros blancos que han mejorado mucho el bienestar animal.17-22 Del mismo modo, las organizaciones centradas en las interacciones de las disciplinas profesionales de la salud humana/mental que incorporan animales han fomentado las consideraciones de bienestar a través de sus propios libros blancos, declaraciones de políticas y requerimientos de prácticas profesionales.23-27 Estos avances en el nivel mezzo continúan mejorando la prestación de servicios a nivel micro y, al mismo tiempo, proporcionan una base sólida para que se establezcan directrices de política de nivel macro y lineamientos para la práctica a una escala global.

Discusión

Los aspectos interdisciplinarios inherentes de las interacciones entre humanos y animales lo convierten en un campo rico en oportunidades e información potencial, además de difícil de contener dentro de los límites de cualquier ámbito educativo o profesional. Cada una de las disciplinas humanas de salud física (enfermería, fisioterapia, medicina humana, epidemiología, etc), salud mental (psicología, psiquiatría, trabajo social, terapia, etc) tiene sus sistemas organizados y diferenciados. Existen también dentro de este gran campo de estudio, los conductistas animales, etólogos, profesionales veterinarios y profesionales enfocados en la ética animal, etc. Ninguno de estos sistemas o disciplinas es perfecto, y están evolucionando constantemente, en términos de cómo mejorar los resultados para humanos y/o animales. El cambio sistémico puede ocurrir únicamente cuando los individuos, los grupos y las comunidades proveen colaboración y retroalimentación continuas sobre las brechas problemáticas que todavía existen, así como sobre las consideraciones centradas en soluciones para cómo evaluar las estrategias alternativas o adicionales y sus implementaciones.

Mientras que la prevalencia y la adopción de entrenamiento y las técnicas de cuidados veterinarios que mejoran el bienestar ha aumentado durante las últimas dos décadas, aún existen desafíos para la diseminación constante.22 Podemos decir lo mismo de las prácticas y cambios en las políticas que mejoran el bienestar humano.28 Las perspectivas de sistemas multinivel y los procesos colaborativos tienen el potencial de continuar provocando un cambio positivo; sin embargo, la mutualidad de cada nivel de función, profesión y especies requiere un balance delicado de conciencia a través de los efectos deseados y no deseados de los resultados de las políticas y prácticas. La exploración de las estrategias basadas en la evidencia y la inclusión de la ciencia de la implementación crea oportunidad para la incorporación de múltiples perspectivas, enfoques específicos y retroalimentación interdisciplinaria sobre los resultados generados por dichos enfoques. Los enfoques interdisciplinarios dentro del campo de las interacciones humano-animal tienen inmenso potencial. Por ejemplo, creando oportunidades para la diseminación e implementación de la información recogida en la investigación de los sistemas humanos y animales apoyados por organizaciones de gobierno y no gubernamentales permite que mejor información fluya al público general y a su vez crea beneficios en múltiples niveles. De forma similar, las organizaciones con y sin fines de lucro juegan un rol integral en compartir información y proveer servicios. Puede disponerse fácilmente de información derivada de la investigación académica, ya sea por las personas, partes interesadas y a través de organizaciones profesionales, quienes tienen la habilidad no solo de proveer esta información tan necesaria y beneficiosa para que los profesionales tomen decisiones informadas, sino que también entregan marcos de trabajo previamente acordados y lineamientos sobre cómo se relaciona la información con la profesión específica o área de práctica. Impartir principios de cuidados informados por trauma dentro de este nivel mezzo de sistemas crea más oportunidades para discutir cómo cada nivel difunde información al nivel siguiente y desarrolla conciencia de que no hay un enfoque vertical único para la entrega de información. Más bien hay un proceso continuo de intercambio de información, discusión y evolución con el máximo beneficio para el bienestar humano y animal. Las conferencias interdisciplinarias, comités colaborativos y grupos de trabajo, así como libros académicos y artículos con profesionales discutiendo varios puntos de vista dentro de sus respectivas disciplinas, todos ellos, agregan valor y propósito para crear progreso positivo.

A nivel individual, los profesionales de la conducta animal pueden incorporar principios informados por trauma en su trabajo con los humanos que encuentran además con los animales. De acuerdo con el Centro Nacional para el TEPT (National Center for PTSD en inglés), “Aproximadamente 6 de cada 10 hombres (o 60%) y 5 de cada 10 mujeres (o 50%) experimentan al menos un trauma en sus vidas.”29 Las estadísticas para el diagnóstico de Trastorno de estrés postraumático (TEPT) son mucho más bajas debido a varios factores; sin embargo, la prevalencia de individuos que están expuestos a experiencias traumáticas merece consideración sobre cómo los profesionales de campos diversos pueden mejorar la entrega de servicio para mejorar los resultados positivos y disminuir la posibilidad de re-traumatización.

Frecuentemente los profesionales involucrados en comportamiento animal pueden estar trabajando no solo con animales que hayan experimentado eventos traumáticos, sino también con humanos que tengan un historial de trauma. Los profesionales de comportamiento involucrados en prácticas veterinarias tienen el beneficio de trabajar en conjunto con trabajadores sociales veterinarios, que son profesionales acreditados de salud mental educados en la interseccionalidad de la salud mental humana en lo que respecta a las relaciones con los animales. Los trabajadores sociales veterinarios trabajan también con otras áreas dentro del campo de las interacciones humano-animal. Programas adicionales y centros de estudio enfocados en la intersección de la salud mental humana y las interacciones con animales incluyen varios cursos ofrecidos por la Universidad de Denver, la Universidad de Pennsylvania, la Universidad Purdue, Universidad Canisius, Universidad Estatal de Colorado, Universidad Oakland, Universidad de Arizona, Universidad Tufts y la Universidad de Tennessee. El crecimiento de las oportunidades de colaboración y la ampliación de la educación para varias profesiones también proporciona la capacidad de cada profesión de ser capaz de trabajar de forma sólida dentro de su área de especialización en una capacidad de tratamiento con otras profesiones, creando un entorno de cuidado para los humanos y animales involucrados. La educación y la utilización de principios informados por el trauma permite que los humanos involucrados en interacciones sean capaces de estar presente, se autorregulen, y sean apoyados, así como crear el espacio para reconocer cuando estos aspectos no están balanceados y albergar una discusión sobre como estos desbalances puedan ser abordados y remediados para que los animales involucrados puedan también tener los mismos principios informados por el trauma que los humanos. Hay empoderamiento para animales y humanos en crear un entorno de cuidado donde los humanos y animales pueden sentirse seguros, tienen capacidad de elección en las interacciones y ganan y mantienen la confianza de aquellos involucrados en una interacción.

Conclusión

La longevidad de la existencia mutua de los humanos y animales en este planeta requiere inversión humana en políticas y prácticas sostenibles. Estas políticas y prácticas requieren ambientes colaborativos continuados enfocados en el crecimiento y transformación positivos. Consideremos cuánto han cambiado las relaciones humanas con los animales solo en los últimos 100 años.

El documento de objetivos sostenible de las Naciones Unidas indica:

“El futuro de la humanidad y de nuestro planeta está en nuestras manos. También está en manos de las generaciones actuales más jóvenes que pasarán la antorcha a las generaciones futuras. Hemos trazado el camino hacia el desarrollo sostenible; Nos corresponderá a todos asegurarnos de que el proceso sea exitoso y sus ganancias sean irreversibles”11

El futuro de la humanidad está interconectado sólidamente con el bienestar animal. No podemos avanzar hacia mejores resultados sin que nuestras contrapartes animales avancen con nosotros. Parte de avanzar en el progreso positivo es reconocer los traumas históricos para animales humanos y no humanos por igual y enfocarnos en prácticas de habilitación informadas sobre el trauma y las decisiones de políticas dirigidas a la responsabilidad, colaboración y las consideraciones humanas para con los demás.

 

Referencias

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Heather White, LMSW es estudiante de Doctorado en Trabajo Social en la Universidad de Buffalo y propietaria de AIM HAI, LLC. Heather ha trabajado en el área de las interacciones humano-animal durante más de una década, centrándose en las interacciones caninas y equinas. Tiene una Maestría en Trabajo Social del Hunter College, está certificada en Salud Animal y Humana, así como en Salud Mental Asistida por Equinos por el Instituto para la Conexión Humano-Animal de la Universidad de Denver. Está certificada en Tratamiento del Abuso Animal por la Universidad del Estado de Arizona, certificada en Trabajo Social Veterinario por la Universidad de Tennessee, así como cuenta en su haber con varias certificaciones de entrenamiento en organizaciones caninas y equinas.

(Traducido por Wen Bautista, IAABC Español)

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